Crónicas

“Patria”. Premio Nacional de Narrativa

“Patria” de Fernando Aramburu continúa recibiendo galardones, al Premio de la Crítica se suma el Premio Nacional de Narrativa, entre otros. El autor dijo esta pasada primavera que estaba preparado para “gestionar el éxito” porque ha llegado cuando ya tiene mucha obra publicada y a una edad madura. “No hay vértigo” para encarar la siguiente publicación, al contrario, dijo el escritor en varios medios: “Esto me da tranquilidad económica para encarar los siguientes proyectos”. Que tendrán que esperar porque, por ahora, Patria le sigue absorbiendo buena parte de su tiempo.

“Patria” es una gran novela, donde el fanatismo político se combina con la vida familiar, para mostrar el lado humano del terrorismo y la variante egoísta de la familia, contradicciones ambas que configuran la existencia de los mortales y que son la clave del éxito comercial del libro.

Estamos ante una obra extensa que disecciona a dos familias, saltando de personaje en personaje, yendo de adelante hacia atrás en el tiempo una veces y de atrás hacia adelante otras, dedicando unas cuantas páginas a cada protagonista y dejándonos continuamente en suspense para pasar a contarnos las peripecias de otro.

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Dos amigas y madres de familia, Miren y Bittori, son claves en esta narración, que se atreven a abordar un asunto reciente, el cual marcó la vida vasca y por extensión la española, durante cincuenta años, el terrorismo de ETA.

Se dice que el País Vasco es el asentamiento de un matriarcado y en la novela se corrobora por completo, pues los personajes femeninos son fuertes, dominantes y seguros. Dos madres se posicionan frente a frente, a pesar de haber sido amigas durante su juventud. Miren es proetarra, de convicciones firmes, desconfiada, madre por encima de todo, y está orgullosa de tener un hijo terrorista en la cárcel. Bittori es madre también, valiente, vasca pero no proetarra, víctima en cualquier caso, situada por la vida en el polo opuesto de su antigua amiga y vecina.

Un asunto tan duro y poco grato, tan visceral como es el posicionamiento a favor o en contra de crímenes aleatorios entre familias del mismo pueblo, y del mismo país, se narra en “Patria” como si fuera un tema más en la línea de las actividades cotidianas  de los protagonistas, tales como ir a la taberna, comprar en la carnicería, echarse la siesta o salir el domingo a montar en bicicleta.

Aramburu nos adentra en la historia de dos familias, amigas en un principio, la primera formada por una pareja, dos hijos y una hija, y la otra integrada por el matrimonio, con un hijo y una hija. Cada miembro de las mismas va creciendo y madurando, encontrando pareja, estudiando, enfermando, sufriendo rupturas amorosas, asistiendo a manifestaciones y a fiestas, yendo a misa, tomando el autobús, teniendo hijos, incluso discutiendo, y mucho, entre hermanos, padres y cónyuges.

No descubre al lector en qué ciudad y año se coloca el narrador en cada momento, aunque sí se adivina que siempre se centra en algún pueblo con puerto de mar cerca de San Sebastián. Víctimas y verdugos viven frente a frente, se conocen, son de la misma clase social, son vascos y hablan los mismos idiomas, ese el terrible mensaje del autor en la novela. El fanatismo y el crimen destruyen la amistad entre ambas familias y corroen por dentro a todos sus miembros, pues el odio se esparce como agua o humo. Esta historia familiar nos muestra una trágica circunstancia nacional reciente, que conmocionó al mundo.

El jurado ha sido preciso al destacar de la obra galardonada “la voluntad de escribir una novela global sobre unos años convulsos en el País Vasco”.

Teresa Álvarez Olías

Fotografías: Fuente Wikipedia

 

 

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