Admito que la portada de un libro es clave, ese primer contacto visual que enamora o te repele. Admito que la portada de “Animales heridos” causa en mí inquietud, curiosidad y algo de misterio. Es una de esas imágenes en las que merecen ser observadas con detenimiento, pues nada parece ser lo que aparenta y casi hay que indagar por descubrir su verdadero simbolismo.

Sumergirse en los poemas de Luis Alemañ es toda una aventura, un navegar entre versos insumisos e independientes que esconden temas dispares y cotidianos, históricos y eternos: la muerte, lo efímero, la vida, las injusticias… Todo, temas y versos conjugados en un juego de malabares en el que el significado real nos guiña un ojo pero nunca se desvela abiertamente. Un poemario en fin, donde todo parece obvio pero nada lo es, uno versos los de Luis Alemán, que como animales heridos juegan al escondite, ocultándose por el entramado de su pensamiento.

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