Sobre la lectura

Al aumentar la población y la formación de esta, es lógico pensar que se leen y compran más libros cada año, pero nuestra sociedad es tan cambiante, que bien podía ocurrir lo contrario: que se lea cada vez menos.

Es muy fuerte el ingenio creativo de la literatura en español y la industria editorial de nuestro país siempre fue puntera, pero, tristemente, muchas de las editoriales consideradas célebres hace años, ya no existen o son gestionadas por empresas distintas  de las que las fundaron. Por otra parte, tampoco se ven aquellas papelerías y librerías que vendían libros en los barrios, acercando los títulos famosos a los vecinos. Las librerías físicas se han reducido drásticamente y ser librero o librera ya no es el sueño de nadie, sin duda porque no es rentable. Amazon se ha convertido en el dispensador de libros más grande conocido. No solo  ofrece miles de títulos de todos los géneros, sino que consigue ese que ya está descatalogado y que el lector no encuentra en ninguna otra parte. Con este gran coloso tenemos que convivir.

Los libros usados se venden al peso en mercadillos y quienes los amamos no podemos dejar de sentir lástima por toda esa inteligencia apilada sin orden en el suelo de ferias y rastrillos, ofrecida a precio ínfimo, y a veces abandonada en contenedores de basura. Muchas bibliotecas aceptan donaciones de libros y ellas me resultan la mejor solución cuando ya no tenemos espacio para almacenar tantos volúmenes como a veces acaparamos. En un mundo en que los pisos de alquiler  y la mudanza continua son  moneda corriente, los libros, especialmente los ya leídos, son una carga que en numerosas ocasiones no podemos seguir llevando. Las grandes enciclopedias del siglo XX, sin embargo, no suelen ser aceptadas por la bibliotecas  públicas, sin duda porque Internet está sustituyendo  y actualizando toda la información que se almacenaba en esas enormes maquetaciones del saber, que eran de obligada consulta hace décadas para cualquier adolescente o joven que quisiera realizar un trabajo o ejercicio de clase.

Los niños y niñas de entre 10 y 12 años leen con entusiasmo, sin duda por indicación expresa de colegios y familias, y es preciso aprovechar el tirón, para que esa magnífica costumbre no se pierda con el correr de los años.

Aparentemente, cuando viajamos o caminamos por las calles, observamos escasos quioscos de prensa y pocas personas leyendo periódicos o libros. Las narraciones cortas, muy cortas, triunfan en Internet, así como la información breve en twitter o Instagram. La consulta a Facebook  o a cualquier otra red social a través del móvil es la práctica más común. Estimo que  si los viajeros de transporte público leen algo en su teléfono, ya que la pasión auténtica es contestar al WhatsApp, consultar aplicaciones o jugar, los conductores de su propio vehículo apenas pueden leer nada. Para estos y para todos aún nos queda la radio, en sus  innumerables emisoras, donde resisten extraordinarios programas culturales sobre literatura, historia y ciencia, que impulsan a los oyentes a adquirir los libros que divulgan.

Observo a más mujeres que hombres leyendo en las bibliotecas, en los autobuses, en los teatros, en las charlas culturales, incluso en las librerías físicas. También encuentro a más escritoras que escritores, aunque es posible que las estadísticas me contradigan. Estas indican claramente que los grandes premios literarios los ganan los escritores varones  y en las editoriales son ellos quienes tienen la última palabra en la gestión de la empresa y en la elección de títulos publicables, por mucho que sean mujeres quienes leen los manuscritos, quienes los corrigen y quienes desarrollan la parte administrativa. Quiero creer que los editores entienden que las lectoras somos mayoría y apreciamos la útil pluma de las escritoras en lo que tiene de esfuerzo y acercamiento al olvidado universo de las mujeres, sin olvidar jamás las obras de los escritores hombres.

Destaco la dotación y modernización de las bibliotecas en  nuestro siglo. Ellas se han convertido en lugares de encuentro cultural de todas las generaciones y clases sociales. Los eventos que presentan van desde talleres de nuevas tecnologías a conferencias sobre historia y literatura de alto nivel, en una renovación espectacular de espacio, modos y ofertas.

