Hoy, seguimos con la crónica del Festival de Málaga, repasando las películas que pudimos ver desde el lunes 16 al miércoles 18 de abril.

DÍA 4, LUNES, 16 DE ABRIL DE 2018. DE PASADOS SIN REDIMIR.

En el Festival de Málaga ocurren cosas curiosas (y que llevan a plantear hasta dónde podría llegar este acontecimiento si toda la maquinaria funcionara perfectamente ajustada). Como, por ejemplo, que Ron Perlman, el mítico Hellboy, se convierta, por unas horas, en la estrella que todos persiguen. Como dijimos en la anterior crónica, Ron participaba en la producción hispano-cubana Sergio & Serguéi y no perdió la oportunidad de promocionar la película en el Festival y entregar el Premio Málaga – Sur a Guillermo del Toro.

 

Pues si la trayectoria anterior del Festival no ha ayudado a definir una línea clara y precisa, las tres películas que vimos este lunes también hablan de biografías problemáticas y pasados por transparentar. Empezamos la jornada con Formentera Lady, opera prima del actor Pau Durá (a quien, en los últimos tiempos, hemos podido ver en series de televisión como Crematorio, El Príncipe, La zona o Traición y en películas como No sé decir adiós de Lino Escalera o El jugador de ajedrez de Luis Oliveros). El film está protagonizado por José Sacristán, el niño Sandro Ballesteros (que debuta en el cine), Jordi Sánchez, Ferrán Rañé y Nuria Mencía.

 

 

José Sacristán es un antiguo hippie que vive en la isla de Formentera el crepúsculo de sus ideales y de sus sueños. Logra sobrevivir gracias a su trabajo, en el local de un amigo, tocando el banjo. Esa pequeña burbuja que ha conseguido crear de forma precaria explota cuando se presenta en su casa su hija para dejarle la responsabilidad de cuidar a su nieto porque ella afirma que tiene que ir a trabajar a Francia. La película retrata el proceso por el que el personaje interpretado por José Sacristán tiene que replantear su forma de vida y asumir obligaciones que siempre ha preferido ignorar.

 

Fotograma de Formentera Lady.

 

Formentera Lady es una “película bonita”. Y cuando la definimos así, estamos diciendo algo positivo y algo negativo. El lado positivo de la expresión se refiere a que Pau Durá ha conseguido realizar una película que conecta emocionalmente con el espectador y que tiene una factura visual y técnica limpia e impecable. El lado negativo es que la película no logra ir más allá del argumento que plantea y, en algunos momentos y situaciones, se vuelve previsible y poco imaginativa. Pese a todo, Formentera Lady es un film que proporciona hora y media de visión amable a condición de que no exijamos demasiado.

 

Foto del autor del artículo con el director de Formentera Lady, Pau Durá y rueda de prensa de presentación de la película (de izq. a der., Sandro Ballesteros, Pau Durá y José Sacristán).

Completamos la jornada con dos documentales muy diferentes entres sí: Lado B de Ricardo Yebra y 23 disparos de Jorge Laplace.

 

 

Lado B es el retrato de una mujer chilena que deja todo atrás para acabar viviendo en un minúsculo pueblo de la Patagonia. Con gran sutileza, el director va retratando todo un conjunto de facetas de la protagonista, su hijo y su pareja y vamos conociendo la forma de vida de un lugar que se halla en el extremo de cualquier lugar y lejos de cualquier punto habitado. Es un film que se mueve dentro de los parámetros del documental más contemporáneo en el que, frente a las entrevistas o la voz en off, se da mucha más importancia a la formación de sentido mediante el montaje de imágenes y a la participación del espectador para reconstruir todos los recovecos del relato. La soledad, el desamparo, el autoengaño, la fragilidad de la dicha y la dureza de un paraje inhóspito están presentes en un film preciso que esconde mucha mayor intensidad de lo que la aparente serenidad de sus imágenes puede hacer pensar en una visión poco atenta a los detalles que van enhebrando su impactante discurso.

Imagen de Lado B.

 

23 disparos es un documental dirigido por Jorge Laplace que se centra en profundizar en las circunstancias de la muerte del joven Manuel José García Caparrós el 4 de diciembre de 1977 durante la manifestación en Málaga a favor de la autonomía de Andalucía, muerte nunca esclarecida hasta la fecha y de la que nadie llegó a ser acusado ni procesado.

