Un libro que rescata el espíritu de concordia, diálogo y generosidad que hizo posible la Transición española; no como nostalgia del pasado, sino como una propuesta ética y cívica para afrontar la desorientación, la polarización y la crisis de sentido de nuestro tiempo.
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Vivimos un tiempo extraño. Un tiempo de ruido ensordecedor, de discursos que se superponen sin escucharse, de opiniones que se disparan como proyectiles y de palabras que, en lugar de tender puentes, levantan muros. Nunca hubo tanta información y, sin embargo, pocas veces hubo tanta desorientación. Nunca se invocó tanto la libertad para ejercer tan poco el respeto al diferente.
Este clima de crispación, de enfrentamiento permanente y de empobrecimiento del diálogo público fue el primer motivo —aunque no el único— que me impulsó a escribir El espíritu de la Transición. Conversaciones para nuestro tiempo.
No nació como un proyecto histórico, sino como una necesidad moral. Surge de la certeza de que, cuando el ruido lo invade todo, recordar cómo aprendimos a escucharnos puede ser el acto más revolucionario.
La intuición que lo cambió todo
Hubo un momento en que comprendí algo esencial: la Transición española no fue solo un proceso político. Fue, ante todo, un fenómeno moral colectivo.
Durante años hemos hablado de leyes, reformas, pactos, fechas y nombres propios. Todo ello es importante, sin duda. Pero lo verdaderamente decisivo no fue lo jurídico, sino lo humano.
La Transición fue posible gracias a una convergencia silenciosa en la sociedad española de valores profundos y compartidos: la concordia, la generosidad, la empatía, la capacidad de renuncia, la lealtad institucional y el sentido del interés general. Tales valores no se decretan. No habitan en el BOE ni se enseñan mediante eslóganes. Se encarnan en las personas. Y, cuando un número suficiente de personas los viven al unísono, la Historia cambia de rumbo.
Ese fue, a mi juicio, el verdadero “milagro” de la Transición.
Un libro sobre el presente, no sobre el pasado
Podría parecer que esta obra mira hacia atrás. En realidad, mira de frente al presente.
Hoy asistimos a una crisis que trasciende lo político; es una crisis de sentido. Como advirtió Ortega y Gasset, hay momentos en que una generación se queda sin convicciones firmes, sin referencias claras, sin un suelo común sobre el que apoyarse. Entonces emerge la desorientación, la irritación y la polarización.
A esto se suma lo que otros pensadores contemporáneos han señalado: una sociedad educada para reaccionar, pero no para reflexionar; para opinar, pero no para comprender.

Frente a este escenario, la pregunta era inevitable:
¿Qué podemos aprender de aquel tiempo en que España, saliendo de una situación infinitamente más compleja que la actual, supo encontrar caminos de encuentro? De este interrogante nace este libro.
Una lección española en tiempos de cambio: el eco en Venezuela
Mientras escribía estas páginas, resultaba imposible ignorar que el espíritu de la Transición española trasciende nuestras fronteras. Sigue siendo un ejemplo vivo para otros pueblos que buscan la reconciliación y la reconstrucción democrática.
Recientemente, figuras internacionales como el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, han citado explícitamente la Transición española como un referente para el actual proceso en Venezuela, señalando que nuestra experiencia puede ofrecer orientación para transitar desde la polarización hacia una democracia estable. Del mismo modo, gestos como la propuesta de amnistía general anunciada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reflejan ese anhelo universal de sanar fracturas nacionales.
Incluso en escenarios distintos, estos acontecimientos confirman algo esencial: la historia de España no es un caso aislado, sino una referencia para quienes creen que el diálogo y la voluntad compartida son los únicos cimientos sólidos para una convivencia duradera.
La génesis de la obra
Este libro no es fruto de una estrategia editorial calculada. Se gestó lentamente, con la naturalidad con la que maduran las ideas necesarias.
Todas estas conversaciones vieron la luz, primigeniamente, en las páginas de Acalanda Magacín, un espacio dedicado al pensamiento sereno y a la cultura entendida como herramienta de transformación. Allí, entrega tras entrega, aquellas voces que habían vivido la Transición comenzaron a dialogar con nuestro tiempo.
En este proceso fue decisivo el entusiasmo y la sensibilidad de su director, José Francisco Adserias Vistué. Su convicción de que la cultura debe servir para unir y elevar el debate público dio el impulso necesario al proyecto. Lo que comenzó como una serie de publicaciones se reveló, poco a poco, como un todo coherente; una obra que pedía convertirse en libro porque respondía a una misma pregunta de nuestra época.
Así, más que escribirse de golpe, El espíritu de la Transición fue creciendo como crecen las conversaciones verdaderas: con paciencia, con escucha y con la certeza de que las palabras, cuando nacen del respeto, acaban encontrando su forma.

Por qué elegí la conversación
Desde el principio tuve claro que esta obra no debía ser un ensayo académico ni un tratado ideológico. Tenía que ser otra cosa.
Elegí la conversación porque conversar es, en sí mismo, una propuesta ética. Implica escuchar. Implica reconocer al otro como interlocutor legítimo y aceptar que la verdad no se impone a gritos, sino que se desvela en el intercambio sereno.
Hoy, cuando predominan los monólogos y los aspavientos, recuperar la conversación es casi un acto de resistencia cultural. Por eso, este libro se construye a partir de diálogos con personas muy distintas entre sí, pero unidas por un hilo común: haber vivido el espíritu de aquella etapa fundacional.
La forma del libro es ya su mensaje.