La lectura compagina bien con el visionado de series y el cine, incluso quizá también con youtube. Un libro en papel se regala más que una obra en descarga digital, pero ambos soportes se mantienen y crecen poco a poco sus ventas.

Es maravilloso el auge ascendente de la poesía, desgranada en Facebook día tras día. Los recitales poéticos se prodigan, así como las coediciones de varios poetas en un solo volumen. El libro de bolsillo, por otra parte, parece haber desaparecido, contemplándose un precio generalista de obras literarias que oscila entre 16 y 22  euros. Los premios de gran nivel económicos se mantienen, especialmente para la novela, destacando el Planeta, el Nadal, el Herralde, el Primavera y el Ateneo de Sevilla.

Publicar una obra no es sencillo, pues no solamente hay muchos escritores y libros en el mercado, lo que creo, sinceramente que eleva, en general,  el nivel literario, aunque las ventas disminuyan, sino que las modalidades de publicación se amplían a la clásica de hacerlo de la mano de una editorial (que puede cobrar o no cobrar al autor), hacerlo en coedición, en autoedición o en crowdfunding. Una amplia variedad de opciones es la que tienen los escritores para ver su obra publicada, casi tanto como los soportes en que se la pueden encontrar los lectores. Estos tienen la oportunidad de rescatar libros en algunas calles en la modalidad de bookcrossing, de comprarlos online o en una librería de calle, de sacarlos en préstamo, de pedirlos a un amigo, de buscarlos en su trastero o en sus estanterías. Pueden recomendarlos en las redes sociales  o de viva voz, y este punto al que llegamos, el de la publicidad, es el más peculiar.

Un escritor de renombre no se preocupa personalmente de anunciar su obra  en los medios, pero, en el mundo de hoy, el escritor novel está obligado a ello, sepa o no cómo abordar el asunto.

Leer siempre fue una aventura fascinante y cada vez lo será más, tras una crisis económica sin precedentes, que ha acabado con muchos sellos editoriales, agentes literarios, librerías y  quioscos de prensa, pero de cuyas cenizas han surgido nuevos y numerosos clubs de lectura, cuñas radiofónicas, recomendaciones de influencers y expertos en marketing que promocionan novelas y poemarios con maestría.

Adjunto información sobre el tema (https://www.abc.es/cultura/abci-mas-40-por-ciento-poblacion-solo-papel-201801181107_noticia.html) y deseo que nunca nos falte una nueva obra literaria que leer.

Teresa Álvarez Olías

La infidelidad de la mujer en la novela de fines del siglo XIX

Si bien el amor es un tema constante en la narrativa de todos los tiempos, el adulterio, especialmente el femenino, descrito por autores hombres, es un asunto recurrente en el realismo literario del siglo XIX.

Centrándonos en cinco libros de narrativa podemos llegar a algunas conclusiones. Así encontramos Rojo y negro de Stendhal, Madame Bovary de Gustave Flaubert, Retrato de una dama de Henry James, Anna Karenina de León Tolstoi y La Regenta de Leopoldo Alas Clarín. Sigue leyendo La infidelidad de la mujer en la novela de fines del siglo XIX

Salva Alemany. Alacrán, en el avispero mexicano

Entrevistamos al escritor valenciano Salva Alemany, hombre de espíritu inquieto, sus múltiples ocupaciones y estancias en diversos países han generado una cascada de experiencias que plasma en su obra literaria. Su periplo por el mundo despertó en él la curiosidad investigadora, lo que unido al recuerdo de sus estancias en Irlanda, le llevó a documentarse sobre un polémico escándalo: el “Informe Ferns”, que desvelaba una trama de abusos en el seno de la Diócesis irlandesa de Ferns, datos que utilizó en su novela “Éire”. A pesar de haber publicado un libro jurídico técnico, su carrera literaria despegó con su primera obra de ficción, “La suerte no existe”. Su última novela, “Alacrán” (Editorial Amarante, 2018) está teniendo el beneplácito de crítica y lectores. “Alacrán” desarrolla la acción en el avispero mexicano en que se ha convertido la frontera con Estados Unidos. Salva Alemany ha vivido allí y conoce de primera mano lo que está ocurriendo, por esa razón la conversación pivota, inevitablemente, sobre la situación geopolítica. Sigue leyendo Salva Alemany. Alacrán, en el avispero mexicano

