
Este nuevo artículo del profesor Francisco Calero argumenta que la notable presencia de conocimientos astronómicos en el Quijote, específicamente reflejada en la pequeñez de la Tierra descrita por Sancho Panza tras la aventura de Clavileño, proviene directamente de dos obras latinas no traducidas al castellano en aquella época: el Somnium Scipionis de Cicerón y el comentario de Macrobio. Puesto que el acceso a estas ideas exigía un dominio erudito del latín que no está documentado en Miguel de Cervantes, el texto sostiene que resulta altamente improbable que fuera él quien las incorporara a la novela. En su lugar, se propone a Juan Luis Vives como la alternativa más sólida y el verdadero autor de dicho bagaje científico, dado que era un latinista consumado, un profundo admirador de Cicerón y el creador de un exhaustivo comentario sobre dicha obra celeste titulado Somnium et vigilia in somnium Scipionis.
La astronomía está muy presente en El Quijote, ya que hay bastantes referencias a ella en los capítulos 29,41, 42 y 45 de la segunda parte. Por eso, dos especialistas escribieron sendas colaboraciones en el volumen colectivo «La ciencia y el Quijote» (2005). La de Mariano Esteban Piñeiro se titula «La ciencia de las estrellas», y la de Víctor Navarro Brotons, «La geografía y la cosmografía en la época del Quijote».
Baste con esta cita de M. Esteban Piñeiro:
«Una de las conclusiones que es posible extraer de estas páginas es, sin duda, la posesión por parte de Miguel de Cervantes de amplios conocimientos astronómicos».
MARIANO ESTABAN PIÑEIRO
( La ciencia de las estrellas)
Esteban Piñeiro, sin embargo, no explica dónde y cuándo pudo adquirir Cervantes esos conocimientos astronómicos. Recordemos que la astronomía se cursaba en las universidades dentro del llamado «quadrivium»: aritmética, geometría, astronomía y música.
Por razones de espacio, no puedo abordar todas las referencias a la astronomía que contiene El Quijote. Por ello, remito a mi trabajo «La astronomía y la astrología en el corpus cervantino y en Luis Vives» (2022). Aquí me limitaré a comentar la influencia de Cicerón.
En el capítulo XLI de la segunda parte del Quijote se cuenta la aventura del caballo de madera llamado Clavileño en el que se subieron don Quijote y Sancho con los ojos vendados. Ellos pensaron que habían ascendido hasta el cielo y que habían recorrido sus distintas regiones. Al bajar del vuelo de Clavileño, Sancho comenta al duque lo que más le había impresionado:
«Después que bajé del cielo y después que desde su alta cumbre miré la Tierra y la vi tan pequeña, se templó en parte en mí la gana que tenía tan grande de ser gobernador porque, ¿Qué grandeza es mandar en un grano de mostaza? o ¿Qué dignidad o imperio es gobernar a media docena de hombres tamaños (tan grandes) como avellanas, que a mi parecer no había más en toda la Tierra?».
EL QUIJOTE (II, XLI)

Nótese la utilización del latinismo «tamaños» que procede del latín «tan magnos» (tan grandes). Esto nos indica que el autor del Quijote era un gran latinista.
La idea de la pequeñez terrestre expresada por Sancho procede del «Somnium Scipionis»,de Cicerón. En esta obra, el general romano Publio Cornelio Escipión Emiliano─ el destructor de Cartago y de Numancia─, tiene un sueño y en él, desde el cielo contempla la Tierra y dice:
«En este momento la Tierra misma me pareció tan pequeña que me avergonzaba de nuestro imperio, con el que dominamos por así decirlo un punto de la Tierra».
CICERÓN
(Somnium Scipionis)
La obra de Cicerón, «Somnium Scipionis» fue comentada a finales del siglo IV d.C. por Macrobio, gran escritor romano. Y en 1979, el investigador inglés Michael D. Mcgaha, publicó el interesante artículo titulado «The influence off Macrobius on Cervantes». Un pasaje de este artículo dice:
«Una breve inspección del contenido del “Somnium” y del comentario de Macrobio nos servirá para darnos una idea general de cómo, justamente, Cervantes fue deudor en gran medida de esta obra. Se podrían citar cientos de pasajes de los escritos de Cervantes para ilustrar que el contenido de Macrobio formó una parte importante de la educación cultural de Cervantes».
MICHAEL D. MCGAHA
(The influence off Macrobius on Cervantes)
Otro investigador, Franklin O. Branley en su artículo «Sancho ascent into the spheres» («El ascenso de Sancho a las esferas») de 1970, demostró que el “Somnium Scipionis”, con su viaje astral, fue la fuente de la aventura de Clavileño. Ahora bien, ni Macgaha ni Branley justifican los elevados conocimientos del latín de Cervantes, necesarios para conocer y comprender esta obra, que no estaba en esa época traducida al castellano.
¿Conocía Juan Luis Vives «Somnium Scipionis»?

Sí, hasta el punto de que Vives fue un gran admirador de esta obra, considerándola de mejor contenido y la más bella después de la Biblia. Dedicó su obra «Somnium et vigilia in somnium Scipionis» («Sueño y comentario sobre el sueño de Escipión») —considerada su mejor obra desde el punto de vista literario— a comentar la obra de Cicerón.
La siguiente reflexión recoge la misma idea de la pequeñez de la Tierra:
«Pero a mí la propia Tierra me pareció pequeñísima y de tan poca extensión que me producía pesadumbre y tristeza el hecho de que nuestros antepasados y nosotros mismos hubiésemos emprendido tantas guerras, tantas revueltas, tantos esfuerzos y tantos sufrimientos por una parte tan estrecha y tan inconsistente de un territorio tan reducido».
JUAN LUIS VIVES
(Somnium et vigilia in somnium Scipionis)
La consecuencia de lo expuesto anteriormente es que, si varios especialistas en historia de de la astronomía, españoles y extranjeros, han publicado artículos sobre la astronomía en El Quijote, es porque han detectado la extraordinaria importancia que tiene la astronomía en nuestra obra más universal. En esos artículos han explicado que las ideas astronómicas expuestas en El Quijote proceden de dos obras latinas:Somnium Scipionis» de Cicerón y Comentarius Insonnium Scipionis, de Macrobio.
La viabilidad de la autoría o influencia conceptual en El Quijote debe ser examinada también a través del filtro de la competencia lingüística. Dado que la obra de Macrobio carecía de traducción al español en aquel período, el acceso a sus tesis astronómicas estaba estrictamente supeditado a un conocimiento erudito del latín. No consta fehacientemente que Miguel de Cervantes gozara de dicha competencia filológica, lo que torna altamente improbable su capacidad para incorporar de manera profunda la cosmología de Cicerón y Macrobio en El Quijote.
Frente a esta limitación, la figura de Juan Luis Vives emerge como la alternativa más sólida. Su profunda admiración por Cicerón y, de manera específica, su autoría del célebre comentario «Somnium et vigilia in somnium Scipionis», demuestran un manejo impecable de las fuentes y una asimilación madura de estas doctrinas celestes. Por consiguiente, el perfil intelectual de Vives se alinea con precisión matemática con el bagaje científico plasmado en El Quijote.
Esta argumentación viene a robustecer el cuerpo de pruebas analizado en las entregas anteriores publicadas en Acalanda Magacín.
BIBLIOGRAFÍA



(Promocional)
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