En el artículo de hoy, seguimos comentando los títulos más interesantes que pudimos ver en la sección de cortometrajes del 21º Festival de Málaga.

Reseñamos brevemente Un país extraño de Laura Pousa, La inútil de Belén Funes, Salió con prisa hacia la montaña de Pablo Hernando y Scratch de David Valero. A continuación, realizamos entrevistas a Belén Funes, Pablo Hernando y Laura Pousa. Como dijimos en el anterior artículo, la edición de este año se ha caracterizado porque la sección de cortometrajes ha tenido un excelente nivel, lo cual ha supuesto una agradable sorpresa para todos las que la hemos estado siguiendo. Lo mejor de todo no ha sido sólo la calidad de los títulos proyectados sino también su gran variedad de enfoques (visuales, estilísticos, temáticos, narrativos…) lo cual nos lleva a pensar que podemos ser optimistas respecto al futuro de nuestro cine porque no cabe duda de que, directa o indirectamente, la experiencia acumulada en estos proyectos acabará nutriendo el background de futuras obras de estos realizadores.

A continuación, terminamos de reseñar los cortos que nos han parecido más relevantes:

Un país extraño de Laura Pousa.- En este corto, protagonizado por Rosa María Mateo (sí, efectivamente, la famosa periodista de la Transición) y Vicky Luengo (a quien, en esta edición, tampoco tuvimos la oportunidad de ver en Las leyes de la termodinámica de Mateo Gil). Una historia magníficamente narrada y con un final impactante sobre la que tendremos ocasión de hablar largo y tendido en la entrevista con la que concluye este artículo.

 

La inútil de Belén Funes.- Belén Funes triunfó en Málaga en el año 2015 con su corto Sara a la fuga. Después, Belén no explicará las nuevas influencias que han enriquecido su estilo, pero, de momento, podemos decir que en La inútil ha realizado un ejercicio preciso, certero y de una increíble madurez: narra lo que quiere narrar, muestra lo que quiere mostrar y, con pulso firme y decidido, nos retrata, simultáneamente, la alienación de un personaje que tiene la incomodidad pegada a la piel y un entorno de oportunidades laborales estrecho y poco atractivo. Gran interpretación de Nausicaa Bonnín, que sabe reflejar a la perfección el malestar que se deriva de vivir encerrado en un callejón sin salida.

Salió con prisa hacia la montaña de Pablo Hernando.- El director de Cabás y Berserker y codirector de Esa sensación sigue enriqueciendo su extraño pero fascinante mundo narrativo con nuevas muestras de imaginación y audacia. Salió con prisa hacia la montaña es un corto enigmático pero de indudable poder expresivo. La subida del protagonista hacia la montaña me recordó, en algún momento, a la última secuencia de Teorema de Pasolini. Pero, en la entrevista posterior, Pablo nos da nuevas pistas y claves que nos llevan a otras visiones e interpretaciones posibles. Como es habitual, las películas de Pablo Hernando no acaban con su desenlace sino que ese es el momento en que, precisamente, comienzan.

Scratch de David Valero.- Una estética pop, manga y reggaetonera (entre otras cosas) para este corto, protagonizado por Javier Bódalo que, por debajo de su continuo chisporroteo visual, esconde una brutal fábula sobre la jerarquía de la violencia y la implacable pirámide en la que los más fuertes maltratan a los más débiles. Su descarnada secuencia final es uno de los momentos más impactantes que hemos vivido en todo el Festival.

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ENTREVISTA A BELÉN FUNES

Si tres años antes, Belén Funes triunfó en Málaga con el corto Sara a la fuga, ahora con La inútil va un paso más allá dando un brillante ejemplo de madurez y seguridad narrativas que ha supuesto para mí una agradable sorpresa. Si en 2015 Belén hablaba de la influencia del cine de los hermanos Dardenne, ahora añade otra que ha sabido asimilar perfectamente con maestría y talento. En la siguiente entrevista, nos la revela.

Belén Funes, momentos antes de la proyección de su corto en el Festival de Málaga (Fotografía de Lorenzo Hernandez: www.photolorenzohernandez.com)

ACALANDA MAGAZINE: Hola, Belén. Cuando se estrenó Sara a la fuga, comentaste que estabas muy interesada en el cine social, en el cine político, en el cine realista… ¿Consideras que La inútil está en la misma línea?