Valeria Lorenzo, Hybris: el lenguaje como bisturí

Entrevistamos a Valeria Lorenzo la escritora onubense afincada en Sevilla. Escritora comprometida con las letras, auxiliar de biblioteca y coordinadora de clubs de lectura. Es autora de textos galardonados en diversos Premios y certámenes e incluida en antologías de relatos, en especial en el volumen “Murillo. Retratos de un genio”. Editorial Amarante acaba de lanzar su novela Hybris, una ambiciosa y recomendable novela negra, con la que la autora se adentra en el género. Sigue leyendo Valeria Lorenzo, Hybris: el lenguaje como bisturí

Las cenizas de Manhattan. Para muchos la novela del año

Que se ha escrito mucho sobre Nueva York ya lo sabemos, el autor lo reconoce en una reciente entrevista en “La Opinión” de Murcia, pero que un escritor se adentre en el mundo neoyorkino –con la veracidad, ambición y buen resultado– como lo hace Pedro López Fernández, es difícil de encontrar en nuestros escritores pasados, presentes y futuros. Además, el escritor murciano no escribe una novelita cualquiera, “Las cenizas de Manhattan” se adentra en la historia de una familia de inmigrantes polacos y nos retrata la historia del S. XX comprimida en esta píldora literaria muy recomendable por varias razones (y perdonen los lectores que vaya a saco desde estas primeras líneas): No solo el divertimento de la novela pseudohistórica, es la radiografía del capitalismo y la crítica a las mezquindades del hombre en este sangriento y turbio siglo pasado, también las grandezas. Escrita con el rigor, la riqueza lingüística y la premisa de la amenidad, con esa elegancia y buen humor del que ya pudimos disfrutar en su anterior novela “El magistrado Cuernavaca”. Pedro López Fernández nos regala a los lectores lo que para muchos es la novela del año, por muy gallitos que se pongan los premiados planetarios y otros cursis de las letras hispanas. Sigue leyendo Las cenizas de Manhattan. Para muchos la novela del año

“La Ruta de los Manuscritos” recorrerá los escenarios en la ciudad de las novelas de Luis García Jambrina

La iniciativa se basa en las desventuras de los tres manuscritos: el de piedra, el de nieve y el de fuego.

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La hacienda rural en Inglaterra y España a través de dos grandes novelas

Jane Austen (Steventon, 16 de diciembre de 1775-Winchester, 18 de julio de 1817 y Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 16 de septiembre de 1851-Madrid, 12 de mayo de 1921), son dos grandes escritoras, una británica y la otra española, separadas por el mar Cantábrico-North Sea y cien años de Historia, pero unidas por su destreza en describir la vida de una familia pudiente y rural.

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Màxim Huerta: “Me gustaría trasladar el espíritu de la Feria del Libro al resto de sectores de la cultura”

El nuevo ministro de Cultura y Deporte ha elegido la Feria del Libro de Madrid para su primera aparición pública en el cargo.

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Javier Reverte: “El libro, que ha pasado por tantas vicisitudes, no va a arder en la hoguera de la intransigencia”  

El veterano escritor protagonizó  el Micro de la Feria del Libro de Madrid con una férrea defensa de la cultura y del libro, que siempre han sido considerados enemigos por los poderes fácticos.

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Amarga la época en la que impera el silencio

Tiempo de silencio es una novela de Luis Martín Santos decisiva para entender la literatura española del siglo XX, en especial la de los años 60.

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El venezolano Rafael Cadenas, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

El galardón reconoce el conjunto de la obra de un autor vivo que por su valor literario constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España y se entregará el 23 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca.

La Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional han dado a conocer el fallo del jurado de la XXVII edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que en esta ocasión recae sobre el poeta venezolano Rafael Cadenas. Esta condecoración, que se ha convertido en el más importante reconocimiento de poesía en español y portugués, reconoce el conjunto de la obra de un autor vivo que por su valor literario constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España.

