El ilustrador más internacional del momento inaugura su última obra  en un edificio del Barrio del Oeste.

Un corazón, un ojo y fuego, son los símbolos que definen a Ricardo Cavolo y que tienen que ver con tres conceptos en los que basa su trabajo: hacer las cosas de una manera pura y sincera (corazón), con pasión y energía (fuego) pero bajo control (ojo). Así es el trabajo y la vida de este ilustrador, muralista y diseñador. Aunque nació en Salamanca, reside en Barcelona pero viaja por todo el mundo plasmando su arte en cualquier rincón. Ricardo Cavolo acaba de finalizar su intervención en el edificio de la calle Joaquín Costa número 4, en el Barrio del Oeste, en el que ha dibujado la fachada con su sello personal. Le gusta tener en cuenta el lugar en el que hace los murales, de ahí que haya decidido hacer un homenaje a la mujer salmantina. Esa mujer es su madre, nos cuenta Cavolo, por lo que la fachada plasma su historia a modo de viñetas. De hecho, la obra no podría llevar otro nombre que el de su madre, “Mercedes”. Este artista, que trabaja de dos maneras distintas los murales, a todo color o utilizando solo algunos, ha elegido el azul, blanco y rojo para el Oeste. Y, aunque parezca mentira, es la primera vez que inaugura una obra suya.

 

El artista durante la intervención

Aunque solo tiene 36 años, en febrero de 2019 publicará su autobiografía. Cavolo cuenta que ha vivido ya tantas cosas que tiene que dejarlas plasmadas en algún sitio. Sobre todo ahora que además tiene un hijo de 10 meses. “Cuando eres padre corres el riesgo de que se vayan muchos gigas de tu cerebro, por eso hay que dejarlos puesto en un libro”.

Su timidez le hace creer que no es un artista influyente. Lleva 10 años trabajando pero es ahora cuando puede mostrar su voz en un mundo como el del arte y la ilustración, tan complicado, porque hasta ahora asegura que solo ha sobrevivido. “Ahora tengo claro cómo quiero hablar, qué quiero decir y con mi estilo. Espero que esto me dure toda la vida y quiero empezar a hacer algo más genuino y más mío, pero no influyente”.

 

Ricardo Cavolo con su madre Mercedes

Cavolo es crítico con España porque no le ha dado importancia al mundo de los dibujantes, no se valoraba como una profesión, al menos hasta hace un tiempo. “En Estados Unidos, por ejemplo, no hay pirateo a la hora de valorar un trabajo, algo que tensiona mucho al artista, y aunque se está disipando esa idea, creo que algo está cambiando”.

 

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