Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua. En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar. Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso. Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
—Decile a… —susurró el niño—. Decile a alguien, que yo estoy aquí.
Eduardo Galeano
Nuestro relato de leyenda de hoy, contado de viva voz por Enrique Tapia Librocutor contador de unas historias, cantor de otras y librero de profesión y devoción es “Nochebuena”, una fiesta por la vida —según Enrique Tapia—, un inolvidable extracto perteneciente a “El libro de los abrazos, del periodista y escritor uruguayo, Eduardo Galeano, considerado uno de los escritores más influyentes de la izquierda latinoamericana.

Los trabajos literarios de Eduardo Germán María Hughes Galeano (Eduardo Galeano) combinan el documental, la ficción, el periodismo, el análisis político y la historia. Sus obras más conocidas, Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986), han sido traducidas a veinte idiomas.
Eduardo Galeano —“de profesión amiguero”— falleció el 13 de abril de 2015. Para Enrique Tapia es uno de los escritores y pensadores que más ha influido en su manera de ver el mundo, por su mirada poética y radicalmente humana.
Las siguientes frases inmortales nos hablan de un hombre conocedor de la esencia del alma humana y su compromiso con la justicia social:
—Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
—La caridad es humillante, porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.
—El poder es como un violín. Se toma con la izquierda y se toca con la derecha.
—Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.
—Yo no viajo por llegar, viajo por ir.
Y, en su Disculpen la molestia, escribió:
¿Quiénes son los justos, y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
Descubre más desde Acalanda Magacín
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

0 comments on “RELATOS DE LEYENDA: El libro de los abrazos”