Ayer. Y Primavera

A la Primavera se la espera descalza, o no será.

Porque antes, cuando todo era tan fácil que resultaba imposible comprenderla, la Primavera venía sin que nadie supiera cómo había sido. Hoy, en cambio, nos lo explican en El Tiempo con mapa y tacones de tropezar. Antes la Primavera llegaba cuando los membrillos se vestían con lencería y las piernas de los niños pequeños eran tan blancas que parecían querer romperse al correr. Ahora lo que llega es llega la alergia y los antihistamínicos que dan la tos y la risa, y las mariposas de fiestas de guardar, cuando los días se hacen tan largos que hay que tomarles el dobladillo a las noches y a los sueños.

Y así todo.

La culpa es de los poetas, dicen unos que hablan llenándonos los ojos de polen. Otros aseguran que la culpa es de los que se enamoran en invierno y se resfrían en Primavera, que es cuando los sauces se peinan como lo hacen las sirenas, al sol y sobre una roca. En Primavera los más alocados zarandean los árboles para que se despierten los brotes y los lunares, que pocas cosas despiertan tanto el genio humano como la Primavera, la que les hace creer que vuelve a ser un niño. La Primavera es siempre la misma que luego viaja al sur del sur para regresar cuando estábamos a punto de perder la esperanza en nosotros y recobrar, o volver a perder, la fe en lo que no creemos que creemos. Se escribe la Primavera como de ese amor o de este sol, en la arena de las playas para que lo lean las olas, y se cortan las flores silvestres a las que nadie ha puesto todavía nombre para que duren para siempre en una solapa o detrás de la oreja con el pelo recogido. Se escribe en Primavera para apuntalar con versos y estrofas los muros que han de salvarnos de los días internacionales y de las primaveras institucionales, esos adarves que la mantienen a usted protegida de todo. Se escribe en Primavera porque nos sabemos prófugos de aquí mismo, de donde las sombras se alargan y las sonrisas se tornan claroscuros antes de que se marchen las últimas camelias.

No tan antes, cuando la Primavera la sangre alteraba, nos enamorábamos. Hoy, cuando la sangre se altera, vamos al médico y en lugar de un soneto firmamos una baja. O nos dicen que Primavera se escribe en minúscula, pero ya se ve que aquí se escribe en mayúsculas porque nunca se sabe si quien va a leerla es alguna vieja conocida. Pasa con ella, con la Primavera, como con los escritores de bien, que solo hay una cosa que los supera en número, y que son aquellos que les dicen cómo tienen que escribir mal para hacerlo bien. No escriben, o no mucho, pero saben cómo tienen que hacerlo los demás con sus esdrújulos, sus gerundios afilados, sus tramas hasta conseguir que todo lo que se escribe se parezca tanto que no haya que devanarse el seso débil para pasar una tras otra las páginas. Lo malo es que aquellos tienen razón, pero olvidan con frecuencia lo principal, que de hacerle todo el caso que demanda la corrección nunca tendríamos Primavera y solo se le podría cantar al otoño, que rima con tantas cosas. Y sin embargo, como para casi todo en esta vida, siempre encontraremos el consuelo de saber que lo que hoy está proscrito mañana será, por obra y gracia de algo, cuando alguna gran mente califique como rompedor, transgresor innovador lo que algunos lectores, humildemente, llaman hoy para nuestros adentros eso de que les gusta porque es distinto. Será otra primavera, dirán, la que traerá el sabor a acíbar de la minúscula desabrida. Aquí nos quedamos con la verdad, la que provocan las ronchas para rascar y las abejas que espantar, las florecillas de san José que se abren en su día y los hornos a punto para el bizcocho.

Solo cuando se apagan las voces y se encienden las luciérnagas, es Primavera, que todo lo demás en verdad es fanfarria. No se ve porque corre por las venas al galope y crece con la noche cuando duermen los gigantes. Bajo el cielo negrísimo se desviste de gala y cuelga sus ropas en el pico de la luna y se pone manos a la obra, cuando nadie mira, para gritarnos ¡sorpresa! cada mañana como en los cumpleaños de nuestra infancia, cuando encontramos los tinteros llenos de miel de luna y las hojas tan blancas preñadas versos mordisqueados. Y todo para saber que la Primavera son las madres, es todo aquello que se queda al descubierto cuando en esa fiesta rasgamos el papel de regalo que es el cielo que nos envuelve.

Luego llega la calma y todo lo demás, y la tarde de nuevo con los calendarios de días pares que anotar en la hierba que crece solo donde antes estuvimos sentados.

O no.

Iván Robledo Ray

Feliz Ocho de marzo

En estos días en que reivindicamos la lucha por la igualdad entre sexos, me permito imaginar diez cuestiones que interesan especialmente a las mujeres, y son los siguientes:

1º) Nuestra formación, tanto la académica obligatoria, esto es, la Primaria y ESO, la Secundaria, y, desde luego, la universitaria. Queremos estudiar al inicio, durante y al final de nuestra vida, asistiendo a talleres, a cursos especializados, a másters, y por supuesto, a eventos culturales, pues sabemos que la educación, tanto en valores como en disciplinas académicas, es la llave que nos ha permitido salir del pozo de la ignorancia y el abandono en que la historia nos había asumido tradicionalmente. Nuestra aceleración, en este campo, ha sido espectacular en el último siglo. Nos faltan premios, puestos de poder, reconocimientos, reseñas…pero, paso a paso ya estamos llenando los seminarios, las clases, las bibliotecas, los cines, la judicatura y los laboratorios.

