José Manuel Cruz

NOVELA ORIGINAL vs. ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁFICA: EL EJEMPLO DE L.A. CONFIDENTIAL

By José Manuel Cruz (Escritor y Crítico de Cine)

Una de las polémicas más duraderas en los ámbitos literario y cinematográfico es sobre la escasa justicia que, en demasiadas ocasiones, muchas películas hacen de la obra literaria en la que se basan, de forma que el original tiene una incontestable superior calidad artística. Otra vertiente del debate es cuando las películas se apartan de la fidelidad al modelo tomado como referencia y se toman multitud de licencias que provoca la ira e indignación de muchos lectores devotos y entusiasmados. En realidad, ambos debates hay que ponerlos en relación y lo que se ha demostrado como más conveniente es la solución que, aparentemente, es menos adecuada. Para explicarlo, vamos a utilizar como ejemplo dos obras del género negro que conocieron dos estrategias de adaptación cinematográfica muy diferentes.

La primera es El sueño eterno (1939) de Raymond Chandler que fue llevada al cine por Howard Hawks en 1946. En este caso, a pesar de la enrevesada trama, no es sólo que el guión se ajuste esencialmente al desarrollo del relato sino que el tono del film guarda una evidente similitud con el de la novela: el del noir clásico, oscuro, turbio, cínico y frenético. El cine de Hollywood de los años 30 y 40 había sabido configurar las claves y reglas del cine negro y del cine de gangsters gracias a títulos como Hampa dorada (1931) de Mervyn LeRoy, Código criminal (1931) de Howard Hawks, El enemigo público (1931) de William A. Wellman, Scarface (1932) de Howard Hawks, Los violentos años 20 (1939) y El último refugio (1941) de Raoul Walsh, El halcón maltés (1941) de John Huston, El cuervo (1942) de Frank Tuttle, Laura (1944) de Otto Preminger y Perdición (1944) de Billy Wilder, de modo que estaba suficientemente preparado como para afrontar la adaptación de una novela tan compleja como el clásico de Chandler ya que, además, el género, tanto en la literatura como en el séptimo arte, bebía de las mismas fuentes y del mismo espíritu. Además, el propio formato de la novela, en cuanto a extensión y desarrollo narrativo, ayudaba a que la misma fuera plasmada en película de modo fiel y sin tener que forzar su trama.

El caso de L.A. Confidential (1997) de James Ellroy es muy diferente.

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Como ocurre en toda la obra de Ellroy, L.A. Confidential es morbosa, sangrienta, truculenta, pesimista y desoladora. Los Angeles es retratada como una ciudad donde la piedad no existe y como un tapiz de ambiciones sin escrúpulos donde los hilos se entrecruzan en nudos de corrupción, crimen y encubrimiento. La adaptación de Curtis Hanson en 1997 se apartó conscientemente de la obra literaria en dos puntos esenciales: el primero, es que simplificó las tramas, de forma que eliminó alguna que en la novela tenía un peso importantísimo; el segundo, es que el director optó por un tono diferente y la película es, ante todo, una reconstrucción de época, una recreación de los primeros años 50, brillante por fuera (brillantez que no es ocultada y que sirve de contrapunto a la negrura de la trama) pero oscura bajo su superficie.

L.A. Confidential película “traiciona” a L.A. Confidential novela pero el resultado es deslumbrante. La película es una obra con personalidad propia, sólida y coherente, que cualquier lector de la novela puede contemplar sin tener la sensación de que está viendo una reproducción sin alma de la obra literaria. No. L.A. Confidential película tiene su propia alma y consigue que una misma narración dé lugar a dos obras maestras diferentes y diferenciadas, cada una en un campo artístico diferente y, aunque pueda parecer una opción ilegítima, creo que es la única salida para hacer adaptaciones dignas y de valor.

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El cine tiene sus propias reglas y sus propios condicionantes y, en ocasiones, para trasladar una novela al terreno visual, tiene que introducir cambios sustanciales en el original para conseguir una obra meritoria. Si por un prurito de excesiva fidelidad se acaba haciendo una película mediocre, ello no hace ningún servicio a la obra original. En cambio, hacer que esa obra original sirva de inspiración para realizar una película de valor es una alternativa mucho más rica y fructífera desde el punto de vista creativo.

Cada vez que me preguntan por las claves para adaptar una novela y llevarla al cine, yo siempre suelo decir lo mismo a quien me lo pregunta: que lea L.A. Confidential de James Ellroy y vea L.A. Confidential de Curtis Hanson y analice cómo la segunda replantea el tono y la estructura narrativa de la novela para dar lugar a una película magistral. Para quien no esté interesado en las disquisiciones técnicas de la adaptación, también le recomiendo que haga lo mismo: descubrirán, si no lo han hecho ya, dos obras que no te dejan inmune y que le permitirá enfrentarse a la moraleja de que, muchas veces, las apariencias son sólo la careta que sirve para ocultar un mundo sórdido y tenebroso.


José Manuel Cruz (Sevilla, 1970) es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Sevilla y Executive MBA por ESIC Business & Marketing School. Tiene una larga experiencia trabajando en banca como gestor de grandes cuentas y asesoramiento en inversiones. En la actualidad es consultor empresarial y financiero independiente. Cabe destacar entre sus trabajos, la realización de informes periciales para abogados que representan a clientes en contenciosos con sus entidades bancarias. Autor del libro en preparación La economía estresada que verá la luz de forma inminente en Editorial Amarante. Y de las novelas: Sin tregua se consumían nuestros ojosEl día en que paró la música y El Enclave . Además, es autor del blog de economía EL DEDO EN EL DATO y del blog dedicado al cine EL ESPECTADOR IMPERTINENTE, considerado uno de los críticos referentes por la página filmaffinity. Dichos blogs se han incorporado a las páginas web de los diarios 20 MINUTOS, de España y REFORMA, de México.

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