Marga Gil Roësset nació el 3 de marzo de 1908. Fue escultora, ilustradora y escritora perteneciente, a ese numeroso  y prolífico grupo  de mujeres, de la generación del 27.

Forma parte de la saga familiar de mujeres artistas: su hermana fue la editora y escritora Consuelo Gil Roësset, su tía fue la pintora María Roësset Mosquera, su prima fue la pintora Marisa Roësset Velasco y su sobrina, Marga Clark es poeta, escritora y fotógrafa.

Marga era de verdoso alabastro, con ojos hermosos y tristes, y pelo liso castaño… Llevaba el alma fuera, el cuerpo dentro…

Juan Ramón Jiménez

Marga nació jugando con la muerte y su madre se interpuso con todo su amor para atraerla a la vida y la vida la agarró fuerte dotándola de unas cualidades prodigiosas para el arte pero la muerte se quedó impregnada en su cuerpo frágil, en sus ojos ausentes que ya presentían el funesto desenlace. 24 años fueron suficientes para conocer el amor, el desamor, todo el peso de la vida. Ella no tenía miedo a la muerte porque miró a la muerte de frente nada más venir a este mundo y empezó a esculpir la vida, a jugar con sus múltiples formas y comprendió que sin amor ella no podría sobrevivir. Y jugó con la vida a perderlo todo y a borrar sus pasos como si nadie hubiera estado nunca en aquel corto camino que era suyo.

Más tarde, durante la guerra civil, un obús, que cayó en el cementerio donde estaba enterrada, acabó definitivamente con su huella, sólo la de ella. Todo lo demás, permaneció intacto. 

¡Mi amor es infinito!… La muerte es… infinita… el mar es infinito… la soledad infinita… yo con ellos… yo… con lo infinito…

Marga Gil Roësset

LA NIÑA

A Marga Gil Roësset

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Tengo bastante miedo, parece que tendré que morirme triste, sin
beso, sin corazón, ni voz de plata, ni versos.

Las esculturas, hechas añicos en el suelo. Ella se peina despacio la poca juventud que le queda.

Claridad del viaje iniciático.

Se arranca todos los pétalos de cuajo. Ella se desgarra por dentro, buscándolo a él por última vez, a sus ojos huidizos, a su lejanía; pero ya es tarde para la rosa, se marchita sin contemplaciones.

Soledad infinita buscando la última imagen; una parte de él se quedará con ella para siempre.

No lo leas todavía, espera a que me aleje. Y cuando llegue el momento, léelo despacio, como si me leyeras por dentro.

Yo, tan solo, te quise con toda la juventud floreciente. Quiéreme un poco en mis palabras que se agolpan para quererte, piezas que me arman por dentro, que llevan tu nombre latente. Tú te vienes conmigo porque yo estoy hecha de ti. Ábreme por dentro en mis palabras, y contémplateentero.

Yo te hubiera querido hasta derramarme, pero tú ya habitabas en otra alma pura. Lo entiendo. Erais dos gotas de agua idénticas. Quiérete en ella.Yo me voy volando a las estrellas. Guárdame en palabras, mi querido yo, y no te ofendas. Remonta tu vuelo, sé libre, yo me aparto. Quisiera encontrar mi hueco, Alondra que emprendes tu camino, llévame en tu regazo eterno.

Adiós, mi agridulce amor, todos mis besos para ti, todos mis sueños, Juventud, divino Tesoro, toda para el cielo, para siempre, para ti.

Te veo.

Patricia Torres


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