2º) La familia en sus múltiples facetas. Nos preocupa la conciliación de nuestro tiempo laboral con el que le dedicamos a nuestra familia, y desde luego la corresponsabilidad de las tareas domésticas con nuestros compañeros de vida, con nuestros maridos, hermanos y padres. Vivimos llevando de la mano a nuestros dependientes, mayores, enfermos y bebés. Organizamos la limpieza de nuestro hogar, la compra semanal, los menús diarios, la colada, las festividades familiares, los horarios infantiles, el presupuesto de la casa, las cuentas bancarias…con o sin colaboración masculina, tanto porque estamos educadas en estos trajines como porque es imprescindible llevar tales tareas al día para poder vivir con un mínimo de dignidad.

3º) La vida profesional. Realizamos cursos formativos en nuestros puestos de trabajo, condicionadas siempre por las obligaciones familiares que nos absorben. Aceptamos una jerarquía laboral aunque muchas veces nos discrimina, olvida y acosa y consideramos necesaria nuestra alícuota parte de poder en las empresas. Somos cumplidoras en nuestro trabajo, tal vez demasiado cumplidoras. Ganamos menos que nuestros compañeros realizando las mismas funciones. Usamos y perfeccionamos las mejores herramientas de trabajo, como son la informática, los idiomas o la oratoria. Estamos atentas a los ascensos, casi siempre injustos con las mujeres. Nos descomponen los despidos, el paro, los ERES, las inquinas e intrigas entre compañeros, y desde luego el acoso laboral, porque nos ha costado mucho acceder al empleo.

4º) La desigualdad, el maltrato y la violencia que se ejerce contra nosotras. Nos indigna la muerte sistemática de tantas mujeres en todos los países del mundo por parte de personas que les debían lealtad. Nos decepciona la discriminación por cuanto tiene de desprecio hacia la mitad de la población. Nos amarga el machismo inherente a la totalidad de las situaciones humanas, por lo que tienen de abuso de poder por parte de los varones. Un salario femenino igual al de estos es una cuestión no solo justa sino progresista para la recaudación tributaria.

5º) El cambio climático. Nos aterra un futuro caótico y desde luego la ausencia de futuro. Como madres queremos un mundo natural, limpio, habitable para nuestros hijos e hijas, y como seres humanos nos sentimos implicadas en la lucha contra la contaminación, que mata lentamente y arruina nuestro medio de vida. Reciclamos. Ahorramos. Somos expertas en adaptarnos al medio, en reinventarnos, en cuidar el entorno, en ser optimistas. Somos la vanguardia en adoptar energías renovables, en tratar la tierra, el agua y el aire.

6ª) La vida saludable. Nos interesan la mesura, la estética, la moda, la alimentación sana, la lactancia materna, en fin, la vacunación de los bebés, los controles médicos debidos y, obviamente el ocio, el turismo responsable y el deporte. En cien años las mujeres han accedido a todas las disciplinas deportivas, cuando las teníamos prohibidas en un principio. En resumen, hemos conquistado la gloria y la calle, ese espacio que teníamos vedado durante milenios, y queremos respirar un aire más limpio en la misma, donde las relaciones sociales sean más importantes que el simple urbanismo.

7º) La sexualidad. Nos importa encontrar la mejor pareja de vida y también la mejor para una relación esporádica, porque todos los momentos de la vida son importantes. Acudimos a revisiones ginecológicas. Planificamos nuestros embarazos y damos importancia crucial al noviazgo, al matrimonio, al divorcio, al abandono, a la felicidad íntima, porque sabemos cuán difícil y a la vez satisfactoria es la vida compartida. Vivimos solas y con hombres o mujeres. Nos preocupan las decisiones de ambos sexos, así como su forma de ser y sentimientos.

8º) La maternidad nos mediatiza, tanto para aplazarla o descartarla en nuestras vidas, como para asumirla o buscarla cuanto antes. Nuestra postura ante esta cuestión es absolutamente revolucionaria, porque tener hijos era nuestro único destino durante toda la historia de la humanidad, y ahora es posible relegarlo a una séptima posición. No pasamos por alto, sin embargo, la preocupación de muchas mujeres, con o sin pareja, por la adopción de criaturas, por la fecundación in vitro, por una gestación sana, óptima, añorada, planificada. Tomamos anticonceptivos, estamos preocupadas por la educación de nuestros hijos e hijas, a los que ayudamos en la realización de sus deberes escolares. Participamos en las AMPAs y denunciamos los contenidos sexistas de muchos libros de texto, que, poco a poco, van mejorando hacia una exposición igualitaria de las distintas disciplinas.

9ª) La desigualdad social, la pobreza, la carestía de vida. Vivimos muy a pie de calle, solo separados de nuestros vecinos y vecinas por un ligero tabique, así que conocemos todas las miserias humanas de primera mano. Estamos cerca de la marginalidad y también cerca de la perfección.

10) La política. Nos importa el destino de nuestro voto electoral. Participamos en asociaciones, en partidos, en foros, en sindicatos, en redes sociales. Nos interesan las noticias nacionales e internacionales, las relaciones entre los países desarrollados y menos desarrollados. Nos apasiona la industrialización, la robotización, las fiestas y la vida ciudadana.

En resumen, los temas más candentes son los que nos atraen, pues el mundo entero es nuestra competencia.

En un nuevo 8 de marzo, nos felicitamos porque la sociedad abra al fin los ojos, finalmente, a la equidad, al progreso y a la justicia, valorando los derechos de la mujer en la ley y en la práctica, pues nosotras somos ciudadanas del mundo y a la vez seres humanos individuales con todas las contradicciones y excelencias correspondientes.

Vivas, libres, iguales… nos queremos. Feliz Día Internacional de la Mujer.