No es nostalgia. Es una actitud
Quiero dejar algo muy claro: El espíritu de la Transición no es un ejercicio de nostalgia ni una idealización ingenua del pasado.
La Transición tuvo tensiones, errores, miedos y renuncias. Fue un proceso humano, y como todo lo humano, imperfecto. Pero, aun con sus limitaciones, dejó un legado que hoy resulta imprescindible recordar: la convicción de que el adversario no es un enemigo, y de que el futuro común vale más que las victorias partidistas.

Cuando hablo del espíritu de la Transición no me refiero a un modelo político cerrado ni a un consenso petrificado. Me refiero a una actitud: sentarse a escuchar, anteponer el país a la trinchera, elegir la palabra frente a la ruptura, entender la política como servicio y no como confrontación permanente.
Ese espíritu no habita en los archivos ni en las conmemoraciones. Habita en cada conversación honesta que pone el bien común por delante del agravio.
Una motivación personal
Hay también una razón íntima que me impulsó a escribir esta obra. Siempre he sentido una profunda atracción por el sentido oculto de los hechos históricos. No me interesan solo los acontecimientos, sino las motivaciones, las decisiones silenciosas, los gestos de generosidad que rara vez ocupan titulares, pero que sostienen el curso de la Historia.

Además, pertenezco a una generación que creció a la sombra de figuras y acontecimientos que marcaron el rumbo de España. Comprendí que muchas de esas voces, muchas de esas experiencias, corrían el riesgo de perderse con el paso del tiempo. Sentí, sencillamente, que tenía la responsabilidad de recogerlas. No para glorificar a nadie, sino para dejar testimonio de una manera de entender la vida pública que hoy parece lejana, pero que sigue siendo necesaria.
Para quién está escrito este libro
No está escrito para especialistas. No lo está tampoco para historiadores. Está escrito para:
✔️ los jóvenes que no vivieron la Transición y solo la conocen a través de relatos simplificados o interesados;
✔️ aquellos que, habiéndola conocido, desean rememorarla con nuevos ojos o comprenderla mejor;
✔️ los ciudadanos que se sienten cansados del enfrentamiento permanente y sienten que algo esencial se ha perdido en el debate público;
✔️ para quienes todavía creen que la política puede ser un ejercicio moral y de servicio al bien común.
Si este libro logra que alguien vuelva a creer que el diálogo no es debilidad, sino coraje; que ceder no es rendirse, sino construir; que escuchar al otro es un acto de responsabilidad cívica… entonces habrá cumplido su propósito. Porque, en el fondo, El espíritu de la Transición no habla de un tiempo que fue. Habla de una actitud que sigue estando a nuestra disposición. Solo necesitamos volver a elegirla.
Redescubre la Transición española como la gran conquista moral que definió nuestra identidad.
¿Es posible entender nuestro presente sin comprender el alma de nuestro pasado reciente?
EL ESPÍRITU DE LA TRANSICIÓN (Conversaciones para nuestro tiempo) invita a contemplar uno de los períodos más decisivos de la historia reciente de España desde una mirada profunda, serena y consciente. Este libro va más allá del relato político para adentrarse en el significado humano y moral de la Transición, entendida como un extraordinario ejercicio colectivo de generosidad, empatía, lealtad y sentido del propósito compartido.
Un legado de valores vivos
A través de conversaciones con una clara vocación didáctica, el lector conecta con un legado de valores que permanecen vivos en nuestra memoria colectiva. La obra propone observar los hitos de nuestra democracia con los «con los ojos del alma», rescatando el heroísmo silencioso y el compromiso con el interés general.
Cuenta con el prólogo excepcional de José Ramón Chaves García, magistrado y comunicador, quien sitúa al lector ante el profundo significado cívico de este legado.
¿Qué encontrarás en este libro?
✅Una visión humana y ética: Una reflexión profunda sobre el sentido y el propósito de los grandes acuerdos históricos.
✅Claves para el presente: Cómo la memoria compartida y los valores de entonces pueden iluminar los desafíos sociales y políticos actuales.
✅Testimonios corales: El análisis y la vivencia de figuras clave que fueron protagonistas y observadores del decisivo periodo de la Transición.
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Voces de la Transición (Por orden de intervención)
María Ángeles López de Celis · Joaquín Delgado García · Andrés Agustín Miranda Hernández · Juan Manuel del Valle Pascual · Alberto Romero Guillén · Ana Caro Muñoz · Eloy Sánchez Sánchez · Amador González de la Nava · Juan Ignacio de Mesa Ruiz · Alejandro Tabernero Santiago · Juan Antonio Tirado Ruiz · Carmen Quintanilla Barba · Antonio Ángel Ligero Álvarez · Modesto Lobón Sobrino · Esther Basilia del Brío González · Diego Alcón Espín · José Pulido Navas.
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EL ESPÍRITU DE LA TRANSICIÓN (Conversaciones para nuestro tiempo) es más que un ejercicio de memoria; es una invitación a recuperar la generosidad y el sentido del propósito que un día nos permitieron construir un futuro común. Una lectura indispensable para quienes aún creen en el valor del entendimiento.
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