Coincidiendo con el centenario del nacimiento de Nelson Mandela Editorial Amarante publica “Un canto de libertad” del palentino Germán Díez Barrio

Conoceremos cuáles fueron sus orígenes, su infancia en Qunu, su ayuda a la familia, sus deseos de estudiar para convertirse en un hombre de futuro. En la Universidad de Fort Hart “para negros” empezó a forjar su futura formación como hombre comprometido con su país. Defendió lo que consideraba una causa justa, el compromiso por apoyar la igualdad entre negros y blancos, la lucha por acabar con la segregación racial en Sudáfrica y en el mundo.

Su firme empeño le llevó a ser condenado a cadena perpetua por el Gobierno de su país. Pasó 27 años en la cárcel. Después de su liberación, compartió con el presidente sudafricano Frederik de Klerk el Premio Nobel de la Paz (1993).

Tras la primeras elecciones generales en las que votaron por primera vez los negros y blancos, se convirtió en el primer presidente negro de la historia de Sudáfrica. Renunció a una tercera parte de su sueldo, algo memorable, para crear una fundación. Cuando consideró que había concluido su mandato, pasó sus poderes a Thabo Mbeki. Retirado de la vida política, no de las causas sociales, aportó su ayuda, conocimiento y compromiso en bien de la sociedad. En 2010 hizo su última aparición pública por sorpresa en Soweto en el Mundial de Fútbol organizado en Sudáfrica donde la selección española fue la ganadora gracias a un gol de Andrés Iniesta. Nelson Mandela, cariñosamente llamado Madiba por los suyos, nos dejó su humanidad, su solidaridad y su legado el 5 de diciembre de 2013 a los 95 años. Fue un firme luchador contra el apartheid y un hombre hondamente comprometido con las causas nobles y justas. Un ejemplo digno de dignos continuadores.

 

 

 

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