Sobre la lectura

Al aumentar la población y la formación de esta, es lógico pensar que se leen y compran más libros cada año, pero nuestra sociedad es tan cambiante, que bien podía ocurrir lo contrario: que se lea cada vez menos.

Es muy fuerte el ingenio creativo de la literatura en español y la industria editorial de nuestro país siempre fue puntera, pero, tristemente, muchas de las editoriales consideradas célebres hace años, ya no existen o son gestionadas por empresas distintas  de las que las fundaron. Por otra parte, tampoco se ven aquellas papelerías y librerías que vendían libros en los barrios, acercando los títulos famosos a los vecinos. Las librerías físicas se han reducido drásticamente y ser librero o librera ya no es el sueño de nadie, sin duda porque no es rentable. Amazon se ha convertido en el dispensador de libros más grande conocido. No solo  ofrece miles de títulos de todos los géneros, sino que consigue ese que ya está descatalogado y que el lector no encuentra en ninguna otra parte. Con este gran coloso tenemos que convivir.

Los libros usados se venden al peso en mercadillos y quienes los amamos no podemos dejar de sentir lástima por toda esa inteligencia apilada sin orden en el suelo de ferias y rastrillos, ofrecida a precio ínfimo, y a veces abandonada en contenedores de basura. Muchas bibliotecas aceptan donaciones de libros y ellas me resultan la mejor solución cuando ya no tenemos espacio para almacenar tantos volúmenes como a veces acaparamos. En un mundo en que los pisos de alquiler  y la mudanza continua son  moneda corriente, los libros, especialmente los ya leídos, son una carga que en numerosas ocasiones no podemos seguir llevando. Las grandes enciclopedias del siglo XX, sin embargo, no suelen ser aceptadas por la bibliotecas  públicas, sin duda porque Internet está sustituyendo  y actualizando toda la información que se almacenaba en esas enormes maquetaciones del saber, que eran de obligada consulta hace décadas para cualquier adolescente o joven que quisiera realizar un trabajo o ejercicio de clase.

Los niños y niñas de entre 10 y 12 años leen con entusiasmo, sin duda por indicación expresa de colegios y familias, y es preciso aprovechar el tirón, para que esa magnífica costumbre no se pierda con el correr de los años.

Aparentemente, cuando viajamos o caminamos por las calles, observamos escasos quioscos de prensa y pocas personas leyendo periódicos o libros. Las narraciones cortas, muy cortas, triunfan en Internet, así como la información breve en twitter o Instagram. La consulta a Facebook  o a cualquier otra red social a través del móvil es la práctica más común. Estimo que  si los viajeros de transporte público leen algo en su teléfono, ya que la pasión auténtica es contestar al WhatsApp, consultar aplicaciones o jugar, los conductores de su propio vehículo apenas pueden leer nada. Para estos y para todos aún nos queda la radio, en sus  innumerables emisoras, donde resisten extraordinarios programas culturales sobre literatura, historia y ciencia, que impulsan a los oyentes a adquirir los libros que divulgan.

Observo a más mujeres que hombres leyendo en las bibliotecas, en los autobuses, en los teatros, en las charlas culturales, incluso en las librerías físicas. También encuentro a más escritoras que escritores, aunque es posible que las estadísticas me contradigan. Estas indican claramente que los grandes premios literarios los ganan los escritores varones  y en las editoriales son ellos quienes tienen la última palabra en la gestión de la empresa y en la elección de títulos publicables, por mucho que sean mujeres quienes leen los manuscritos, quienes los corrigen y quienes desarrollan la parte administrativa. Quiero creer que los editores entienden que las lectoras somos mayoría y apreciamos la útil pluma de las escritoras en lo que tiene de esfuerzo y acercamiento al olvidado universo de las mujeres, sin olvidar jamás las obras de los escritores hombres.

Destaco la dotación y modernización de las bibliotecas en  nuestro siglo. Ellas se han convertido en lugares de encuentro cultural de todas las generaciones y clases sociales. Los eventos que presentan van desde talleres de nuevas tecnologías a conferencias sobre historia y literatura de alto nivel, en una renovación espectacular de espacio, modos y ofertas.

La lectura compagina bien con el visionado de series y el cine, incluso quizá también con youtube. Un libro en papel se regala más que una obra en descarga digital, pero ambos soportes se mantienen y crecen poco a poco sus ventas.

Es maravilloso el auge ascendente de la poesía, desgranada en Facebook día tras día. Los recitales poéticos se prodigan, así como las coediciones de varios poetas en un solo volumen. El libro de bolsillo, por otra parte, parece haber desaparecido, contemplándose un precio generalista de obras literarias que oscila entre 16 y 22  euros. Los premios de gran nivel económicos se mantienen, especialmente para la novela, destacando el Planeta, el Nadal, el Herralde, el Primavera y el Ateneo de Sevilla.

Publicar una obra no es sencillo, pues no solamente hay muchos escritores y libros en el mercado, lo que creo, sinceramente que eleva, en general,  el nivel literario, aunque las ventas disminuyan, sino que las modalidades de publicación se amplían a la clásica de hacerlo de la mano de una editorial (que puede cobrar o no cobrar al autor), hacerlo en coedición, en autoedición o en crowdfunding. Una amplia variedad de opciones es la que tienen los escritores para ver su obra publicada, casi tanto como los soportes en que se la pueden encontrar los lectores. Estos tienen la oportunidad de rescatar libros en algunas calles en la modalidad de bookcrossing, de comprarlos online o en una librería de calle, de sacarlos en préstamo, de pedirlos a un amigo, de buscarlos en su trastero o en sus estanterías. Pueden recomendarlos en las redes sociales  o de viva voz, y este punto al que llegamos, el de la publicidad, es el más peculiar.