BELÉN FUNES: Es una línea que no es la misma pero que, indudablemente, sí intenta indagar acerca de cuáles son las consecuencias de estar encerrada en un trabajo que no te gusta. Entonces, evidentemente, eso también tiene que ver con lo social y tiene que ver con lo político, porque hay una generación entera encerrada en lugares en los que no quiere estar. Es decir, sigue estando en la misma línea aunque la forma de la película sea completamente distinta.

ACALANDA MAGAZINE: En su momento, el cine de los hermanos Dardenne te influyó mucho y se reflejó en tu anterior cortometraje. ¿Hay ahora otras influencias que te han ayudado a conseguir la progresión que supone La inútil?

BELÉN FUNES: He visto mucho cine, he empezado a ver a John Cassavetes, he visto cómo hacía él las películas, cómo dirigía las actrices y creo que me ha servido para acabar haciendo lo que he hecho finalmente con este corto. Creo que sí, que me ha influenciado del mismo modo en que ha influenciado en las carreras de muchos cineastas porque Cassavetes es el top del cine. Y sí, me ha hecho, incluso, cambiar el punto de vista.

Fotograma de La inútil

ACALANDA MAGAZINE: Barcelona, actualmente, vive una gran efervescencia cinematográfica y, en gran medida, de mujeres directoras. ¿Qué tiene Barcelona para que ello sea así?

BELÉN FUNES: Escuelas de cine, gente queriendo hacer cosas nuevas, productores apoyando a las mujeres, mujeres que se han decidido mover solas sin que nadie les ayude, y que han decidido apostar por lo que quieren hacer. Y hay escuelas de cine que hacen que las mujeres decidan ser cineastas. Porque en una escuela de cine no eres ni un hombre ni una mujer, eres un alumno.

ACALANDA MAGAZINE: ¿Crees que el formato de cortometraje puede tener salida comercial en la medida en que el espectador tiene poco tiempo para disfrutar de toda la oferta audiovisual disponible?

BELÉN FUNES: Yo creo que sí, que puede tener una salida si los distribuidores de cine entienden, de repente, el cortometraje como algo vendible, que a la gente le pueda interesar. Sí creo que puede tener su lugar en las salas si un distribuidor de unos cines que, sean los que sean, ven el cortometraje como una fuente de hacer dinero y también creo que hay que educar a la gente para que aprenda ver cortometrajes. No creo que sea algo que dependa exclusivamente de los cortometrajistas, de que hagan buenos cortometrajes, sino de que la gente se acostumbre a ver cortos.

 

En La inútil, se percibe una influencia muy inteligente asimilada del cine de Cassavetes por parte de la realizadora Belén Funes. (Fotografía de Lorenzo Hernandez: www.photolorenzohernandez.com)

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ENTREVISTA A PABLO HERNANDO

Pablo Hernando posee un mundo narrativo muy personal y muy peculiar. Yo lo considero uno de los grandes autores de nuestro cine porque es difícil encontrar nombres como él que arriesguen tanto, que crean tanto en su propia visión y en su forma de entender el audiovisual y que la lleven hasta sus últimas consecuencias. Berserker y Esa sensación (en la que fue codirector junto a Juan Cavestany y Julián Génisson) son dos títulos que no pueden dejar indiferente a cualquier cinéfilo y que forman parte de un territorio en el que muy pocos creadores se han adentrado y que ha demostrado ser creativamente fructífero. En esta entrevista, nos da nuevos detalles del cortometraje que ha presentado en el Festival de Málaga.

Pablo Hernando

ACALANDA MAGAZINE: Hola, Pablo. En Málaga, en la Sección Oficial de Cortometrajes del 21º Festival de Málaga, has presentado Salió con prisa hacia la montaña. Hay una etiqueta que, como toda etiqueta, es simplificadora pero que, con tu trabajo en Esa sensación y en Berserker, creo que ya está completamente fuera de lugar: me estoy refiriendo a la etiqueta de “posthumor”. Pienso que tus creaciones, como las del resto de integrantes que se suelen asociar a esta corriente en el mundo del cine, como, por ejemplo, Juan Cavestany, Julián Genisson o Lorena Iglesias, se centran en buscar nuevas formas expresivas cuyo radio de acción abarca ya un campo infinitamente más amplio que, estrictamente, el del humor. No sé cómo lo ves tú.

