imagen que evoca el dialogo interreligioso entre el cristianismojudaismo budismo - ATMAN - Acalanda Magacín
José Antonio Hernández de la Moya Libros Magazine Opinión Reseñas

ATMAN

Atman nos ofrece una oportunidad para comprender cómo las cosmovisiones orientales y occidentales pueden dialogar, complementarse y enriquecerse mutuamente, proponiendo caminos hacia una comprensión más profunda entre culturas.

Según Naciones Unidas, los desafíos globales siguen creciendo: demasiada incertidumbre, pobreza, migraciones, agua, alimentación, asentamientos humanos, cambio climático, tiranías, derechos humanos, desarme, descolonización, armas atómicas y drones, envejecimiento, desigualdad de género, infancia, inteligencia artificial, justicia y derecho internacionales, juventud, lucha contra el terrorismo, control de macro datos, salud, educación, paz, océanos, espacio exterior y ciberseguridad.

En este contexto, la Iglesia Católica realizó el “Habemus Papam” para el nuevo pontífice, León XIV, el jueves 8 de mayo de 2025 a las 19:22 horas (hora local de Roma). Este momento marcó la presentación oficial del cardenal estadounidense Robert Francis Prevost Martínez como el nuevo Papa, abriendo un nuevo ciclo dentro de la Iglesia y el mundo. 

El nuevo Papa León XIV, el cardenal Robert Francis Prevost Martínez, saluda desde el balcón del Vaticano, acompañado por dos cardenales, durante su presentación oficial como pontífice.

En su primer encuentro con los cardenales, León XIV expresó su deseo de renovar el compromiso con las reformas del Concilio Vaticano II, destacando la importancia del diálogo con el mundo moderno y la diversidad. Esta postura sugiere una continuidad en la promoción de relaciones respetuosas y constructivas con otras tradiciones religiosas.

Pues bien, a mí, este importantísimo evento ha cogido con la lectura ATMAN, una novela del político y escritor aragonés Modesto Lobón Sobrino.

Puedo adelantarles que Atman no deja indiferente a nadie. La novela desafía tanto al lector secular como espiritual, proponiendo preguntas universales sobre la verdad, la fe, el sufrimiento, la identidad, el sentido de la vida o la transcendencia. Una provocación intelectual especialmente estimulante para quienes buscan algo más que el simple entretenimiento en la lectura.

En el contexto actual, marcado por tensiones de todo tipo y búsquedas espirituales alternativas, Atman nos ofrece una oportunidad para comprender cómo las cosmovisiones orientales y occidentales pueden dialogar, complementarse y enriquecerse mutuamente, proponiendo caminos hacia una comprensión más profunda entre culturas.

En el mundo contemporáneo, marcado por la polarización, recuperar el contacto con esa dimensión profunda se vuelve no solo un anhelo espiritual, sino una necesidad existencial que puede llenarse por medio de la contemplación, el autoconocimiento, el silencio interior y la práctica de la presencia.

A mí me ha resultado interesante y edificante la lectura de Atman por su diálogo interreligioso rico y provocador. He visto que la novela no se limita a comparar de forma superficial las grandes tradiciones espirituales, sino que las pone en un diálogo dinámico ─ a veces confrontativo─ invitando a al lector a cuestionar sus propias creencias y a explorar puntos de convergencia y divergencia entre ellas.

Escena tranquila en un paisaje natural con un templo budista, donde varias personas meditan en un prado cerca de un estanque rodeado de flores de loto y estatuas de Buda.

A mi juicio, Atman no es un tratado académico sino una obra inspiradora que invita al lector a la introspección y al despertar; una invitación a emprender un recorrido profundo hacia nuestra esencia más pura: el Atman, un concepto milenario que en las tradiciones filosóficas de la India representa el Yo Verdadero, el espíritu eterno que subyace tras las máscaras cambiantes del ego.

Me parece que la intención primordial de esta obra de profunda espiritualidad es servir como una brújula para el viaje interior. A través de sus capítulos, la novela─ amena e interesante─ muestra enseñanzas universales que dialogan con las corrientes de sabiduría de distintas épocas y culturas: desde los Upanishads de la antigua India hasta los ecos de la filosofía griega, las tradiciones místicas del sufismo, el cristianismo y la mística judía.

En este diálogo, la búsqueda del Atman se revela como una aspiración compartida por la humanidad: encontrar un centro inmutable más allá de lo impermanente.

La novela Atman, cuyo título evoca la esencia o el ser, entreteje dos historias fascinantes ambientadas en la India contemporánea, coincidiendo con la Primera Cumbre Budista Mundial en Nueva Delhi en abril de 2023.

Un joven monje budista sentado en meditación frente a una representación fantasmal de Buda, con un fondo de niebla verde y natural.

La trama se apoya en un interesante marco teológico y filosófico que contrasta distintas visiones del cristianismo, dialogando con el hinduismo y el budismo. Se citan las perspectivas de teólogos como James D.G. Dunn (diferenciando la teología Joánica centrada en la encarnación de la sinóptica enfocada en la expiación), Raimon Panikkar (con su concepto de la Trinidad radical Dios-Hombre-Mundo), Karl Rahner (sobre la gracia como constitutiva de la naturaleza humana y la autorrealización a través del amor) y Teilhard de Chardin (viendo la creación como un proceso evolutivo inconcluso). La novela explora la idea de que el hinduismo y el budismo pueden revelar dimensiones ocultas del cristianismo para la cultura occidental.