Un escritor de renombre no se preocupa personalmente de anunciar su obra  en los medios, pero, en el mundo de hoy, el escritor novel está obligado a ello, sepa o no cómo abordar el asunto.

Leer siempre fue una aventura fascinante y cada vez lo será más, tras una crisis económica sin precedentes, que ha acabado con muchos sellos editoriales, agentes literarios, librerías y  quioscos de prensa, pero de cuyas cenizas han surgido nuevos y numerosos clubs de lectura, cuñas radiofónicas, recomendaciones de influencers y expertos en marketing que promocionan novelas y poemarios con maestría.

Adjunto información sobre el tema (https://www.abc.es/cultura/abci-mas-40-por-ciento-poblacion-solo-papel-201801181107_noticia.html) y deseo que nunca nos falte una nueva obra literaria que leer.

Teresa Álvarez Olías

El realismo de Balzac y Dickens

La lectura y la vida misma son los dos insumos que alimentan  el cerebro de los escritores, los cuales, combinados con su ingenio, producen las inolvidables obras que podemos disfrutar sus lectores.

Quisiera destacar dos figuras que brillan con luz propia en el universo de las letras, uno en inglés y el otro en francés, durante la primera mitad del siglo XIX: Dickens y Balzac.

Ambos crean decenas de personajes diversos en un carrusel de circunstancias y novelas que reflejan los múltiples tipos humanos de una Europa acostumbrada a las guerras (aunque milagrosamente en paz por unos decenios en esa época), a las hambrunas, a la tiranía de su gobierno (ya sea la monarquía o la república), y en definitiva al abandono de un estado que no se preocupa de los humildes, sino de recaudar impuestos y de revertirlos en la nobleza, el ejército  y la curia eclesiástica.

De entre sus múltiples libros, destaco “Eugenia Grandet”, gran novela de Honoré Balzac, nacido en el sur de Francia y después vecino de París, y “David Copperfield”, magnífica novela,  y  en gran parte autobiográfica, de Charles Dickens, habitante de Londres. Ambas novelas dibujan con precisión la vida cotidiana en esa centuria que se abre a la usura de los poderosos, al maquinismo, a la lectura de relatos por entregas, y también a una cierta crítica social impensable cincuenta años atrás.

Francia ya ha vivido su revolución y  su terror muy poco tiempo antes. Inglaterra  también lo ha hecho, con tres siglos de antelación. Ambas naciones se encuentran en vísperas de convertirse en grandes imperios conquistadores de Asia y África, tras colonizar Norte América. Todo a costa de una clase social, la más pobre, la más amplia del espectro de población, que sobrevive a duras penas.

Balzac y Dickens, cada uno a su manera, en estos dos libros, coinciden en:

1) Perfilar el personaje tacaño por antonomasia, el padre en un caso y en el otro el padrastro, que administran y cuentan las monedas con las que se compra la comida diaria, así como las velas, el carbón, las astillas o la tela de las ropas del resto de personajes, en un control exhaustivo de las vidas que de ellos dependen.

2) Mostrar el papel de la familia patriarcal, constreñida a un mundo jerárquico, donde la casa se muestra como cárcel  eterna, de las que solo  gracias a la fortuna, a la madurez o el cambio de estado civil, es posible escapar.

3) Reflejar con todo lujo de detalles la opresión de los hombres sobre las mujeres y la infancia.

4) Presentar el matrimonio como posible redención de la pobreza y la agobiante rutina.

5) Acercarnos a la triste existencia de la servidumbre, muy cercana a la esclavitud, por la devoción desinteresada a sus señores que a toda hora les brinda.

6) Certificar la conducta de los gobiernos olvidando a  sus súbditos poco productivos: los ancianos, los menores de edad, especialmente los huérfanos, las viudas y los enfermos cuando no cuentan con la protección de un hombre que los sustente o una fortuna que los avale.

7) Describir el mundo rural francés, en el caso de Eugenia Grandet, y el urbano o londinense, en el caso de David Copperfield, con sus costumbres y pinceladas perfectas: las manías del poderoso avaro, el horario inflexible de comidas, la asistencia a la iglesia, o la obediencia a la autoridad establecida, entre otras.

El realismo narrativo de ambos autores nos introduce en una dolorosa rutina de dos países que han sufrido guerras sin cuento, y que están empezando a experimentar la industrialización feroz, sin abandonar el encasillamiento estricto de la vida rural, sujeta aún más que la ciudadana a la fiscalización del vecindario y a normas ancestrales.

Contemplamos dos países en una época en que los viajes entre urbes o pueblos para la población común son escasos e inseguros, muy dependientes de la climatología  y los bandoleros. Dos naciones con pueblos religiosos, sumisos, con mucha historia a sus espaldas, y un punto descreídos de que la fortuna les sonría y mejore su nivel de vida alguna vez.

Los hijos dependen del padre hasta que se casan, y en el caso de las hijas esto es aún más exacto, como se muestra claramente en Eugenia Grandet, pero los huérfanos solo dependen de la buena voluntad de la gente, en una triste y vergonzosa parábola perfilada en David Copperfield, que ha servido a las generaciones posteriores para  tomar conciencia del abandono y explotación laboral de la infancia.

Eugenia Grandet  plasma el mundo campesino vivido por Balzac en sus primeros años y David Copperfield muestra la deshumanización, experimentada por Dickens, de los individuos en una urbe populosa que está entrando en un nuevo régimen, marcado por la especulación y las leyes del capitalismo.

Balzac es más idealista que su colega Dickens, pues este tiene un punto de burla en su forma de narrar que funciona como crítica de las escenas que muestra.

