La película «El cautivo» ha generado una repercusión mediática intensa y polarizada en España desde su estreno el 12 de septiembre de 2025. La película ha sido descrita por Amenábar como su proyecto más personal y ambicioso, con una estética de aventura histórica que busca acercar al gran público la figura de Miguel de Cervantes.
La cinta narra los cinco años de cautiverio de Cervantes en Argel (Desde el 26 de septiembre de 1575 hasta el 19 de septiembre de 1580), mezclando hechos reales con licencias dramáticas, lo que ha provocado un gran debate sobre su fidelidad histórica. Y, así, por ejemplo, el historiador, experto en el Siglo de Oro, David Nieves Muñoz ha calificado la película de “infame”, criticando el vestuario, la ambientación y la representación como un “paraíso de libertades”. Por su parte, Amenábar ha defendido su enfoque como una interpretación artística al estilo de «Cadena perpetua» y «La lista de Schindler».
El punto más controvertido de esta creación cinematográfica es, ciertamente, la insinuación de una posible relación homosexual entre Cervantes y su captor, Hasán Bajá, lo que ha generado muchas reacciones encontradas. Amenábar se ha defendido con firmeza, preguntando: ¿Dónde está el problema?

Autor: Alberto Romero
Mientras algunos críticos y espectadores han alabado la valentía narrativa y la calidad del guión, como Arturo Pérez-Reverte («espléndida, amena y bien hecha»), otros han acusado a Amenábar de “ideología progre” y de distorsionar la figura de Cervantes. Pedro Ruiz, ha comentado a través de su cuenta de X que: «Me gusta mucho el cine de Amenábar. Tiene hondura, maestría y pulso. Ayer fui a ver El cautivo. Sala llena. Gran esfuerzo y resultado menor». La doctora en cine, directora y guionista, Lucía Tello Díaz ha calificado en su cuenta de X a «El cautivo» de «Espectacular en todos los sentidos», destacando la complejidad del guion, brillantez en todas sus dimensiones creativas, con personajes intrigantes, retorcidos y humanos bien dirigidos.
El periodista, escritor y crítico de cine, Javier Rioyo, en su artículo «Cervantes cautivo: entre el hamman y la sauna», publicado en The Objetive, considera que: «Amenábar y Luis Manuel Lucía han conseguido hacer creíble aquel mundo, aquella vida de cautiverio y crecimiento de un escritor que todavía no lo era». Rioyo agradece que Amenábar haya logrado retratar bien el cautiverio de Cervantes: no como una estancia romántica o exótica, sino como una experiencia dura, con sufrimientos, traiciones, soledad, deseo de fuga y rescate. Compara la versión de Amenábar y Lucía con la de Astrana Marín, cuyos escritos retratan a Cervantes con más idealización. Valora ambas aproximaciones, pero ve en la nueva visión una mayor fidelidad a lo humano, a lo imperfecto. Además, se distancia tanto de quienes quieren ver en Cervantes solo un modelo moral, como de quienes lo reducen a un símbolo de identidad sexual. También menciona críticas al uso político que algunos hacen de la sexualidad y la memoria, y cómo ciertas posturas ideológicas pueden caer en manipulaciones.

Autor: Alberto Romero
Y, Alfredo Alvar Ezquerra, profesor de Investigación del CSIC y Cronista Oficial de la Villa de Madrid, en su artículo Cervantes en Argel, sin fantasías animadas, publicado por el diario La Razón, ofrece una exposición bastante documentada de lo que se sabe con certeza sobre la vida de Cervantes en Argel, basándose en fuentes primarias y documentos administrativos, desechando fantasías literarias o reconstrucciones imaginativas.
✔️ Entre las fuentes documentales, Alvar enumera cartas, solicitudes de rescate hechas por la madre de Cervantes, Leonor de Cortinas; informaciones de carácter jurídico hechas por Rodrigo, el padre de Cervantes e, incluso, por el propio cautivo, tanto durante su cautiverio como después, pidiendo que se testificara su estado, lo que había sufrido, etc.; la información de Argel pedida por Cervantes tras su liberación, con preguntas a testigos sobre su cautiverio, su conducta, su vida en aquel lugar, etc.
✔️ Sobre los detalles concretos físicos, personales y circunstanciales, Alvar comenta que existe una descripción física de Cervantes en los registros del rescate: natural de Alcalá de Henares, de unos 31 años, mediano de cuerpo, con barba, “estropeado del brazo y mano izquierda”, que perdió sus papeles al ser capturado, y que pidió que se certificaran sus servicios al rey.
✔️ En cuanto a la redención y el rescate, Alvar señala que se conserva documentación abundante de la Orden de la Trinidad y de la Corona para poder llevar a cabo la operación del rescate, valorado en 500 escudos, unos 170.000 euros al cambio de hoy.