El jurado de esta edición, bajo la presidencia compartida del rector de la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero Ortega, y del presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán y de la Serna, ha estado formado por el director de la Real Academia Española, Darío Villanueva Prieto; el director del Instituto Cervantes; Juan Manuel Bonet Planes; la directora de la Biblioteca Nacional de España, Ana Santos Aramburo, y el presidente de la Asociación Portuguesa de Escritores, José Manuel Mendes. Junto a ellos, los profesores del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la Facultad de Filología de la USAL, Miguel García-Bermejo Giner y Manuel Ambrosio Sánchez Sánchez, a quienes se unen Pilar Martín-Laborda y Bergasa, Anunciada Fernández de Córdova y Alonso-Viguera, Noni Benegas, Luis Alberto de Cuenca y Prado, Joaquín Pérez de Azaústre, Blanca Berasategui, Berna González Harbour, Jorge Edwards Valdés, Selena Millares, Juan Van-Halen y Mª Ángeles Mora. Actuará como secretario del Premio el delegado del rector para las Relaciones con Patrimonio Nacional, Román Álvarez Rodríguez.

Rafael Cadenas

Rafael Cadenas nació en la ciudad de Barquisimeto, Venezuela, en el año de 1930. Es poeta además de traductor, profesor universitario y ensayista, lo que le ha valido condecoraciones de todo tipo a lo largo de su fructífera carrera, entre las que se encuentran el Premio Federico García Lorca de Poesía en 2016, el Premio Nacional de Literatura de Venezuela en 1985, o el Premio de Literatura en Lenguas Romances de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2009, entre otros.

Su obra poética comprende los siguientes títulos: Cantos iniciales (1946); Una isla (1958); Los cuadernos del destierro (1960 y 2001); el poema “Derrota” (1963); Falsas maniobras (1966); Intemperie (1977); Memorial(1977); Amante (1983 y 2002); Dichos (1992); Gestiones (1992); Antología (1958-1993) (1996 y 1999); Poemas selectos (2004, 2006, 2009); El taller de al lado (2005); y Sobre abierto (2012); así como la edición de su obra completa, tanto en poesía como en prosa (2000 y 2007).

Cadenas ha sido traducido al francés, italiano e inglés y ha hecho lecturas en Estados Unidos, España, Portugal, Italia, Francia, Inglaterra, Austria, Alemania, México, Santo Domingo, Costa Rica, Colombia y Argentina. Es profesor jubilado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, donde dio clases principalmente de poesía española y norteamericana.

Premio Reina Sofía de Iberoamericana

El premio, auspiciado por la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional, tiene una dotación económica de 42.100 €, que se añade a la edición de un poemario antológico del galardonado, editado por Ediciones Universidad de Salamanca, con el estudio y notas a cargo de un destacado profesor de literatura de la Estudio salmantino, además de unas jornadas académicas sobre el galardonado que se realizan en la Facultad de Filología de la misma universidad. El premio, que recibe el poeta galardonado de las manos de la misma Reina Sofía en el Palacio Real de Madrid, se entregará, en esta edición, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, con motivo de su VIII Centenario.

Los poetas galardonados desde 1992 hasta la actualidad han sido los siguientes: Gonzalo Rojas (Chile), Claudio Rodríguez (España), Joâo Cabral de Melo Neto (Brasil), José Hierro (España), Ángel González (España), Álvaro Mutis (Colombia), José Ángel Valente (España), Mario Benedetti (Uruguay), Pere Gimferrer (España), Nicanor Parra (Chile), José Antonio Muñoz Rojas (España), Sophia de Mello Breyner (Portugal), José Manuel Caballero Bonald (España), Juan Gelman (Argentina), Antonio Gamoneda (España), Blanca Varela (Perú), Pablo García Baena (España), José Emilio Pacheco (México), Francisco Brines (España), Fina García Marruz (Cuba), Ernesto Cardenal (Nicaragua), Nuno Júdice (Portugal), María Victoria Atencia (España), Ida Vitale (Uruguay), Antonio Colinas (España) y Claribel Alegría (Nicaragua).

 

 

“El poder y la gloria”, la gran novela de Graham Greene

Novela social y psicológica, ambientada en los años treinta del siglo XX, en un incierto estado de México, El poder y la gloria narra con maestría la odisea de un cura rural perseguido por ejercer su ministerio, ya que el gobierno había prohibido el catolicismo a la población en esa época.