Los dos autores tuvieron vidas de grandes contrastes, ya que pasaron de la pobreza a la riqueza, del anonimato a la fama, del individualismo al amor, y también fueron enormemente prolíficos en la redacción de libros.

Otras obras de Honoré de Balzac (Tours, 20 de mayo de 1799-París, 18 de agosto de 1850) son: ”La piel de zapa”, publicada en 1931,”Louis Lambert”, en 1832 ,Papá Goriot” en 1.834,”La prima Bette”,en 1.846, y “El primo Pons” en 1.847.

Otros libros de Charles Dickens (Portsmouth, Inglaterra, 7 de febrero de 1812-Gads Hill Place, Inglaterra, 9 de junio de 1870) son: ”Los papeles póstumos del Club Pickwick”, publicado en 1.836,”Oliver Twist”, en 1.837.”Tienda de antigüedades” en 1840,”Casa desolada” en 1.842,”Tiempos difíciles” en 1.865, y ”Grandes esperanzas” en 1.860.

Leerlos nos acerca con total exactitud a la realidad europea del siglo XIX.

Teresa Álvarez Olías

Relato corto y novela clásica

La narrativa es un encandilamiento que te atrapa como lector-a y te hechiza como escritor-a en historias largas y cortas, en cuentos y novelas donde el ingenio vuela y se descalza para contentar a unos y a otras, a quienes tienen prisa y a quienes se aceleran.

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De quejas, quejicos y quejíos

Puede que, a pesar de todo, el que tengamos que vivir en la Tierra sea una buena idea. Baste pensar que si viviéramos en Saturno solo celebraríamos una Nochevieja cada 30 años, que echando cuentas nos saldría a dos o tres raquíticas rondas de uva por cabeza a lo largo de la vida. Pero es que si habitáramos en Mercurio tendríamos uvas (y noche de Reyes y cenas con cuñados) cada 88 días y eso no hay bolsillo que lo aguante, o tendríamos cuatro campeonatos de liga de fútbol, ¡cuatro completos!, cada año, y eso no hay corazón de aficionado al Atlético que lo soporte. Y sin embargo, nunca faltan aquellos a los que también les parecen mal estas cosas y pretenden hacer de su queja, de su santa queja, la razón de nuestras vidas, esos mismos jeremías que nos avisan entre lamentos de la llegada de la Navidad con semanas de antelación para que sepamos cuánto pueden llegar a sufrir con las alegrías de los demás.

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La infidelidad de la mujer en la novela de fines del siglo XIX

Si bien el amor es un tema constante en la narrativa de todos los tiempos, el adulterio, especialmente el femenino, descrito por autores hombres, es un asunto recurrente en el realismo literario del siglo XIX.

Centrándonos en cinco libros de narrativa podemos llegar a algunas conclusiones. Así encontramos Rojo y negro de Stendhal, Madame Bovary de Gustave Flaubert, Retrato de una dama de Henry James, Anna Karenina de León Tolstoi y La Regenta de Leopoldo Alas Clarín. Sigue leyendo La infidelidad de la mujer en la novela de fines del siglo XIX

La novela negra triunfa en sus saltos de época

La verdad sobre el caso Harry Quebert es una gran novela escrita por Joël Dicker, suizo, francófono, aunque el argumento se sitúa claramente en EEUU, en la pequeña y costera ciudad de Aurora, en el estado de New Hampshire, retratada magistralmente con pelos y señales por este nuevo gran escritor.

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Salva Alemany. Alacrán, en el avispero mexicano

Entrevistamos al escritor valenciano Salva Alemany, hombre de espíritu inquieto, sus múltiples ocupaciones y estancias en diversos países han generado una cascada de experiencias que plasma en su obra literaria. Su periplo por el mundo despertó en él la curiosidad investigadora, lo que unido al recuerdo de sus estancias en Irlanda, le llevó a documentarse sobre un polémico escándalo: el “Informe Ferns”, que desvelaba una trama de abusos en el seno de la Diócesis irlandesa de Ferns, datos que utilizó en su novela “Éire”. A pesar de haber publicado un libro jurídico técnico, su carrera literaria despegó con su primera obra de ficción, “La suerte no existe”. Su última novela, “Alacrán” (Editorial Amarante, 2018) está teniendo el beneplácito de crítica y lectores. “Alacrán” desarrolla la acción en el avispero mexicano en que se ha convertido la frontera con Estados Unidos. Salva Alemany ha vivido allí y conoce de primera mano lo que está ocurriendo, por esa razón la conversación pivota, inevitablemente, sobre la situación geopolítica. Sigue leyendo Salva Alemany. Alacrán, en el avispero mexicano

Valeria Lorenzo, Hybris: el lenguaje como bisturí

Entrevistamos a Valeria Lorenzo la escritora onubense afincada en Sevilla. Escritora comprometida con las letras, auxiliar de biblioteca y coordinadora de clubs de lectura. Es autora de textos galardonados en diversos Premios y certámenes e incluida en antologías de relatos, en especial en el volumen “Murillo. Retratos de un genio”. Editorial Amarante acaba de lanzar su novela Hybris, una ambiciosa y recomendable novela negra, con la que la autora se adentra en el género. Sigue leyendo Valeria Lorenzo, Hybris: el lenguaje como bisturí

Re-evoluciona tu mente. Entrevista a los autores

Hoy, en la sección de entrevistas, invitamos a Christian Ilarraza y Nakor García, autores de Re-Evoluciona tu mente, tu influencia, tu vida (Editorial Amarante, 2018), a que nos hablen de su último libro, que a lo largo de los próximos meses se irá presentando en distintas ciudades de la geografía española.