 

 

23 disparos es una investigación de toda la documentación existente (tanto la procedente del sumario judicial como de la Comisión del Congreso de los Diputados que se creó para esclarecer las circunstancias del suceso), investigación conducida por el exportavoz de la Policía Nacional Juan Antonio O’Donnell. Al final de la película, se llega a definir una hipótesis sobre lo sucedido en función de los datos de toda la información analizada, de modo que este documental se convierte en una base esencial para que en el futuro se pueda llegar a saber toda la verdad.

 

Fotograma de 23 disparos.

En próximos artículos en Acalanda Magazine, ofreceremos sendos reportajes que profundizarán en las historias que narran estos dos interesantísimos documentales.

 

Fotografías de los encuentros mantenidos con directores de documentales.

DÍA 5, MARTES, 17 DE ABRIL DE 2018. DE DESAFÍOS Y SOLEDADES.

 

 

Para no renunciar a la tradicional vinculación con la comedia hispana, este martes el Festival proyectó Mi querida cofradía, primer largometraje de Marta Díaz de Lope, que ya dirigió con anterioridad la serie Brigada de fenómenos para Canal Sur. El tema de fondo de su película es las dificultades de la mujer para salir de los roles tradicionales que tiene asignados en las hermandades de Semana Santa (en un sentido más amplio, como aún sucede por desgracia, en muchos ámbitos de la vida social), plasmadas en el personaje interpretado por Gloria Muñoz que no logra acceder a la presidencia de su cofradía, cargo que acaba asumiendo un recién llegado a la actividad de la institución. Pienso que la película pretende ser, fundamentalmente, una comedia divertida y lo consigue gracias a unos actores que cumplen eficazmente su papel, empezando por la protagonista y siguiendo por Manuel Morón, Pepa Aniorte, Joaquín Núñez y Rosario Pardo. Sólo hay un momento en que el discurso se vuelve punzante y que parece querer expresar que no es la persona la que hace el cargo sino que el cargo hace a la persona, de modo que es muy difícil escapar de las estructuras y las jerarquías establecidas. Pero, como sintiendo vértigo ante las implicaciones del hecho, el guión da un paso atrás y proporciona un happy end que no pone en cuestión ningún orden o tradición.

 

 

Siguiendo con la Sección Oficial, la segunda película de la mañana fue Las distancias, segundo film de Elena Trapé tras Blog (2010), y que está protagonizado por Miki Esparbé, Alexandra Jiménez, Isak Férriz, María Ribera y Bruno Sevilla. Cuatro amigos deciden dar una sorpresa al quinto miembro del grupo que emigró a Berlín unos cuantos años atrás. Pero cuando llegan a su casa, aquel da claras señales de incomodidad y nerviosismo, de forma que, lo que parecía un reencuentro feliz y prometedor acaba desatando todos los fantasmas, todas las obsesiones y todas las frustraciones que los distintos personajes arrastran.

Fotograma de Las distancias.

Aunque el juicio más improvisado puede inclinarse por hablar de “retrato generacional” (y no sería claramente incorrecto), poniendo en comparación esta película con Blog, podemos dar un paso más allá y pensar que la principal preocupación de Elena Trapé es reflexionar sobre los momentos personales de transición, en los que hemos dejado atrás una etapa de la vida y entramos en otra, llena de incertidumbre y temor. El miedo a tener que ser otro, la congoja por lo que hemos llegado a ser y el fracaso de los proyectos con los que hemos soñado marcan el tono del film, melancólico e imbuido de una sutil desesperación que conecta con las preocupaciones que marcan el momento actual. La brillantez de todo el reparto invita a pensar que algunos de los intérpretes pueden volver a casa con su correspondiente Biznaga.

 

Rueda de prensa del equipo de Las distancias.

 

Finalmente, en la sección Málaga Premiere, hemos visto la película Solo, dirigida por Hugo Stuven y protagonizada por Alain Hernández y Aura Garrido y ha supuesto una agradabilísima persona. La historia del film está basada en un suceso real, vivido por Álvaro Vizcaíno que tuvo que superar una dura prueba de supervivencia en condiciones extremas.

 

La película tiene varias virtudes que hay que reseñar. La primera, que logra eludir la carga que siempre acaba recayendo en las películas de supervivencia de un único personaje (el acabar siendo repetitiva y monótona) ya que logra introducir una capa narrativa que refleja la evolución emocional del personaje, hábilmente desplegada y dosificada. La segunda, que constituye un prodigio técnico que convierte al film en una maravilla visual digna de ser disfrutada y gozada. La tercera, que Alain Hernández realiza un trabajo colosal que merece ser alabado y reconocida ya que supone superar un reto físico e interpretativo de considerable magnitud.