Autor: Alberto Romero
Además, Alvar comenta que entre los documentos se indican aspectos de carácter moral, reputacional y de conducta. Por lo que respecta al llamado “pecado nefando” (actos considerados extremadamente inmorales, obscenos o abominables como la sodomía), nos advierte que:
«Por aquel entonces el pecado nefando era considerado, no ya un vicio, sino un delito y si lo hubiera habido, si se hubiera dedicado a la sodomía por acción, u omisión, algún enemigo lo habría denunciado ante la Inquisición al volver a España…, y Cervantes nunca, ni por esto ni por otra cosa, fue juzgado por la Inquisición. Ni aun por judeoconverso, que no lo fue».
Alfredo Alvar Ezquerra
Finalmente, Alvar insiste en que muchas de las narrativas populares o cinematográficas tienden a embellecer o dramatizar sin base documental, o mezclar ficción con lo que se desconoce, por ejemplo, con la idea de que Cervantes fue un héroe asaltado viviendo en cuevas etc., cuando los documentos aportan datos más sobrios.
Sin embargo, algunos textos que circulan por las redes, como el que conmemora su liberación el 19 de septiembre de 1585, caen en la tentación de atribuir a Cervantes virtudes casi sobrehumanas, desdibujando al hombre real detrás del mito. Juzguen por ustedes mismos.

Autor: Alberto Romero
19 de septiembre de 1580: la libertad de Miguel de Cervantes
Tras cinco años de cautiverio en Argel, Miguel de Cervantes recuperó la libertad, llevando en su corazón las cicatrices y el coraje de aquel duro tiempo.
No fue solo la liberación de un hombre, sino el despertar de un espíritu que, fortalecido por la adversidad, regalaría al mundo las páginas inmortales de Don Quijote de la Mancha. De aquellas prisiones nacieron su fe inquebrantable en la dignidad humana, su mirada compasiva hacia el desvalido y su ironía sabia ante la injusticia.
Hoy recordamos que la libertad, para Cervantes, no fue solo un anhelo personal, sino el germen de una obra que habla de esperanza y de la fuerza del ingenio frente a la desdicha. Conmemorar este día es celebrar el poder de la palabra, que vence grilletes y atraviesa los siglos.
Que su ejemplo nos inspire: la libertad se conquista con paciencia, valentía y la certeza de que, aun en la oscuridad, el espíritu creador no se rinde.

Autor: Alberto Romero
Pues bien, contra esta visión mitificada de Cervantes, Jean Canavaggio, considerado uno de los grandes cervantistas contemporáneos, autor de Cervantès (Gallimard, 1986; en español: Cervantes. Una biografía, Espasa, 1997), ha buscado reconstruir al Cervantes histórico desde la documentación, la crítica textual y el contexto social, frente a visiones románticas, idealizadas o nacionalistas. También ha combatido la tendencia a rellenar los silencios de la vida de Cervantes con conjeturas novelescas, insistiendo en lo que realmente sabemos (testimonios, documentos, procesos judiciales, registros militares) y marcando con cautela lo que permanece en la penumbra. Esencialmente, nos aporta una imagen de Cervantes no como “genio aislado” o visionario adelantado a su época, sino como un escritor profundamente inserto en la España del Siglo de Oro: marcado por la milicia, la cárcel, las dificultades económicas y las tensiones políticas.

Autor: Alberto Romero
Tras este planteamiento inicial, surge la pregunta:
¿De qué manera influyó la experiencia del cautiverio de Argel de Cervantes en El Quijote?
La mayoría de los autores coinciden en que la experiencia del cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel (1575–1580) dejó una huella profunda en su vida y obra, filtrada de manera indirecta e implícita en El Quijote como fuente de sabiduría, ironía y humanidad.
🖊️ La historia del cautivo, descrito en los capítulos 39, 40 y 41, de la Primera parte, narra la historia de un soldado español capturado por los turcos en Argel, con detalles que reflejan vivencias que pudo vivir del autor. Aquí, se dan detalles de la organización de los cautivos, los intentos de fuga, la esperanza del rescate y el trato recibido con cierto realismo.
🖊️ Las reflexiones sobre la libertad, la dignidad humana y la lucha contra la opresión son, para estos mismos autores, el reflejo de la dura experiencia de Cervantes de cinco años en Argel como cautivo, lo que le dio una perspectiva única sobre el valor de la libertad y la resiliencia ante la adversidad. El idealismo de don Quijote sería, desde esta perspectiva, como una forma de resistencia frente al mundo cruel e injusto que Cervantes conoció de primera mano. Eso sí, la convivencia con musulmanes, cristianos, judíos y otras perspectivas religiosas serían fuente de enriquecimiento para él, llevándolo a una visión del mundo más abierto y plural.
🖊️ Y con respecto a la influencia de esta experiencia única en su estilo narrativo y capacidad de fabulación, se viene afirmando que Cervantes se ganó el favor de sus captores contando historias, como una especie de Sherezade occidental. Una habilidad narrativa observable en El Quijote, con múltiples relatos intercalados, voces diversas y una meta narrativa compleja.
🖊️«El trato de Argel» y «Los baños de Argel», obras teatrales que abordan directamente el cautiverio, serían otros de los reflejos de cómo el trauma y la experiencia se transformaron en arte y reflexión.