PABLO HERNANDO: El posthumor siempre ha buscado ser gracioso, pero también ser otras cosas. Creo que a mí se me ha incluido a veces dentro de la etiqueta por cercanía con Juan Cavestany, con Canódromo Abandonado, etc. más que por lo que hago. No me considero un humorista y el humor no es mi interés principal, aunque me interese mucho. Creo, que como pasa con el terror, el dominio de los mecanismos del humor requiere una disciplina que yo no le dedico.

ACALANDA MAGAZINE: Salió con prisa hacia la montaña plantea algo familiar a quienes conocemos tus creaciones: un conjunto de escenas que parecen dibujar una situación en principio absurda pero que parece tener un cierto sentido que se nos escapa… ¿Es la forma de crear una tensión para el espectador, que se ve obligado a ir más allá de la superficie de la historia, que no se puede quedar meramente con la primera capa de la película porque esta no le da ni le quiere dar todas las respuestas?

PABLO HERNANDO: En el caso de Salió con prisa hacia la montaña la intención era contar algo muy sencillo, muy puro. Es un corto de 9 minutos que cuenta una historia extremadamente simple. Lo que me atraía era plasmar una emoción concreta y sostener esa nota durante todo el corto. Para mí lo valioso en este caso no está en el ingenio del guión ni en una revelación final que lo cambie todo, sino en el rostro, la compostura y la forma de caminar del protagonista. Importa por qué sale hacia la montaña porque la narración tiene que tener sentido, funcionar, y el núcleo emocional está ahí, pero el camino para entender esa motivación está sobre todo en cómo sale hacia la montaña.

Fotograma de Salió con prisa hacia la montaña

ACALANDA MAGAZINE: Hay dos elementos expresivos que me parecen claves en el corto. Uno de ellos es la subida a la montaña del personaje principal. Creo que se refiere a la huida para buscar un estadio superior y me recordó a la escena final de Teorema de Pasolini. Por otra parte, está la extraña reacción del personaje interpretado por Julián Genisson (su bofetada). ¿Representa quizás el rechazo a iniciar la huida que hemos descrito?¿Consideras que son los dos elementos más importantes del corto?¿O hay algo que se me ha escapado o he sobreinterpretado?

PABLO HERNANDO: El corto está claramente dividido en dos partes, rodadas en paisajes distintos, usando sonidos y colores distintos, con actores distintos y cámaras distintas, y lo que enlaza esas dos partes es la montaña.

ACALANDA MAGAZINE: ¿Es este corto el avance o anticipo de un proyecto de mayor enjundia (un largometraje, por ejemplo)?

PABLO HERNANDO: No.

ACALANDA MAGAZINE: Hay una pregunta que estamos haciendo a todos los directores de cortometrajes a los que hemos entrevistado. En los momentos actuales, en los que cualquier espectador habla de la falta de tiempo para ver todo lo que está a su disposición, ¿crees que el formato de cortometraje tiene posibilidades de que encuentre una vía para ser explotado comercialmente y encuentre su hueco en medio de toda la oferta audiovisual?

PABLO HERNANDO: La verdad es que no lo creo. Fuera del circuito de festivales ya nadie ve cortos y la única manera de rentabilizarlos económicamente es ganar muchos premios o que lo patrocine una marca. Los cortometrajes han sido sustituidos por otros formatos que se adaptan mejor al consumo en redes sociales o que directamente han sido creados por ellas. No me da ninguna nostalgia y tampoco tendría sentido: es irreversible. De todas formas, es una discusión sobre el formato, porque el lenguaje es el mismo y personalmente considero que una película, un corto y un story de Instagram son igualmente cine.

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ENTREVISTA A LAURA POUSA

Laura Pousa, en los momentos inmediatamente posteriores a la proyección de Un país extraño en el Festival de Málaga (Fotografía de Lorenzo Hernandez: www.photolorenzohernandez.com)

Lo primero que llama la atención de Un país extraño es que lo protagoniza Rosa María Mateo. Formalmente, no se interpreta a ella mismo sino a otro personaje, es decir, lleva a cabo un trabajo interpretativo evidente. Pero no es menos cierto que sí está presente, en todo momento, en el corto el espíritu de lo que ella representa: esa Transición que despertó tantas ilusiones y que, ahora, vemos con una mirada un poco más recelosa y descreída. Un país extraño narra una historia que empieza siendo fresca, realista pero que va profundizando, poco a poco, abruptamente al final, hacia la amargura y la pérdida de fe. Rosa María Mateo, que fue la voz de unos tiempos de esperanza, mira a su alrededor y no reconoce el país que ve, es un país extraño en el que es complicado creer en el futuro… En la siguiente entrevista, Laura Pousa nos cuenta muchos detalles de cómo fue posible la realización de su magnífico cortometraje.

