Francisco Tomas y Valiente Retrato 2 - TOMÁS Y VALIENTE: EL INTELECTUAL DEL LÍMITE DEL PODER - Acalanda Magacín
José Antonio Hernández de la Moya Opinión

TOMÁS Y VALIENTE: EL INTELECTUAL DEL LÍMITE DEL PODER

Treinta años después, la lección de Francisco Tomás y Valiente sigue vigente: la grandeza del Derecho está en limitar el poder, en la estela humanista de Juan Luis Vives.


Treinta años después de los disparos que conmocionaron a la democracia española, la figura de Francisco Tomás y Valiente emerge no solo como la de un servidor del Estado, sino como la de un humanista que comprendió que la verdadera fuerza del Derecho reside en su capacidad de autolimitación. Este artículo explora la profunda huella intelectual de Juan Luis Vives en Francisco Tomás y Valiente, rescatando una estirpe de pensamiento que atraviesa los siglos. No se trata solo de una influencia erudita, sino de una filiación moral y jurídica que enlaza el humanismo crítico del Renacimiento con la conciencia constitucional contemporánea. 

Desde el estudio del Derecho romano hasta la denuncia de la tortura judicial, late una misma convicción: el Derecho no puede desligarse de la dignidad humana. Vives, pionero en la crítica a los abusos procesales de su tiempo, anticipó una sensibilidad que Tomás y Valiente haría suya al analizar, con rigor histórico y valentía cívica, las sombras de nuestro pasado jurídico.

En esta tradición se inscribe también la “nervadura” jurídica de Don Quijote de la Mancha —esa arquitectura moral y legal que sostiene la obra más allá de su apariencia novelesca—, donde el conflicto entre justicia y fuerza, ley y equidad, revela una profunda reflexión sobre los límites del poder.

Así, Vives y Tomás y Valiente no solo dialogan a través del tiempo: encarnan una misma exigencia intelectual: la del límite. El límite frente al abuso, frente a la violencia institucional, frente a la arbitrariedad. Una tradición que nos recuerda que el verdadero jurista no es quien domina la norma, sino quien la somete al juicio de la razón y la conciencia.

A través de las investigaciones del profesor Francisco Calero —quien próximamente dará a conocer hallazgos decisivos sobre la ciencia del Derecho en El  Quijote— reaparece ante nosotros una enseñanza de alto linaje moral: el progreso auténtico de la civilización no radica en la sofisticación de la fuerza, sino en la sabiduría de limitarla y, cuando la justicia lo exige, en la grandeza de renunciar a ella.

🔷🔷🔷

Un introito necesario: Memoria de una Cátedra

Antes de abordar el núcleo de mi reflexión sobre la vertiente intelectual del prestigioso jurista Francisco Tomás y Valiente, permítanme un breve pero necesario introito. Tuve el privilegio de formarme en la asignatura de Historia del Derecho bajo el magisterio de la cátedra de Rafael Gibert. Aquellas lecciones, impartidas por el profesor César Vidal —cuya inmensa proyección como escritor y comunicador es hoy de sobra conocida—, trascendieron lo meramente académico. Fueron, en esencia, una invitación a comprender que el Derecho no es solo técnica normativa, sino, ante todo, memoria histórica y conciencia moral.

Lo fascinante de aquel periodo para mí  fue también el componente humano. Tuve la fortuna de compartir pupitre con Manolo HH (Manuel Hernández Hurtado),  hoy un profesional de referencia dentro de la historia de Radio Nacional de España (RNE). Con la perspectiva que nos da el tiempo, resulta inspirador observar cómo los pasillos de la facultad entrelazaron trayectorias que, desde ámbitos distintos, mantienen un nexo común. A saber: 

🎓La profundidad jurídica y ética que nos transmitía el doctor César Vidal.

🎓La sensibilidad social que Manolo HH ha sabido desplegar en programas tan emblemáticos como   La noche menos pensada y  España rural.

Ciertamente, aquel aprendizaje nos dejó una lección indeleble: la de que,  ya sea a través de la sentencia judicial o del micrófono radiofónico, lo verdaderamente significativo es el compromiso con la verdad y con el devenir histórico de nuestra sociedad. Dicho lo cual,  bajo  este prisma de rigor y humanidad me  dispongo a analizar la figura de Tomás y Valiente, tratando de bucear en el pasado algunas señales  profundas de orientación para el presente.

