Dedicado a Ángel M. Judel Pereira.
1. INTRODUCCIÓN: LA PRECEDENCIA DE LA INTUICIÓN POÉTICA
La historia del conocimiento humano avanza a menudo en espiral: la intuición artística vislumbra verdades que la ciencia, siglos más tarde, logra codificar en leyes. Existe una extraña y hermosa simetría entre la pluma del poeta y el microscopio del científico; ambos son instrumentos ópticos diseñados para enfocar lo invisible.
En 1862, mientras Santiago Ramón y Cajal era apenas un niño de diez años que soñaba con paisajes y colores en los montes de Aragón, la poeta Emily Dickinson, confinada en su habitación de Amherst, escribía una profecía que tardaríamos un siglo y medio en comprender plenamente. En sus versos, se atrevió a sentenciar que el Cerebro no solo es igual al Universo, sino que lo contiene.

“El Cerebro — es más ancho que el Cielo”
Esta afirmación no fue una mera licencia lírica, sino un mapa cognitivo anticipado. Dickinson intuyó que la res cogitans (la mente) y la res extensa (el cosmos) no son entidades separadas, sino reflejos especulares de una misma arquitectura fundamental. Hoy, la ciencia más vanguardista —desde la astrofísica computacional hasta la mineralogía cerebral— nos confirma que aquella intuición era, en realidad, un hecho físico. Y en el centro de este vasto diagrama, como el cartógrafo que dibujó por primera vez las rutas de este universo interior, se alza la figura de Santiago Ramón y Cajal.
2. LA ARQUITECTURA DEL INFINITO: LA CARTOGRAFÍA COGNITIVA DE DICKINSON
El célebre poema de Dickinson opera como un silogismo riguroso. Ella no dice que el cerebro es “como” el cielo; afirma una dominancia cuantitativa: es “más ancho”.
“El Cerebro — es más ancho que el Cielo —
Pues — ponlos uno al lado del otro — El uno al otro incluirá
Con facilidad — y a Ti — además —”
Para Cajal, quien describió las neuronas como “las misteriosas mariposas del alma”, esta estrofa resuena con fuerza de ley. El cerebro no envuelve físicamente al cielo; lo codifica. La red neuronal posee la capacidad plástica de modelar el infinito. Cuando Cajal miraba a través de su microscopio Zeiss, no veía simplemente células; veía, en sus propias palabras, “el jardín de la neurología”, un bosque impenetrable cuyas leyes de crecimiento replicaban las formas de la naturaleza exterior.
Dickinson continúa su métrica comparativa descendiendo a las profundidades:
“El Cerebro es más profundo que el mar —
Pues — tenlos — Azul contra Azul —El uno al otro absorberá
Como Esponjas — a los Cubos — hacen —”
El paralelismo “Azul contra Azul” es hoy de una actualidad estremecedora. Las visualizaciones modernas de la Red Cósmica y del Conectoma Humano se renderizan habitualmente en los mismos tonos oscuros y eléctricos. Dickinson anticipó esta morfología compartida: la profundidad abisal de la mente tiene la misma textura que la profundidad del espacio.
3. EL ISOMORFISMO CUANTITATIVO: NEURONAS Y GALAXIAS
Durante décadas, la similitud visual entre una red de neuronas y una simulación de galaxias fue considerada una curiosidad estética. Sin embargo, en 2020, el astrofísico Franco Vazza y el neurocirujano Alberto Feletti elevaron esta comparación a la categoría de hecho matemático en su estudio fundamental: “The Quantitative Comparison Between the Neuronal Network and the Cosmic Web”.
Para entender la magnitud de este hallazgo, debemos visualizar la escala de los gigantes que se enfrentan:
- MICROCOSMOS: La red neuronal del cerebelo y el córtex (~ 8,6 x 10¹⁰ neuronas).
- MACROCOSMOS: La red cósmica del universo observable (~ 10¹¹ galaxias).
A pesar de estar separados por 27 órdenes de magnitud, la estructura es idéntica. Utilizando la técnica de Densidad Espectral de Potencia (PSD), los investigadores descubrieron que la distribución de las fluctuaciones de materia en ambos sistemas sigue curvas casi gemelas: P(k) ∝ k⁻ⁿ.
Aún más inquietante es la composición: en ambos sistemas, aproximadamente el 75% de la masa/energía es material “pasivo” (agua en el cerebro, energía oscura en el universo), mientras que solo el 25% conforma la estructura activa (células o galaxias). Esto sugiere una Ley Universal de Complejidad: cuando la materia despierta y se organiza para procesar información, adopta inevitablemente la forma que Cajal dibujó hace más de un siglo.