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“El amor en los tiempos del cólera”, de Gabriel García Márquez

Fermina Daza y Florentino Ariza son los protagonistas de esta novela barroca, exuberante, cadenciosa como los barcos que cruzaban el Caribe en los convulsos y deliciosos tiempos en que el cólera morbo, y cualquier otra enfermedad intestinal y contagiosa, antes del descubrimiento de las vacunas, acababa en breve con la vida de miles de personas.

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Erasmo Cachay, presente en el Día del Libro del Instituto Cervantes de Múnich

El acto contará con más escritores que debatirán sobre escribir en español en el “exilio lingüístico alemán”.

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“El abismo en el tiempo”, de Howard Phillips Lovecraft

Estamos ante una historia corta y angustiosa, magistral, narrada en primera persona. Se trata de una obra precursora de las novelas posteriores de ciencia-fiction del siglo XX, basada en datos científicos, en descubrimientos geográficos e históricos, muy al estilo de los siglos XVIII Y XIX.

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TRAS LA LÍNEA. A propósito de “Zapatos en la estrada” de Carlos de Tomás

Por Manuel Rodeiro.

Apenas había comenzado a degustar el libro Zapatos en la estrada de Carlos de Tomás cuando, de repente, me he enterado de la cuestión del zapato perdido y, como el lector bobo de una novela de intriga, me he detenido ahí, complacido de saber quién es el asesino -lo que no es el caso en esta novela-.

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Manuel Rodeiro (Foto: Antonio Porto)

Decir que antes de leer Vidas en el margen -la anterior novela de Carlos de Tomás– lo primero que me había gustado había sido el título. Luego, en una entrevista, el propio autor lanzaba un aviso a navegantes: la novela iba precisamente de “vidas en el margen” y no de “vidas al margen”, como tal vez algún despistado pudiese suponer. Volver a decir que hay quien escribe por aburrimiento o por desesperación, por dinero o por notoriedad. como hay quién pueda hacerlo para rescatar la vida propia o para proyectar las no vividas, pero también hay otros que lo hace por los otros y para los otros, para dar voz o ceder la palabra a la verdad que permanece oculta tras la ignominiosa línea de la realidad o de la historia. De esta estirpe es Carlos de Tomás.

Porque rara vez hacemos el esfuerzo de ponernos en la piel del otro, la de que quien se levanta resacoso sobre la húmeda hierba de un jardín cualquiera con la cabeza sobre un tetrabrick gastado de vino barato, o se siente la angustia de una expatriada sin papeles; como la desgraciada Irina (heroína de esta novela), un desecho que también en otra vida fue una niña que tuvo una madre y además tocaba el violín, aunque luego acabase dentro de un baúl en un pobre granero de su Ucrania natal.

En Zapatos en la estrada cobran vida esos desposeídos que siempre han tenido cabida en la historia de la literatura y que también, al día de hoy, pululan por las calles de grandes ciudades deprimidas. Muy pocos como Carlos de Tomás los han tratado y reivindicado con tanta ternura y capacidad de redención como en sus thrillers psicológicos, que parecen una literatura tan rusa, como los mismos personajes que le gusta retratar.

Bien sabido es que en literatura todos son tópicos, desde el ciberpunk a los atardeceres o la búsqueda del padre o el tiempo perdido. Todo cabe en un libro si del ectoplasma inicial uno es capaz de dar vida a los personajes y hacer buena literatura con ello. En las dos novelas de Carlos de Tomás que leído hasta el momento, el mundo es tan decididamente feo y nauseabundo, que al principio hay que adentrarse con una pinza en la nariz. Incluso, el lenguaje que lo sirve se pliega a los adjetivos y sustantivos que uno normalmente se inhibe a la hora de pronunciar. Superado este umbral, comenzamos a percibir que allí también hay vida, aunque para ellos nunca parezca salir o ponerse el sol. En medio de la sordidez despuntan sentimientos y anhelos de la que nada antes queríamos saber, y aún menos oír. Entonces surge una mirada compasiva repleta de “humanidad” y nos adentramos en el corazón del hedor con la convicción de que, al final, saldremos más purificados.