Francisco Tomás y Valiente: señales de un pasado para orientar el presente

De acuerdo con mi anterior artículo, FRANCISCO TOMÁS Y VALIENTE: EL CENTINELA DE LA RAZÓN Y LA LIBERTAD, el 14 de febrero de 1996 la historia de la democracia española quedó marcada por el eco seco de tres disparos a bocajarro. Treinta años después, en el marco del aniversario de su asesinato, los Reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz, regresaron a la Universidad Autónoma de Madrid para rendir tributo al jurista. Aquel acto fue más que un protocolo institucional: tuvo un profundo significado personal. El Rey, que fue alumno de Tomás y Valiente en la asignatura de Historia del Derecho, evocó con emoción a quien había sido su profesor y maestro.

Three portraits of a man in a gray suit, featuring different poses and backgrounds.

Se recordó entonces, y ahora también al expresidente del Tribunal Constitucional, al jurista brillante, al servidor del Estado. Todo ello justo, merecido y necesario. Pero quizá hoy, tres décadas después, convenga detenernos en otra dimensión más silenciosa y duradera: la del intelectual, la del historiador del Derecho que dedicó su vida a estudiar cómo el poder aprende —lentamente— a limitarse.

Entre sus trabajos más reveladores se encuentra su ensayo La actitud de dos valencianos ante la tortura judicial, donde analiza la postura del humanista valenciano Juan Luis Vives frente al tormento procesal. Lo que parece un estudio histórico es, en realidad, una lección moral permanente.

Una deuda intelectual

Verán. La reflexión que hoy deseo compartir tiene también una dimensión personal. He conocido este profundo ensayo de Tomás y Valiente gracias al catedrático emérito de Filología Latina de la UNED, Francisco Calero, considerado el mayor conocedor en el mundo de la vida y obra del pensador valenciano Juan Luis Vives. El profesor Calero es autor de dos obras extraordinarias, innovadoras y revolucionarias: 

El verdadero autor de los «Quijotes» de Cervantes y de Avellaneda

Autobiografía de Juan Luis Vives: Una vida modélica dedicada al estudio y la escritura

Fue él quien, al leer el artículo citado me habló de este ensayo de Tomás y Valiente sobre la tortura judicial, comprendiendo inmediatamente que no se trataba sólo de un estudio histórico, sino de una continuidad de pensamiento: del humanismo renacentista a la conciencia jurídica contemporánea. En fin: Hay maestros que transmiten información; otros, como el profesor Francisco Calero, además, orientación. A él le debo este hallazgo. Y, en cierto modo, también esta reflexión.

Cuando el dolor se confundía con la verdad

Durante siglos, la tortura fue considerada un medio legítimo para obtener confesiones. Estaba regulada por normas. Tenía formalidades. Era Derecho. Y, sin embargo, era violencia institucionalizada. Vives lo expresó con una claridad que aún hoy impresiona. En De disciplinis advertía que bajo el tormento:

«El dolor obliga a mentir incluso a los inocentes; y muchas veces el culpable resiste, mientras el inocente sucumbe».

JUAN LUIS VIVES

La observación es sencilla, pero devastadora. El sufrimiento no es un criterio de verdad. No distingue justicia de injusticia. Sólo mide resistencia. Tomás y Valiente comprendió con lucidez  que esta reflexión renacentista marcaba un momento decisivo en la conciencia jurídica europea: el instante en que el poder comienza a sospechar de sus propios métodos.

A bronze statue of a historical figure wearing a hat and cloak, standing with one hand raised.

La civilización como autocontención

La historia del Derecho, de la que Francisco Tomás y Valiente fue catedrático en la Universidad Autónoma de Madrid, enseña que lo injusto puede parecer normal cuando está legalizado. Sin embargo, el progreso jurídico no consiste en reforzar la fuerza, sino en aprender a renunciar a ella. De ahí que el verdadero progreso o avance   tiene que consistir en una clara autolimitación del poder. En este sentido, el concepto de “civilización” supone límites.

Por este motivo, el profesor Tomás y Valiente no estudiaba la tortura como arqueología académica, sino como advertencia histórica. Sabía que el poder siempre tiende a expandirse y que sólo la conciencia jurídica puede contenerlo.

 El símbolo de una coherencia

Hay una coherencia paradójica y extremadamente dolorosa entre el estudioso que analizó la violencia institucional del pasado y el hecho de que su vida fuera arrebatada por la violencia política. Es la de que el terrorismo no admite límites. No argumenta, sino que elimina.  No persuade, sino que impone. Frente a ello, Tomás y Valiente representó la serenidad del Derecho. Creyó en la palabra, en la ley, en la racionalidad institucional. Su asesinato fue un acto de barbarie; su obra,  una lección de civilización.

A man in a suit gesturing with his right hand while speaking, seated at a desk with bookshelves in the background.

Juan Luis Vives: el humanista y el derecho

No se puede comprender plenamente la reflexión de Tomás y Valiente sobre la tortura judicial sin acercarse a la figura de Juan Luis Vives. Más allá de ser un brillante humanista y filósofo, seguramente el pensador español más relevante a partir de la Edad Moderna, Vives poseía profundos conocimientos del derecho de su tiempo, combinando la erudición jurídica con la ética humanista.