Todos tenemos metas que alcanzar y el deseo de ofrecer al mundo la mejor versión de nosotros mismos. Pero en muchas ocasiones, nos encontramos con barreras que nos impiden alcanzar esas metas y dificultan nuestro desarrollo.  Además, vivimos momentos de cambios profundos en los que la evolución, es decir, las transformaciones internas y externas que se producen de manera natural como herramienta para sobrevivir a los cambios, es algo fundamental. Pero, ¿estamos hechos únicamente para sobrevivir o podemos conseguir algo más?

Para contestar a esta pregunta, tenemos a los autores de Re-Evoluciona, consultores en el desarrollo de habilidades, formadores y coach.

P: ¿Cuál es el origen de Re-Evoluciona tu mente, tu influencia, tu vida?

R: Re-Evoluciona tu mente, tu influencia, tu vida es el resultado de quince años de experiencia desarrollando las habilidades competenciales y comerciales, y ayudando a otras personas a que las desarrollen. Durante este tiempo, hemos analizado tanto las experiencias propias como las de las personas a las que hemos acompañado en la consecución de sus metas, identificando seis principios fundamentales para alcanzarlas. Después de aplicarlos en nosotros mismos y en las formaciones que impartimos y los acompañamientos que realizamos, fuimos conscientes de su eficacia y de que debíamos compartirlo con los demás.

Portada - Re-evoluciona tu mente, tu influencia, tu menteP: ¿Re-Evoluciona es simplemente un libro o hay algo más?

R: Re-Evoluciona es método de desarrollo de tu potencial. Nosotros no lo entendemos como un libro que lo lees y lo dejas en la estantería junto al resto. Es una guía que te acompañará en el camino hacia tus metas. La primera lectura pretende crear un punto de inflexión en el lector que provoque cambios. Una vez iniciado el camino, se convertirá en un acompañante al que recurrir cuando se tenga que afrontar un reto o se quiera perfeccionar una habilidad. Es un libro para subrayar, marcar y anotar. Por otro lado, además del libro, tenemos otras vías para compartir estas herramientas como es Re-Evoluciona: el podcast de la evolución consciente. Además, en nuestras formaciones y acompañamientos siempre están presentes porque definen nuestra manera de trabajar e, incluso, nuestra manera de vivir.

P: ¿Cuáles son las principales aportaciones respecto a otros libros o métodos que traten temáticas similares?

R: Nuestra intención no es que el lector aprenda. Más bien, pretendemos que pueda desaprender los conceptos que limitan su verdadero potencial sustituyéndolos por nuevas creencias que, unidas a herramientas altamente eficaces, le van permitir alcanzar sus metas tanto personales como profesionales. Es un libro práctico que incluye ejercicios sencillos para ayudar a lector a que ponga en práctica las herramientas que describimos y todo lo expuesto es fácilmente aplicable, facilitando que pueda experimentar la evolución consciente.

P: El término evolución consciente está muy presente en todo lo que hacéis, ¿en qué consiste?

R: Como comentabas en la introducción, la evolución, es decir, las transformaciones internas y externas que se producen de manera natural como herramienta para sobrevivir a los cambios, es algo vital para poder adaptarnos a los tiempos cambiantes en los que vivimos. Pero podemos conseguir mucho más que simplemente sobrevivir, ya que poseemos grandes habilidades que nos permiten actuar de manera premeditada para provocar esas transformaciones internas y externas. Dicho de otra manera, podemos provocar la evolución consciente. Cuando hacemos esto, lo que realmente ocurre es que re-evolucionamos nuestra manera de pensar, nuestra manera de influir y, en definitiva, nuestra propia vida.

P: Habláis de seis principios fundamentales o mantras, ¿nos podéis adelantar cuáles son y porqué les llamáis mantras?

R: Los seis principios fundamentales son: Yo pongo mis propios límites. Yo no soy mis emociones. Yo tengo el poder de abrir todas las puertas. Mis palabras cambian mi mundo. Yo soy éxito, mi entorno es éxito. Yo creo mi destino. Les llamamos mantras porque un mantra es un principio que nos ayuda a orientar nuestros pensamientos hacia un fin concreto y definido. Estos seis principios fundamentales, a medida que los exploramos y profundizamos en ellos, adquieren un significado mayor. De esta forma, podemos programar nuestro software particular para que todo lo que hagamos sea altamente satisfactorio, incluso cuando cometemos un error, identificando el aprendizaje que alberga.

P: ¿Qué ha supuesto para vosotros escribir este libro?

R: Ha supuesto una experiencia muy enriquecedora porque hemos tenido que hacer un ejercicio de recapitulación de cómo hemos superado nuestras propias barreras y limitaciones. Además de analizar la trayectoria de las muchas personas a las que hemos acompañado en estos años. Para explicar algo de manera sencilla, tienes que conocerlo en toda su complejidad, y profundizar en cómo funcionamos a la hora de alcanzar las metas nos ha reforzado como profesionales y como personas. Aunque lo mejor de todo ha sido comprobar que realmente funciona. Y muestra de ello es que hoy estamos aquí contigo, hablando de ello.

P: ¿Cuál es la mayor limitación que os habéis encontrado y que más dificulta el desarrollo de una persona?