 

Rueda de prensa del equipo de Solo.

No entendemos que esta película no haya participado en alguna de las secciones con premios a conceder, ya que Solo hubiera sido acreedor de varios de ellos. Por ello, es justo que la reseñemos como una de las películas importantes del certamen.

 

DÍA 6, MIÉRCOLES, 18 DE ABRIL DE 2018. DE VISIONES DEL MUNDO Y CALLEJONES SIN SALIDA.

 

 

Si el martes empezó con Mi querida cofradía, el miércoles iniciamos la jornada con otra comedia, en este caso mucho más alocada y frenética. Se trata de El mundo es suyo, dirigida por Alfonso Sánchez y protagonizada por el propio Alfonso Sánchez y Alberto López, dúo que ya tuvo un considerable éxito de público con El mundo es nuestro (2012). En esta ocasión, ambos artistas desarrollan un argumento basado en los tipos que les dieron conocer a través de sus vídeos colgados en internet: dos “pijos” sevillanos de clase alta, con una visión estrecha del mundo y prestos a dar, en cualquier momento, un dudoso “pelotazo”. Aparte del desarrollo de su trama, el film va dejando en su desarrollo determinadas pinceladas de carácter crítico con el entorno social y político actual, se hace eco de determinadas leyendas urbanas de la capital hispalense y realiza numerosos guiños que, quizás, el espectador no andaluz no identificará con facilidad. A destacar el notable trabajo que realiza Javier García-Pelayo en la caracterización de su personaje.

Por la tarde vimos tres magníficos documentales que supuso aproximarnos con brillantez y talento a realidades poco o insuficientemente conocidas.

 

En primer lugar, vimos Margarita Alexandre, que constituye un documento de primer orden para conocer mejor la vida de la actriz y cineasta. Dirigido por Fermín Aio Cuesta, recoge testimonios de la propia Margarita, parte de sus memorias y testimonios visuales poco conocidos y de indudable valía. Margarita Alexandre comenzó en la posguerra española su faceta como actriz en películas como Correo de Indias (1942) de Edgar Neville o Barco sin rumbo (1952) de José María Elorrieta. Posteriormente, con Rafael Torrecilla como codirector (con quien inició una relación sentimental a pesar de estar casada con el conde de Villamonte), realizó Cristo (1954), La ciudad perdida (1955) y La gata (1956), antes de marcharse a Cuba debido a la complicada situación personal en que quedó sumida. En suma, una película que permite conocer más en profundidad a una de las personalidades más interesantes de nuestro cine.

 

 

Kyoko es un cortometraje documental realizado por Joan Bover y Marcos Cabotá recrea un suceso poco conocido ocurrido en Baleares relacionado con John Lennon y Yoko Ono y que está desarrollado con gran habilidad y maestría. En sólo 20 minutos, el cortometraje es capaz de desarrollar con gran precisión la historia y sabe mantener en vilo al espectador para que espere con suspense el desenlace de la increíble historia. Se puede decir que Kyoko es una perfecta miniatura que funciona como un mecanismo de relojería perfectamente medido y engranado.

Finalmente, debemos mencionar el documental El último país dirigido por Gretel Marín. Se trata de un retrato de la actual situación cubana dibujado a partir de los ojos de la realizadora, que vuelve a su país después de haber vivido durante numerosos años en Europa. Emotivo, sincero y esclarecedor, el documental es un viaje, sutil y magníficamente narrado, desde lo colectivo a lo individual, de lo social a lo personal, de lo racional a lo puramente emocional y la constatación de que no puedes escapar de tu país de origen y de sus circunstancias.

 

Fotograma de El último país.

 

Fotos del autor con los realizadores de Kyoko y la realizadora de El último país, respectivamente.

LAS IMÁGENES DEL FESTIVAL. LA MIRADA DE LORENZO HERNÁNDEZ

 

Miki Esparbé, protagonista de Las distancias.

 

Rueda de prensa del equipo de Las distancias.

 

Rueda de prensa del equipo de Solo.

 

Álvaro Vizcaíno y Alain Hernández, personaje real y actor que le da vida en Solo.

 

La cicatriz en la mano de Álvaro Vizcaíno, testimonio de su dura experiencia.

 

 

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