Autor: Alberto Romero
Y llegados a este punto, me atrevo a plantear el siguiente cuestionario de 3 preguntas que quisiera poner en manos de quienes han dedicado su vida al estudio quijotesco. Por lo tanto, cual mensaje en una botella lanzado al mar del tiempo, me gustaría que algún doctor en la materia pudiera responder a las dudas que me surgen al contrastar la vida documentada de Cervantes con la sabiduría y erudición que encierra El Quijote. Allá van.
✍️ ¿Cómo adquirió Cervantes la enorme sabiduría y erudición que contiene El Quijote, que abarca el conocimiento de las lenguas clásicas, el dominio del latín, el griego, la literatura hebrea y renacentista; además de un conjunto de cualidades tales como: tener altísimas capacidades literarias; amplios conocimientos de la mitología, la Biblia, el Corán, la Cábala, el hermetismo y la sabiduría; de humanidades relacionadas con la pedagogía, filosofía, teología, derecho y la historia; también de la ciencia física, matemática, astronómica y la medicina?
✍️ Diversos estudiosos de la talla de Américo Castro, Martín de Riquer o Francisco Rico han señalado que El Quijote es una enciclopedia de la cultura universal de su tiempo, y que el número de referencias culturales a los clásicos rebasa el millar. Concretamente, el doctor en filología y profesor universitario, Antonio Barnés Vázquez, ha descubierto nada menos que 1274 referencias a autores clásicos, griegos y latinos, desglosados en 531 en la Primera parte y 743 en la Segunda. La cifra impresiona por lo que: ¿No creen que se requiere de toda una vida dedicada al estudio y la escritura? ¿La tuvo Cervantes?
✍️ Si partimos de la base constatable de que existe una plena identidad de pensamiento entre la obra del pensador humanista, Juan Luis Vives y El Quijote:
—¿Cómo pudo acceder Cervantes al pensamiento de Vives?
—¿Cómo pudo metabolizar Cervantes todo el estilo y el saber de Vives que contiene El Quijote?
En relación con esta tercera cuestión—la identidad de pensamiento entre la obra del pensador humanista valenciano, Juan Luis Vives y El Quijote—merecen una mención muy especial los trabajos del investigador Francisco Calero Calero, profesor emérito de filología latina de la UNED y autor de El verdadero autor de los «Quijotes de Cervantes y de Avellaneda. El cuerpo de su exégesis articula una tesis central, coherente y firmemente sustentada. A saber:
Que la obra de Juan Luis Vives no debe entenderse como una influencia tangencial o secundaria, sino como el manantial del que brotó, con toda su fuerza y originalidad, la magna obra que habría de marcar un hito en la historia del pensamiento y la literatura.
Por lo tanto, los análisis del profesor Francisco Calero constituyen, a mi juicio, una argumentación rigurosa y consistente en favor de Juan Luis Vives como el verdadero autor del Quijote.

Autor: Alberto Romero
El Quijote, contemplado desde este prisma, se manifiesta no sólo como una cima de la ficción literaria, sino también como un diálogo profundo con una de las mentes más lúcidas del humanismo europeo: Juan Luis Vives. La lectura académica tradicional ha tendido a sostener que las reflexiones cervantinas sobre la libertad, la dignidad humana y la resistencia frente a la opresión nacen de la experiencia personal del autor durante su cautiverio en Argel. Sin embargo, una mirada más atenta revela que tales ideas no son destellos biográficos de Cervantes, sino puro pensamiento esencial de Vives.
Juan Luis Vives defendió en sus obras la centralidad de la persona, la primacía de la conciencia sobre la fuerza, la necesidad de la educación como herramienta de emancipación y la condena de cualquier forma de esclavitud moral o física. Curiosamente, estos mismos principios son los que impregnan la atmósfera del Quijote. Una obra que, más allá de la sátira caballeresca, constituye un programa filosófico-literario de crítica contra los abusos del poder y de liberación espiritual. De ahí que, los discursos de Don Quijote en defensa de la justicia universal, su insistencia en la nobleza de espíritu frente a la sangre, o la constante tensión entre la apariencia y la verdad, encuentran resonancias directas en el corpus vivista. El caballero manchego se convierte, bajo esta luz, en un personaje alegórico de la ética humanista, que choca contra el muro de un mundo degradado y utilitario, pero que no renuncia jamás a sostener la virtud y el ideal.
Por lo tanto, no comparto en absoluto la premisa del academicismo oficial de que Cervantes habría bebido, consciente o inconscientemente, de ese humus intelectual vivista que impregnaba el pensamiento europeo. Antes bien, sostengo que todas las ideas humanistas que encontramos en El Quijote son en sí mismas formulaciones originales de Juan Luis Vives, cuya huella puede rastrearse de manera clara y precisa en esta obra inmortal.