4. LA BRÚJULA MINERALÓGICA: MAGNETITA BIOGÉNICA EN EL CEREBRO HUMANO
Si la estructura nos une al cosmos por la forma, la mineralogía nos une por la materia. En otro poema, “Sentí un Funeral, en mi Cerebro”, Dickinson describe cómo “el Espacio comenzó a repicar / como si todos los Cielos fueran una Campana”.
¿Puede el cerebro “escuchar” el espacio? En 1992, Joseph Kirschvink (Caltech) rompió un dogma biológico al demostrar que el cerebro humano no es diamagnético. Al contrario, está sembrado de cristales de magnetita (Fe₃O₄).
Recientes revisiones, como la publicada en el European Journal of Mineralogy (Servetto et al., 2025), confirman que estas nanopartículas no son contaminación externa; son sintetizadas por nuestras propias células. Son cristales euhedrales (geométricamente perfectos), organizados en cadenas, actuando como agujas de brújula microscópicas. Llevamos en nuestras neuronas el mismo mineral que orienta a las aves migratorias y que se encuentra en los meteoritos más antiguos del sistema solar. Somos, literalmente, antenas sintonizadas con el campo magnético planetario.
5. EL ESPEJO MARCIANO: ALH84001 Y LA HUELLA DE LA VIDA
La conexión entre el cerebro y el espacio deja de ser teórica y se materializa en un objeto tangible: el meteorito ALH84001. Esta roca marciana, recuperada en la Antártida, contiene cristales de magnetita idénticos a los que producen las bacterias terrestres y, crucialmente, a los que se encuentran en el cerebro humano.
Es aquí donde la figura del geólogo español Jesús Martínez Frías se vuelve esencial. Como experto en meteoritos y geología planetaria, Martínez-Frías ha tejido el hilo narrativo que une estos mundos dispares. En su obra científica y en su trilogía de novelas (El Mensaje de Darwin, La Clave Birmingham y La Dimensión Intangible), nos recuerda que la búsqueda de vida en Marte (buscando magnetita) y el estudio de la conciencia humana (soportada por magnetita) son dos caras de la misma moneda.
La misma “huella dactilar” mineral que buscamos en otros planetas para confirmar la vida, la llevamos ya instalada en la estructura de nuestra propia mente. El polvo de Marte y el polvo de la memoria están hechos de la misma vibración magnética.
6. EL VIAJERO CURIOSO: CAJAL EN LANZAROTE
Si Don Santiago despertara hoy, su insaciable curiosidad no se limitaría al laboratorio. Sabemos que era un amante de la fotografía, del paisaje y de la literatura de anticipación. Por ello, no cabe duda de que acudiría a la llamada de los volcanes.
Este diciembre, Lanzarote se convierte en el epicentro de esta conexión con las jornadas “Lanzarote: Laboratorio Natural y Análogo Planetario Mundial”, dirigidas por Jesús Martínez-Frías.
- El evento: Un encuentro científico para debatir cómo las rocas de la isla nos enseñan a buscar vida en el cosmos.
- El lugar: Un sendero por Caldera Blanca, caminando sobre un paisaje que es el espejo geológico de Marte.
Cajal caminaría por esos tubos de lava. Él, que entendió que para comprender el cerebro humano había que estudiar primero la retina de las aves, entendería perfectamente que para comprender Marte hay que estudiar primero Lanzarote. La Analogía fue siempre su herramienta más potente. Vería en las grietas del basalto la misma “economía de la naturaleza” que vio en las espinas dendríticas.

7. LA APOTEOSIS FINAL: UN BILLETE A LA LUNA
Y sin embargo, la Tierra se queda pequeña para quien lleva un universo en la cabeza. La narrativa de este “Cosmos Cognitivo” alcanza su clímax con un gesto de justicia poética.
Gracias a la iniciativa de Jesús Martínez-Frías, Santiago Ramón y Cajal ha sido inscrito oficialmente en la misión Artemis II de la NASA.
- El Pasajero: Santiago Ramón y Cajal.
- La Nave: Orión (Lanzamiento previsto desde el Kennedy Space Center, 2026).
- El Destino: Órbita Lunar (Around the Moon).
Cajal viajará en la memoria de la nave, acompañando a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Pero este viaje es también un regreso a casa. En el Mare Tranquillitatis de la Luna existe un pequeño accidente geográfico de 9 kilómetros de diámetro: el Cráter Cajal. Cuando la nave Orión orbite nuestro satélite, el espíritu del científico español sobrevolará su propio nombre escrito en el polvo lunar. Es la apoteosis definitiva. El hombre que miró hacia adentro con tal intensidad que acabó descubriendo el infinito, viaja ahora hacia afuera para encontrarse con él.