La primera línea argumental sigue a Sebastián Laínez Fernández, un prestigioso cirujano español que viaja a Nueva Delhi invitado por un hospital para realizar una operación compleja. Sebastián, cercano a los cuarenta años, arrastra un sentimiento de fracaso vital desde que su mujer lo dejó, lidiando con una profunda angustia existencial y miedo a la muerte. Pasó de una infancia religiosa a un agnosticismo militante. En el vuelo de Air India, nota la belleza de una azafata, recordando que la belleza femenina india era un contrapunto positivo a sus recuerdos negativos del país. Más adelante, en Nueva Delhi, tras el éxito de su operación, se siente atraído por la anestesista Alisha Shaikh, una joven budista, con quien inicia una profunda conversación sobre sus inquietudes existenciales y el budismo. Esta relación culmina en un encuentro íntimo que provoca una transformación o renacimiento espiritual en Sebastián, quien siente que vuelve a ser cristiano, aunque de una forma renovada.

La segunda historia involucra a Carlos Gorostiza del Campo y Víctor Olmedo Lacasa, dos jóvenes sacerdotes católicos madrileños que viajan a Kerala. Su objetivo principal es profundizar en la teología del monje y catedrático Priyanka Rhajhuny, cuyas ideas admiran. Durante el vuelo, discuten sobre temas como el celibato sacerdotal, la naturaleza de la divinidad, el verdadero mensaje de Cristo (que ellos ven como la divinización y no la redención), la necesidad de reforma en la Iglesia y la importancia del diálogo intercultural. En el avión conocen a Jaidev Chandhari, un ingeniero católico siro malankar, y a su sobrina, Navani, una de las azafatas. Carlos se siente inmediatamente atraído por Navani. Más tarde, Carlos conversa con Hikaru Takahashi, un budista laico japonés, y el padre Fabricio Vannicelli, asesor del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, discutiendo puntos de encuentro y desencuentro entre budismo y cristianismo. Mientras tanto, Víctor conversa con Jaidev sobre la situación social y política de la India y Kerala, y también con Darshan Sahu, un gurú vaisnavita, sobre filosofía y religión hindú. Posteriormente, en una comida en casa de Jaidev en Nueva Delhi, descubren que Navani fue educada religiosamente por el propio Rhajhuny. El interés mutuo entre Carlos y Navani se intensifica, culminando en una profunda conexión emocional y física que redefine la vocación sacerdotal de Carlos.

Tres jóvenes sacerdotes católicos sonríen y conversan animadamente en un avión, mientras una azafata les escucha, creando un ambiente de camaradería durante el vuelo.

Desde una perspectiva literaria, Atman se presenta como una novela de ideas con una fuerte carga filosófica y teológica, utilizando el marco de dos historias paralelas como vehículo para explorar complejos debates interreligiosos y existenciales.

Desde una perspectiva filosófica-religiosa, la novela confronta repetidamente la metafísica occidental basada en la sustancia y la esencia (derivada de la tradición greco-romana) con una visión oriental (budista e hinduista advaita) que enfatiza la relación, el devenir y la insustancialidad. Además, abraza explícitamente un modelo de diálogo interreligioso no proselitista, sino de enriquecimiento mutuo. Se propone una visión universalista de la salvación, basada en el amor y la gracia divina, en contraposición a modelos basados en méritos, expiación o exclusividad religiosa. Aunque se pone el énfasis en la experiencia interior, se conecta fuertemente la espiritualidad con la acción ética y la transformación social. Y, en relación con el erotismo, la novela desafía explícitamente la visión represiva de la sexualidad, proponiendo, de acuerdo con visiones hinduistas/tántricas el amor carnal y el placer como vías legítimas y sagradas hacia la plenitud y el conocimiento divino, cuando se viven desde el amor y no desde el egoísmo.

En esencia, Atman parece abogar por una espiritualidad post-dogmática, experiencial, universalista e integradora, que busca sintetizar elementos del cristianismo místico con la sabiduría budista e hinduista para responder a la crisis existencial y social contemporánea. Critica el racionalismo excluyente, el dogmatismo institucional y el individualismo, proponiendo en su lugar una visión relacional, compasiva y encarnada de la búsqueda espiritual.

En esta misma línea he sentido que las primeras declaraciones del Papa León XIV apuntan hacia un «ecumenismo profundo», que no solo busca el diálogo entre confesiones cristianas, sino también un encuentro auténtico con las tradiciones espirituales de Oriente.

Hombre montando un caballo en un paisaje natural, vistiendo ropa cómoda y con una manta colorida sobre la silla de montar.

Su llamado a una «Iglesia despojada de poder, cercana al sufrimiento humano y abierta a la sabiduría universal» resuena, a mi juicio, con el espíritu de Atman. Ambos parecen responder al mismo clamor de nuestro tiempo: la necesidad de una espiritualidad que trascienda las fronteras dogmáticas, que sane las fracturas entre razón y experiencia, entre individuo y comunidad, y que encarne la compasión como vía de transformación personal y social.


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José Antonio Hernández de la Moya (Ávila,1962) es autor de ideas, escritor e investigador independiente. Su trabajo explora el sentido profundo de los hechos históricos, las grandes obras del pensamiento y los procesos creativos, combinando rigor documental, intuición y pensamiento crítico. A lo largo de su trayectoria ha seguido un camino deliberadamente multidisciplinar que abarca la producción audiovisual, el periodismo, la gestión comercial, la formación profesional, el desarrollo personal y la creación de contenidos culturales. A través de sus escritos, comparte ideas que inspiran, despiertan y transforman, convencido de que las grandes preguntas de la vida siempre requieren nuevas miradas y de que la verdad suele ocultarse más allá de lo evidente. Entre sus obras destaca el ensayo ¿Quién escribió realmente El Quijote?, que refleja su constante exploración de los grandes enigmas de la cultura y la historia. Su obra refleja una constante: la búsqueda de la verdad, a menudo oculta tras el silencio de los siglos.

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