Laura Pousa siendo entrevistada por las revistas Acalanda Magazine y Aurora Boreal (Fotografía de Lorenzo Hernandez: www.photolorenzohernandez)

ACALANDA MAGAZINE: Tu cortometraje, Un país extraño, es de ficción, pero elegiste a una protagonista muy real, Rosa María Mateo. ¿Cómo fue elegir a Rosa María Mateo para que protagonizara tu corto?

LAURA POUSA: Pues a Rosa María Mateo la conocí en un contexto no profesional, que yo creo que todos la conocemos porque la hemos visto en televisión y formando parte de nuestro imaginario colectivo, pero, bueno, como dije en la presentación de los cortos, la conocí en clase de pilates, y, de repente, me fascinó… Vi que la fuerza que tenía seguía estando intacta, daba igual el contexto. Y me pareció impresionante volver a ver a esa mujer y pensar en lo que había significado en este país. Porque ella fue una musa intelectual de la Transición y todos tenemos, no sé, un código de referencia con ella de máxima credibilidad. Nadie cuestionaba la información que daba. De repente, pensé que formaba parte de otra época e, incluso, de otro país. Eso sería impensable actualmente. Entonces, a partir de ahí, empecé a pensar que había que volver a hacer algo con Rosa. Y pensé qué historia podía escribir para ella. Le pedí permiso para hacerlo, me dijo que sí. Y se empezaron a juntar diversos elementos y conceptos relacionados con la memoria, con el paso del tiempo, con el tipo de país, con la progresión de en qué nos hemos convertido, y, también, quería contar una historia de amor. Con esos elementos, empecé a jugar, a trabajar y fue armándose la historia a partir de conceptos.

ACALANDA MAGAZINE: Es también una historia de amistad intergeneracional, que es como entrar en una nube que sirve para potenciar el final…

LAURA POUSA: Sí… Creo que ese diálogo intergeneracional lo utilizaba para comprender a Rosa. Porque yo me correspondo más con la generación que representa la otra actriz, a Vicky Luengo. Pero, en realidad, lo que quería era que Rosa comprendiera a la generación de Vicky. Intentar crear ese vínculo intergeneracional que, tal vez, es un reflejo.  Por ejemplo, jugando con los conceptos, Rosa, cuando mira a Vicky, en realidad es como si se diese la vuelta. Rosa siempre era la observada. Y, en este momento, Rosa observa. Funciona un poco como una musa que mira a otra musa. Y esa idea me gustaba. Del mismo modo que, cuando ve el super-8, que se refiere a personajes de otra época, con los que se identifica, ella podría ser uno de ellos, es Rosa la que está observando. Me gustaba, más allá de lo intergeneracional, esa idea de intentar entender los diferentes momentos en que están los personajes. Rosa y Vicky podrían ser el mismo personaje en diferentes épocas. Pensaba que Rosa veía a Vicky y se identificaba con ella. Y, a la vez, a Vicky le pasa lo mismo. Hay una conexión con ella, la admira… Evidentemente, hay un juego metaficcional en ello. El personaje de Rosa es Rosa. Aunque no se llega a explicitar porque la historia podría funcionar sin eso. Pero digamos que es una persona que está presente en la memoria de todos y, por tanto, en la de Vicky…

Rosa María Mateo y Vicky Luengo en un momento de Un país extraño

ACALANDA MAGAZINE: Hay algo interesante en ese aspecto del cortometraje. Porque, en el corto, Rosa María Mateo no se interpreta a sí misma. Hace una labor de actriz. Interpreta a un personaje que tiene muchos rasgos de ella pero que no es ella, ¿no?