Autor: Alberto Romero
Cervantes no pudo leer a Vives. En primer lugar, porque sus obras estaban prohibidas y censuradas en la España de la Contrarreforma; en segundo lugar, porque pertenecían a un clima intelectual anterior y distinto; y, en tercer lugar, porque no hay ninguna huella documental que indique esa lectura.
En efecto, Cervantes no pudo leer a Vives porque tras la publicación de la Instrucción de la mujer cristiana (1523) y otros tratados, Vives fue progresivamente visto con sospecha en la península, tanto por su ascendencia judía como por su cercanía a Erasmo. A mediados del siglo XVI, la Inquisición prohibió algunas obras suyas. En el Índice de libros prohibidos de Valdés (1559) —cuando Cervantes tenía apenas 12 años—, los textos de Vives quedaron vetados. Sus libros circularon sobre todo en Europa septentrional (Lovaina, París, Basilea, Brujas), en ámbitos universitarios y humanistas ligados al erasmismo. En la España contrarreformista y barroca donde vivió Cervantes, ese acceso estaba cerrado o limitado a círculos clandestinos, y no hay ninguna constancia documental de que él perteneciera a ellos.
Los mundos de Juan Luis Vives y de Miguel de Cervantes son completamente diferentes. Vives es un pensador plenamente renacentista (1492-1540), vinculado al humanismo europeo y a las reformas pedagógicas. Cervantes (1547-1616), en cambio, pertenece al Barroco contrarreformista, un mundo mucho más marcado por el control ideológico y el desencanto político.
Así que, El Quijote, lo digo clara y rotundamente, es una obra de Juan Luis Vives. No es, como se viene afirmando por el academicismo oficial, producto de la sublimación literaria de una biografía azarosa, sino de la plasmación narrativa del pensamiento humanista de Vives. La grandeza del Quijote no radica en la suma de experiencias vitales de un hombre concreto, sino en su capacidad de dar vida, con un poder narrativo sin precedentes, a los postulados filosóficos, éticos y pedagógicos del humanismo del propio Vives.
Por lo demás, debo reconocerles que estas cuestiones que hoy planteo “introducidas en una botella y lanzadas al mar del conocimiento” me están quitando el sueño, hasta el punto de que, a mi compañero y amigo, Nacho Ayllón, magnífico cámara de TVE y defensor a ultranza de la autoría de Cervantes, le comenté hace poco tiempo que, quizás, debería escribir un artículo con el título “Cervantes y la cuadratura del círculo”, para responder a estas dos preguntas nucleares:
✏️ ¿Cómo es posible que una obra literaria de dimensiones colosales (primera novela moderna, la obra más traducida y publicada en la historia después de la Biblia, joya de la literatura universal y del pensamiento humano) pudo ser escrita por un heroico soldado español, sin formación académica y tiempo para el estudio, el pensamiento y la escritura, aventurero, funcionario, recaudador de impuestos atrasados y matriculado en la escuela de la adversidad?
✏️ ¿Cómo es posible que una obra tan claramente renacentista, del siglo XVI, que contiene nada menos que 1274 referencias a autores clásicos haya sido escrita y publicada durante el Barroco, en el siglo XVII?
En fin, quizás nunca lleguemos a desentrañar del todo el enigma de su autoría. En lo que siempre estaremos todos de acuerdo es en que El Quijote se alza, más allá de nombres y biografías, como un monumento universal al ingenio y a la condición humana.

Mi propuesta, asentada en la tesis del profesor Francisco Calero, es que Cervantes, con sus heridas, su cautiverio y su vida de adversidades, no fue su autor, sino el cauce necesario, el instrumento elegido por el destino para dar voz a una obra que trasciende épocas y generaciones.
El verdadero artífice intelectual fue Juan Luis Vives, cuya sabiduría humanista y vastísima erudición se proyectan en cada página como la fuente de la que brota este universo literario sin igual. Y precisamente, en esta paradoja —la del hombre limitado que sirve de vehículo y la obra infinita que responde al genio de Vives— reside, a mi juicio, la grandeza de este misterio.




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