R: Sin lugar a dudas, la gestión de las creencias, entendiendo éstas como el filtro con el que interpretamos la realidad. Lo que nos ocurre no deja de ser más que un conjunto de estímulos neutros, que no son buenos ni malos, simplemente son. Incluso el acontecimiento más horrible, resulta horrible porque nosotros lo interpretamos de esa manera. Si hubiéramos nacido en otro lugar u otro tiempo, ese mismo acontecimiento lo interpretaríamos de manera diferente. Las creencias son las encargadas de asignar el significado simbólico a lo que nuestros sentidos perciben. Dicha asignación es la responsable de las emociones que experimentamos y éstas desencadenan nuestra conducta. Es decir, son el origen de todo lo que sentimos y hacemos, y condicionan los resultados que obtenemos y nuestra manera de afrontar la vida. Luchar contra nuestras propias creencias cuando éstas nos limitan es lo más difícil, porque podemos considerarlas verdades absolutas. Pero cuando lo hacemos, nuestro desarrollo se dispara. Ese es el momento en el que experimentamos la evolución consciente y re-evolucionamos.

P: Conozcamos un poco más a los autores. Christian, si no me equivoco, eres cofundador de la Iniciativa Mark Vermattian. ¿En qué consiste esta iniciativa?

R: Se trata de un programa de difusión, aprovechando la fuerza de las redes sociales y medios de comunicación, para dar a conocer una enfermedad rara que nos tocó muy de cerca hace dos años. La patología se diagnostica con el nombre de Encefalitis Autoinmune y, en mi caso, la sufrió mi mujer. Posee una sintomatología muy extraña. En los tratados e informes clínicos y médicos aparece con un diagnóstico diferencial que roza lo irracional: posesión demoníaca. Resumiendo mucho consiste en que nuestro sistema inmunológico comienza a atacar las neuronas del cerebro provocando fallos graves en el sistema nervioso central. Recibimos consultas de todas las partes del mundo y conformamos una red de apoyo para familias y pacientes. Es una enfermedad potencialmente mortal, pero también con posibilidad de recuperación y tratamiento siempre que se sigan los procedimientos. El problema es que aún es una enfermedad desconocida para los médicos, incluso para los especialistas. Desde que comenzamos esta andadura nos consta que hemos colaborado en la salvación y recuperación de 14 personas. Un verdadero orgullo para todos nosotros.

P: Nakor, esto de escribir creo que no es nuevo para ti. ¿También escribes obras de ficción e Incluso has acabado finalista en algún certamen literario?

R: Así es. Hasta el momento he publicado La reliquia prohibida y Dharma. Dos obras de ficción ambientadas en momentos históricos diferentes y con tramas muy dispares, pero que tienen en común que ambas están orientadas a estimular el aprendizaje metafórico. Nuestro cerebro necesita de metáforas para interpretar la realidad y la ficción supone una gran oportunidad para poder desarrollar esta manera de facilitar el aprendizaje. He de confesar que estoy totalmente enganchado a escribir por el ejercicio creativo que supone, y es una práctica que recomiendo a todo el mundo.

P: Si tuvierais que elegir una frase que resuma lo que supone Re-Evoluciona, ¿cuál sería?

R: Cuando tenemos una meta y camino claro que nos orienta, ocurre algo maravilloso: todo adquiere sentido.

Foto autores
De izquierda a derecha: Nakor García y Christian Ilarraza

Sobre los autores:

Christian Ilarraza

Logopeda, terapeuta y formador especialista en el desarrollo de habilidades competenciales. Coach, conferenciante y socio director de m6 Consultores. Cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito de la formación y el desarrollo de personas. Co-Fundador de la Iniciativa Mark Vermattian, que promueve el conocimiento y difusión de la Encefalitis Autoinmune con el objetivo de seguir salvando vidas.

Nakor García

Consultor, mentor y especialista en el desarrollo de habilidades comerciales. Conferenciante, coach, facilitador del aprendizaje y socio director de m6 Consultores. Con amplia experiencia en la trasformación empresarial. Autor de obras de ficción como La reliquia prohibida y Dharma, especialmente diseñadas para favorecer el aprendizaje metafórico.

 

Salamanca se viste de Ajedrez

El evento ajedrecístico más importante de 2018 en España, se acaba de celebrar en Salamanca: “Festival de Ajedrez VIII Centenario”. Partidas simultáneas, torneo de maestros, campeonato de aficionados, cine y conferencias han compuesto este primer Festival de Ajedrez que se celebra con motivo del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca. Sigue leyendo Salamanca se viste de Ajedrez

Las cenizas de Manhattan. Para muchos la novela del año

Que se ha escrito mucho sobre Nueva York ya lo sabemos, el autor lo reconoce en una reciente entrevista en “La Opinión” de Murcia, pero que un escritor se adentre en el mundo neoyorkino –con la veracidad, ambición y buen resultado– como lo hace Pedro López Fernández, es difícil de encontrar en nuestros escritores pasados, presentes y futuros. Además, el escritor murciano no escribe una novelita cualquiera, “Las cenizas de Manhattan” se adentra en la historia de una familia de inmigrantes polacos y nos retrata la historia del S. XX comprimida en esta píldora literaria muy recomendable por varias razones (y perdonen los lectores que vaya a saco desde estas primeras líneas): No solo el divertimento de la novela pseudohistórica, es la radiografía del capitalismo y la crítica a las mezquindades del hombre en este sangriento y turbio siglo pasado, también las grandezas. Escrita con el rigor, la riqueza lingüística y la premisa de la amenidad, con esa elegancia y buen humor del que ya pudimos disfrutar en su anterior novela “El magistrado Cuernavaca”. Pedro López Fernández nos regala a los lectores lo que para muchos es la novela del año, por muy gallitos que se pongan los premiados planetarios y otros cursis de las letras hispanas. Sigue leyendo Las cenizas de Manhattan. Para muchos la novela del año

Esos odiosos libros

La sensación de modernidad en la que vivimos es lo que ha provocado que el mar, que antes era el lugar al que iban a dar los ríos que eran nuestras vidas, sea ahora el destino preferido de veraneo para mucha gente y no otra cosa, como el siempre fastidioso morir. No es fácil imaginar la razón pero es así, y tal vez debamos encontrar su causa en la incesante llamada de la madre naturaleza en su pulsión atávica por llevarnos de vuelta al lugar en el que, dicen, surgió la vida, por mucho que al probar el agua del grifo dudemos de ello.