En su obra, analiza los procedimientos judiciales y cuestiona los métodos que deshumanizan la justicia. Su crítica a la tortura no es un comentario lateral: es un ejercicio de jurisprudencia moral, donde el derecho se concibe como instrumento de protección de la persona, no como mecanismo de opresión. Para Vives, la ley debía servir a la razón y al sentido común, y no al arbitrio del poder.

Tomás y Valiente recupera esta tradición para demostrar que la conciencia jurídica española ya contenía voces críticas, racionales y adelantadas a su tiempo. Al estudiar a Vives, comprendemos que la defensa de los límites del poder y de la dignidad humana no surge por casualidad en la modernidad: tiene raíces profundas en nuestra historia intelectual.

Juan Luis Vives y la nervadura jurídica del Quijote

La conexión entre el humanismo de Juan Luis Vives y la conciencia jurídica contemporánea que reivindicaba Tomás y Valiente encuentra un escenario fascinante en la literatura clásica. Como extensión de esta genealogía intelectual, el profesor Francisco Calero, de acuerdo con los estudios del catedrático de Historia del Derecho, José Manuel Pérez Prendes, sostiene que lo jurídico no es un elemento accesorio en El Quijote, sino el eje vital y la «nervadura» que sostiene toda la obra.

El profesor Calero argumentará detalladamente en un próximo artículo que la sofisticación legal de la novela es incompatible con el perfil de Cervantes, a quien se viene atribuyendo su autoría. Frente a la ausencia de estudios jurídicos de Cervantes, Calero destaca la figura de Juan Luis Vives, cuya jurispericia era extraordinaria por tres razones principales:

🪶Formación temprana: Vives fue un gran conocedor de las bases del derecho desde su infancia. Bajo la tutela de su tío, Enrique March, un destacado jurista, se inició en el Derecho Romano, profundizando en las Instituciones de Justiniano, una base teórica que se refleja claramente en la novela.

🪶Sólida producción académica: Vives dejó constancia de sus conocimientos jurídicos en obras como Aedes legum (El templo de las leyes) y De disciplinis (Las disciplinas).

🪶Inmersión en círculos de expertos: Vives mantuvo una gran amistad y correspondencia técnica con el célebre jurisconsulto flamenco Franz Cranevelt, lo que le permitió estar a la vanguardia de los debates legales y procesales de la Europa del siglo XVI.

Para el profesor Calero, la arquitectura legal que sostiene la trama de la novela no puede ser fruto de una simple intuición literaria, sino de notables conocimientos jurídicos.

En definitiva, así como Tomás y Valiente veía en Vives una «lección moral permanente» sobre los límites del poder, el trabajo del profesor Francisco Calero nos invita a ver en la magna obra de la literatura española una base de rigurosos conocimientos del Derecho.

A man wearing a red cape and a bow tie, smiling for the camera against a blue background.

Reflexión final

Treinta años después, el mejor homenaje no es solo recordar el crimen, sino releer al intelectual. Porque en tiempos de crispación, de tentaciones punitivas inmediatas y de discursos inflamados, la lección sigue vigente: el poder que no se limita termina deslegitimándose.

Esta convicción no nació en el vacío; Francisco Tomás y Valiente fue el puente que rescató para nuestra modernidad la profunda raíz humanista de Juan Luis Vives. Al igual que el pensador valenciano advirtió en el siglo XVI que el Derecho debía servir a la razón y no al arbitrio del poder, Tomás y Valiente comprendió que la civilización consiste, precisamente, en la autolimitación de la fuerza.

Por ello, me parece que la gran enseñanza jurídica, ética y moral que nos dejó Tomás y Valiente —bebiendo de esa estirpe de Vives que veía en la ley un instrumento de protección de la dignidad humana y no de opresión — fue que el Derecho es verdaderamente fuerte cuando renuncia a lo que podría hacer, pero no debe hacer. Sí, así lo creo yo. Ese fue el pensamiento de Tomás y Valiente inspirado en el de Juan Luis Vives.

 Y en este gran empeño deberían aplicarse hoy con todas sus fuerzas los servidores del Estado.



Book cover of 'El Espíritu de la Transición' featuring an illustration of two figures embracing, with the title and authors' names displayed prominently.
EL ESPÍRITU DE LA TRANSICIÓN
¿QUIÉN ESCRIBIÓ REALMENTE EL QUIJOTE?

Descubre más desde Acalanda Magacín

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

0 comments on “TOMÁS Y VALIENTE: EL INTELECTUAL DEL LÍMITE DEL PODER

Gracias por comentar con el fin de mejorar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Acalanda Magacín

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo