Suelo decir con frecuencia que vivimos en un mundo cuántico, para referirme a la idea de que las mismas leyes que gobiernan el Universo a nivel subatómico, lo hacen también en todos los ámbitos. El principio de incertidumbre o de indeterminación —uno de los grandes pilares de la mecánica cuántica— aplicado a nuestro convulso mundo actual viene a decirnos que algo puede y no puede ser al mismo tiempo. Y así, por ejemplo, la reciente victoria de Donald Trump en EEUU —que no era completamente segura ni siquiera el mismo día de las elecciones— tendrá un importante impacto para Europa en cuestiones de defensa y seguridad, postura frente a Rusia, economía, movimientos nacionalistas, cambio climático, China y geopolítica global. Unos vientos que hubieran sido radicalmente diferentes si el triunfo hubiera sido el de Kamala Harris.
No soy un experto en geopolítica europea, pero sí un ciudadano europeo al que le preocupa mucho hacia dónde se dirige Europa. Por este motivo, me ha resultado de sumo interés la reciente clase magistral impartida por Dolors Montserrat, figura clave en la política europea actual, dentro del marco de una conferencia celebrada en el Instituto de Liderazgo Político en Madrid, el pasado lunes 2 de diciembre titulada, “La nueva legislatura europea: competitividad, retos y nuevos liderazgos”.

En esta interesante conferencia, a la que asistieron académicos, empresarios y políticos, la eurodiputada del Grupo Popular Europeo, Dolors Montserrat, subrayó la importancia de proteger la democracia, el Estado de Derecho y los derechos fundamentales. «En un continente tan amplio —afirmó— con tanta diversidad histórica, cultural, religiosa y política, es imprescindible que todos los estados miembros se rijan por un único criterio definido de respeto a la Ley».
¿Hacia dónde se dirige Europa? o, más exactamente, ¿Hacia dónde debería dirigirse Europa? Para Dolors Montserrat, el futuro de Europa debería escribirse sobre tres pilares fundamentales: la innovación y productividad; competitividad y descarbonización; y seguridad y autonomía estratégica. Y es que, a juicio de Dolors Montserrat,
Europa debe priorizar la innovación para competir globalmente, lo que significa invertir en tecnologías propias para reducir la dependencia externa y crear un ecosistema favorable para la creación, el fortalecimiento y la expansión de empresas, es decir, para ser más autónomos y menos dependientes.
Dolors Montserrat

La mayoría de los expertos en asuntos europeos coinciden esencialmente con este mismo criterio de Dolors Montserrat. Europa se encuentra en un momento crucial de su historia; por lo tanto, su futuro quedará definido por la manera en que enfrente y solucione los desafíos y las oportunidades que tiene ahora mismo.
En líneas generales, estos mismos expertos señalan que Europa debería dirigirse hacia una mayor integración y cooperación entre sus estados miembros, fortaleciendo aún más la unión política y económica; que debe ser un motor de innovación, equidad y sostenibilidad, un faro de libertad y justicia en el mundo y un actor global fuerte, promoviendo la estabilidad internacional. También que debe profundizar las alianzas con otros bloques (África, América Latina o Asia), así como redefinir su relación con potencias como Estados Unidos o China; que debe mirar hacia dentro pero también hacia afuera, para poder responder tanto a las necesidades internas como a los retos globales; y, por supuesto, que tiene que asentar la cohesión social, trabajando para reducir las desigualdades y garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a las mismas oportunidades y bienestar.

Evidentemente, todos estos grandes y nobles objetivos sólo pueden culminarse con fuertes liderazgos que se forman con el desarrollo de habilidades personales, constante preparación y la capacidad para dar respuestas adecuadas a las demandas de cada tiempo.
Por esto, tenemos que aplaudir las iniciativas formativas como la del Instituto de Liderazgo Político, dirigido actualmente por María Dolores de Cospedal, enfocadas en la formación de líderes capaces de afrontar los enormes retos de nuestro tiempo, especialmente dentro del contexto europeo, a fin de construir un futuro prometedor basado en valores, los mismos que han hecho de Europa a lo largo de su historia un referente en el mundo de libertad, justicia y progreso.
José Antonio Hernández de la Moya y José Francisco Adserias Vistué
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