8. SÍNTESIS: LA MENTE HOLOGRÁFICA Y EL PESO DE DIOS
Regresamos, finalmente, a la estrofa conclusiva de Emily Dickinson, que ahora podemos leer bajo la luz del legado de Cajal:
“El Cerebro es solo el peso de Dios — Pues — levántalos — Libra por Libra — Y diferirán — si acaso lo hacen — Como la Sílaba del Sonido —”
Dickinson nos enseña que la diferencia entre la Divinidad (el Universo, el Sonido) y el Cerebro (la Sílaba) no es de tamaño, sino de sentido. El Sonido es el ruido de fondo del cosmos, la vibración bruta de la energía, el caos de las estrellas naciendo y muriendo. Pero la Sílaba… la Sílaba es ese sonido articulado, dotado de significado, estructura y conciencia.
Vivimos en un universo holográfico donde la parte contiene al todo. Cada neurona de Cajal contiene la complejidad de la red cósmica; cada cristal de magnetita contiene la historia geológica de los planetas. Santiago Ramón y Cajal fue el gran gramático de la biología; él nos enseñó a leer las sílabas de la vida. Al enviar su nombre a las estrellas en la misión Artemis II, y al estudiar la geología de otros mundos en Lanzarote, la humanidad está haciendo lo único para lo que fue diseñada: convertir el sonido bruto del cosmos en la sílaba inteligible de la ciencia.
Don Santiago, buen viaje. El cielo, por fin, cabe en su equipaje.
APÉNDICE: LA PROFECÍA POÉTICA
XLIII. THE BRAIN (Emily Dickinson, c. 1862)
THE Brain — is wider than the Sky — For — put them side by side — The one the other will include With ease — and You — beside —
The Brain is deeper than the sea — For — hold them — Blue to Blue — The one the other will absorb — As Sponges — Buckets — do —
The Brain is just the weight of God — For — Heft them — Pound for Pound — And they will differ — if they do — As Syllable from Sound —
Traducción al Español
XLIII. EL CEREBRO (Emily Dickinson, c. 1862)
El Cerebro — es más ancho que el Cielo — Pues — ponlos lado a lado — El uno al otro incluirá Con facilidad — y a Ti — al lado —
El Cerebro es más profundo que la mar — Pues — tenlos — Azul contra Azul — El uno al otro absorberá — Como Esponjas — a los Cubos — hacen —
El Cerebro es solo el peso de Dios — Pues — sopesándolos — Libra por Libra — Y diferirán — si acaso lo hacen — Como la Sílaba del Sonido —
APÉNDICE B: EL FUNERAL DE LA MENTE
I FELT A FUNERAL, IN MY BRAIN (Emily Dickinson, c. 1861)
I felt a Funeral, in my Brain, And Mourners to and fro Kept treading — treading — till it seemed That Sense was breaking through —
And when they all were seated, A Service, like a Drum — Kept beating — beating — till I thought My Mind was going numb —
And then I heard them lift a Box And creak across my Soul With those same Boots of Lead, again, Then Space — began to toll,
As all the Heavens were a Bell, And Being, but an Ear, And I, and Silence, some strange Race Wrecked, solitary, here —
And then a Plank in Reason, broke, And I dropped down, and down — And hit a World, at every plunge, And Finished knowing — then —
Traducción al Español
SENTÍ UN FUNERAL, EN MI CEREBRO (Emily Dickinson, c. 1861)
Sentí un funeral en mi cerebro, los deudos iban y venían arrastrándose — arrastrándose — hasta que pareció que el sentido se quebraba totalmente —
y cuando todos estuvieron sentados, una liturgia, como un tambor — comenzó a batir — a batir — hasta que pensé que mi mente se volvía muda —
y luego los oí levantar el cajón y crujió a través de mi alma con los mismos botines de plomo, de nuevo, luego el espacio — comenzó a repicar,
como si todos los cielos fueran campanas y el Ser, tan solo una oreja, y yo, y el silencio, alguna extraña raza náufraga, solitaria, aquí —
y luego un vacío en la razón, se quebró, y caí, y caí — y di con un mundo, en cada zambullida, y terminé sabiendo — entonces —
APÉNDICE C: Declaración de Geoparque Mundial de la UNESCO. Conmemoración 10º Aniversario
Para experimentar en primera persona esta conexión entre la geología de la Tierra y los misterios del cosmos, y para caminar por los paisajes que inspiran la ciencia del futuro, invitamos a nuestros lectores a participar en los actos de conmemoración del 10º Aniversario del Geoparque Mundial UNESCO Lanzarote y Archipiélago Chinijo.
No se pierdan las «Jornadas de magma, viento y agua» y la sesión especial con D. Jesús Martínez-Frías sobre Lanzarote como laboratorio natural y análogo planetario.
Descubre el programa completo y únete a la celebración aquí:
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