LAURA POUSA: Exacto. Para mí, siempre lo pensé como si Rosa María Mateo fuese el personaje de la ficción pero, hablando con ella, llegamos a la conclusión de que no era necesario y que, además, Rosa se sentía yo creo más cómoda interpretando a una ficción. Evidentemente, no es su historia, no es su marido, y había como una traslación de su imagen real que quería preservar. Pero, inevitablemente, la fuerza icónica de Rosa María Mateo está y yo juego un poco a que es ella desde el concepto de la película. Porque el motor real de la historia es, en realidad, Rosa María Mateo. Todo gira en torno a Rosa. Y quien quiera entender el subtexto, lo podría hilar a través del argumento y, si no, creo que podría funcionar… Del mismo modo, el último plano final, de Rosa y su marido alejándose, para mí es representación de la imagen icónica de la última vez que Adolfo Suárez y el Rey se encuentran, se abrazan y caminan… Es la pérdida de la memoria, la reconstrucción de la Historia, no es que haya un mensaje oculto, pero sí es que me gustaba jugar con esos momentos icónicos de la Historia de España… Hay determinadas cuestiones que están ahí palpitando en la historia, que prefería no explicitar pero que he trabajado con ellas como motor de creación… Porque, a fin de cuentas, Un país extraño es el pasado de Rosa, el pasado de este país, pero también es un país que, a veces, no reconocemos. Y Rosa sirve para entender este momento y cerrar la historia.

ACALANDA MAGAZINE: Con esta explicación que nos das, nos has explicado el significado el título, que, en un principio, podría parecer extraño…

LAURA POUSA: Exacto. De hecho, en un momento del cortometraje, ella coge un libro que es de David Lowenthal y que se llama El pasado es un país extraño. Ese libro, digamos, que es también el motor para empezar a reflexionar sobre ese pasado y sobre este país. En este caso, es el presente, pero también es el pasado y la memoria perdida de este país.

Laura Pousa responde a nuestras preguntas (Fotografía de Lorenzo Hernandez: www.photolorenzohernandez.com)

ACALANDA MAGAZINE: Laura, tú vienes del mundo del guion, ¿no? Y con temas muy relacionadas con la memoria histórica…

LAURA POUSA: Bueno, yo, durante muchos años, he trabajado en Cuéntame cómo pasó. Y eso creo que me sirvió para acercarme a la historia de este país desde otro lugar. Para empezar a dialogar, por ejemplo, con gente con la que nunca había hablado sobre lo que había pasado. Había una época en la que no se hablaba de determinados temas porque era tabú… Y eso me sirvió a mí para empezar a pensar en estas cosas. En mi carrera académica, escribo sobre temas que tenían que ver con la representación de la memoria audiovisual, con la identidad… Siempre estoy como dándole vueltas a eso porque me parece interesante. Y aquí he canalizado en esta ficción determinadas cuestiones que me interesa a través de la figura de Rosa.

ACALANDA MAGAZINE: ¿Crees que el cortometraje puede ser un formato que llegue a ser rentable comercialmente y que tenga amplia audiencia?

LAURA POUSA: Yo creo que, por parte del espectador, por supuesto. El problema es el sistema, es la industria, y a quiénes estamos sometidos. Ayer, en el encuentro de cortometrajistas, se hablaba de esto y creo que hay que asumir que, actualmente, el cortometraje no tiene una vida industrial. Es así. Y, por eso, tiene las limitaciones que tiene y las dificultades a la hora de exhibirse… La competencia que hay para cortometrajes seguro que no es la misma que para largometrajes. Seguro que hay menos largometrajes que cortometrajes que se presentan a Málaga. Y, en realidad, luego no hay salida. Es tremendo. Pero yo creo que es un sistema en el que estamos en el que el corto no tiene salida comercial. Tendrían que cambiar mucho las cosas. Los cines y los exhibidores no van a incluir cortos en su programación ahora mismo, tal como están las cosas. No salen rentables, no tienen tiempo, las majors dominan y, evidentemente, si ahí ya no entran, el consumo en plataformas es absolutamente minoritario… Sería un cambio cultural a gran escala que sería estupendo que se produjera pero lo veo complicado.

ACALANDA MAGAZINE: ¿Qué proyectos tienes para el futuro?

LAURA POUSA: Pues estoy escribiendo. Yo me siento guionista y esta es la primera vez que dirijo sola. En una ocasión anterior, había codirigido con Ricardo Steinberg (que es el productor de Un país extraño) y me he lanzado a probar si me gusta la dirección o no. Necesitaba saber lo que significaba. Y me gusta. Entonces, el siguiente proyecto es volver a dirigir y, mientras tanto, estoy escribiendo… A ver en qué deriva esta nueva historia…

La canción Ay, pena, penita, pena cantada por María Rodés forma parte de la banda sonora de Un país extraño

Laura Pousa, una cineasta que con Un país extraño, se ha revelado como un nombre a seguir muy atentamente (Fotografía de Lorenzo Hernandez: www.photolorenzohernandez.com)

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