Lo cierto es que llegada la hora los arenales se ponen a rebosar de buenas gentes con mejores intenciones, y por eso no se puede estar de acuerdo con aquellos a los que les molesta ver tamaña muchedumbre, y mucho menos conformes con aquel poeta que pedía colocar espejos en la arena para evitar que se formasen tantas aglomeraciones con las no siempre agradecidas carnes al aire. Sea como fuere, lo llamativo no es tanto el ambiente de pequeña gran ciudad en bañador que allí se vive, sino las repetidas liturgias que llevan a los habitantes de esas arenas a repetir las mismas conductas año tras año apenan dejan el torso o las pantorrillas al albur de las olas y sus brisas.

Y luego están las medusas, claro, y las algas y los libros gordos, que no deben confundirse con los libros voluminosos. Los libros gordos son uno de los grandes inventos del veraneo, como el selfie o los insecticidas, cuya función de matar bichos asume a veces muy a su pesar. Los libros gordos son esos que encontramos en las librerías de las estaciones de autobuses y de trenes de largo recorrido, que no en los aeropuertos que ahora son lugares demasiado populares, y son los libros que nos prometemos leer durante las vacaciones, pero no. Son esos que el que al regresar a la rutina quedan en la mesa de la cocina durante un tiempo, un mes o dos, hasta que comienza el colegio, y después pasan a la salita donde está el televisor, junto a las revistas, y es ahí donde se le acaba perdiendo la pista. Pero aunque él no lo sepa, para entonces el libro gordo habrá cumplido su misión del brazo primero, y de la bolsa de playa después, de su comprador. Porque para entonces tendrá sus esquinas graciosamente rizadas y en su interior, lejos de encontrar flores adheridas, con suerte hallaremos arena y la melancólica nota del último chiringuito con manchas de gaseosa. Si eso no es costumbrismo entonces es que no sabemos qué será el devenir.

Venía todo esto a cuento, o no, del recuerdo de ciertos libreros como personajes a quienes con dulcísima frecuencia los investimos de un romántico halo resaltando su innegable sabiduría, su mejor hacer y, sobre todo, sus sapientísimos consejos. Pero no hay librero capaz de superar en su magisterio al estante de libros con el que nos recibe o despide una estación de tren o de autobús. Es en esos lugares donde se muestra la pericia del lector virtuoso o vacacional, pues ahí es donde se forja su carácter y nuestro espíritu, en esa soledad de títulos apabullantes, autoras con reminiscencias de telefilm de sobremesa, de grandes y pequeños éxitos. Hasta que encontramos, como quien sí quiere la cosa, un libro único, acaso un clásico, tal vez un desconocido autor para nosotros del que jamás volveremos a separarnos. Las estanterías de aquellos bulliciosos lugares, con su asepsia entre revistas para el colesterol y recuerdos de nuestra estancia (lo de suvenires queda algo sesentero), son el refugio de esos libros gordos, pero también inesperados manantiales de bisutería literaria para ciertos paladares exquisitos. Cuando uno se encuentra ante esas estanterías giratorias de mal metal, recuerda que los libreros en realidad juegan con nosotros a la hora de recomendarnos lecturas. Lo hacen porque sí, como un juego cuyas reglas solo ellos parecen conocer procurándose un divertimento gremial y arcano, secreto y perverso. Se trata sin más de recomendarnos libros odiosos y estúpidos en ocasiones, libros que, por mucho que juren lo contrario, a ellos no les han gustado ni jamás recomendarían a alguien a quien quieran bien. Antes al contrario, se solazan con nuestra debilidad indicándonos tal o cual volumen a sabiendas de la maldad que están a cometer, entregándonos a buen precio un tostón para reírse después, a solas o en compañía de otros gamberros como él, del plomo que adquirimos encantados de conocernos llevándonos de propina alguna cita de viva o un marcapáginas evocador.

Nada de eso ocurre en las estanterías con prisas de las estaciones donde todo es azar y gallardía, donde nos jugamos el libro que nunca leeremos a una sola carta marcada, eligiéndolo al azar por el grueso de su lomo, sin vocecitas que nos aconsejen ni amistades que nos cuenten cuánto les está gustando el que están leyendo ahora, que es el mismo que hace seis meses. Entonces damos una vuelta, quizá dos, giramos la estantería y, esto es fundamental, cerramos los ojos para coger uno del montón con el secreto deseo de que el autor tenga un apellido ininteligible por si coincidimos con alguien conocido toalla con toalla en la arena. Todo lo demás, en fin, poco importa, que bien saben las editoriales que esos libros gordos para la playa nunca pasan de la página veinte, y nadie va a descubrir que las setecientas restantes son siempre la misma repetida una y otra vez.

No hay verano sin libro gordo sobre una toalla para que no se vuele. Pero por ventura tampoco hay verano sin segundo amor escondido tras las cañas en el que la seducción ya no se encuentra en observar a una mujer que lee, sino en contemplar a esa otra que mira a la que lee. O eso creo, usted sabrá.

Iván Robledo

Ricardo Cavolo permanecerá en Salamanca gracias a “Mercedes”

El ilustrador más internacional del momento inaugura su última obra  en un edificio del Barrio del Oeste.

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