Carlos de Tomás es un escritor intempestivo aún cuando se propone retratarnos un mundo, a priori, tan decididamente actual. Abundan en sus libros megalópolis y extrarradios, timos de poca monta o corruptelas de envergadura, como los que cada día aparecen en el telediario. Uno sabe que el escritor no forma parte de esos inframundos, porque normalmente los desheredados no escriben libros, pero es ahí dónde la escritura deviene misión. Muy probablemente, él no sabría describir los pormenores de un chute de caballo, ni los efectos específicos de una nueva anfetamina, pero notamos que él está ahí, que quiere estar ahí para ser el cronista de los desposeídos, el que regresa del infierno para decirnos a que huele todo aquello. Porque no es necesario ser Melville o Conrad para saber cómo huele el mar, ni saber que para lo que a unos huele a col hervida y a vino barato, para otros, a lo que en verdad huele, es a humanidad.

Carlos de Tomás
Carlos de Tomás

Lo que diferencia a Carlos de Tomás de otros que sólo publican libros es que él es un verdadero escritor. La voz superomnisciente de Zapatos en la estrada que revela el músculo de un escritor polivalente, es la misma capaz de inventar géneros como el de Viaje astral, o el haber dado luz a una hermosa obra poética tan mística como Levitaciones. De esos, y de otros empeños, es de donde surgen algunos de los reflejos que parecen colarse en alguna de sus novelas, como cuando se filtra un rayo de luz en medio de la oscuridad. La suya es una escritura sencilla, mínima en sus pretensiones, de gran precisión narrativa y virtuosa en la construcción. No hay más que ver qué bien funcionan los mecanismos narrativos del asunto marciano de Vidas en el margen o el caballito trotón de Zapatos en la estrada. Lo que a Carlos en alguna entrevista le he oído definir como fundido narrativo lo entiendo -siguiendo también otra metáfora rusa- como una matrioshka, ese juego de muñecas huecas que contienen dentro otras muñecas; como cuando en esta novela el escritor se retrata y se ríe de sí mismo, haciendo que el héroe Martín compre una novela barata escrita por un tal Carlos de Tomás.

En su vertiente noir le vemos sobrevolar como a un Humprey Bogart-esta fue la imagen que me hice de él cuando vi su fotografía por primera vez- investido de un Marlow al servicio de los infames. Las tramas de los asuntos más turbios, son menos trascendentes que el relato que él hace de ellos. A uno también le gusta imaginarlo desdeñosamente vestido tras el cristal biselado de su oficina de detective, con el cenicero lleno de colillas deslizando miradas cómplices a su fiel secretaria o soltando frases lapidarias por doquier. Así ve uno al autor de esas pequeñas y necesarias novelas, como el cantor de esa vida inmisericorde y real, que nos traslada en ficciones fantásticas esas vidas marginales que, sin el fulgor de su literatura, serían epopeyas de tres al cuarto colgadas de una pinza en un quiosco de la Gran Vía de Madrid.

Como decía al principio, he leído de un tirón esta novela hasta el capítulo en el que aparece el zapato en la estrada y, sí me he detenido ahí para escribir estas líneas, es porque tenía muy claro lo que quería decir. La chispa me ha asaltado al recordar otra memorable escena de Corazón salvaje de David Lynch: aquella en la que los protagonistas en su fuga nocturna se encuentran con otro accidente de carretera. A poco que la cámara se aproxima al lugar del siniestro, van apareciendo dispersados los objetos personales, como restos de la catástrofe. La chica accidentada, que está a punto de morir, piensa primero en lo que le va a decir a su madre, les pregunta a los protagonistas si está guapa y ya no recuerdo si se pinta o no los labios de carmín. En cualquier caso, es ese carmín, como las bebidas edulcoradas y las drogas, y todos los metílicos de la vida moderna que tan prolíficamente aparecen en las novelas de Carlos de Tomás, lo que nos muestra la crudeza de ese mundo y lo que se oculta tras la línea. Y, al final, lo que la literatura viene a decirnos siempre es, que la vida, es aquello que pasó.

Manuel Rodeiro

Escritor y compositor. Profesor del Departamento de Teoría,
Composición y Dirección de la ESMUC
(Escola Superior de Música de Catalunya)
Autor de la novela “Día Triunfal

 

 

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Carlos de Tomás: “Hay que escribir con verdad”

El novelista, poeta y biógrafo presentó “Zapatos en la estrada”, una historia urbana de perdedores.

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