Luis Melero Marcos. Antología poética

Con el título “Retazos de ayer – Antología del autor“, Amarante está preparando un nuevo volumen de poesía que verá la luz el próximo mes de diciembre. Estaremos ante un libro que recogerá gran parte de los últimos años de escritura -incluidos algunos libros descatalogados- del conocido escritor, poeta y profesor de la Universidad de Salamanca, Luis Melero Marcos, y que la editorial del búho compilará con el criterio de “antología personal”. La obra, incluirá un poemario inédito (40 poemas), titulado Poemas de otro invierno.

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Luis Melero Marcos en las instalaciones de Editorial Amarante

Aunque su autor es suficientemente conocido en el ámbito académico y sus monografías y ensayos técnicos cubren gran parte de su obra; no obstante, la obra poética de Luis Melero es de gran calado, extensa y llena de simbología y humanidad. La calidad de sus versos entroncan en la llamada poesía de la vida y la experiencia, no exenta de denuncia en algunas ocasiones pero sin caer de lleno en lo panfletario, definiéndose como poeta transgeneracional. En palabras del autor: ” Haciendo mía la afirmación de Celan de que lo ético no es callar, mi más urgente y permanente compromiso fue siempre la denuncia. Es cierto que tardamos tiempo en plasmar por escrito -en forma de poesía-, esa denuncia. Quizás por pudor y, sobre todo, por un exceso de narcisismo, que prevenía del posible ridículo. Pero en un ejercicio de acuciante desahogo, y así se proclamaba en la nota de autor que iniciaba mi poemario Cuadernos de Silencio, cuando afirmaba que la palabra como el ámbar siempre vuelve de la profundidad de los sueños, convertida en llama transparente, que nos muestra en su interior el valor de lo escondido. Por ello hay que considerar como una necesidad vital, el expresar por escrito unos sentimientos que estaban demasiado tiempo silenciados. Todo ello, al margen de tendencias o juicios sobre si lo que hacemos o la manera de expresarlo es homologable con las tendencias de la poesía actual. Nunca me importó y sigue sin importarme. Si lo que decimos, y cómo lo decimos, significa algo, aunque sea solo para unos pocos, lo que piensen los demás nos queda muy lejos. Así lo he expresado en mis versos de forma repetida.”

Amarante con Luis Melero
De izquierda a derecha, el escritor y editor Carlos de Tomás, Luis Melero Marcos y el escritor Lorenzo Amable de Mendoza autor de “El sendero de los dioses”

Biografía – Luis Melero Marcos

Salmantino de nacimiento con un largo bagaje de compromiso con la cultura y la reivindicación social. Doctor en Psicología y Diplomado en Relaciones Laborales por la Universidad de Salamanca. Es Profesor de Psicología de esta Universidad desde hace 26 años. Ha sido Subdirector y Director de la Escuela Universitaria de Magisterio de Zamora. Presidente del Colegio Oficial de Psicólogos de Salamanca y Vicedecano del Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y León. Ha sido diseñador, director y coordinador de distintas Maestrías de la Universidad de Salamanca y profesor invitado en muchas otras Universidades Españolas y extranjeras. Secretario de la Junta de Personal Docente e Investigadora de la Universidad de Salamanca. Ha coordinado y presidido múltiples Congresos Nacionales e Internacionales, en el ámbito de la Psicología, la Psiquiatría, la Antropología y la Educación. Autor de siete libros y decenas de capítulos y artículos profesionales es, además, un destacado poeta que ha publicado ocho poemarios: Recuerdos de pasado mañana (1995), El viento que nos aleja (2000), Cuadernos de silencio (2005), Dibujo Inexorable (2005) El cielo velado (2016), Espacio Vacío (2016), ambos incluidos en Trazado sin rumbo.

 

Juan Meléndez Valdés. 200 aniversario

Hace 200 años moría exiliado en Francia, como su amigo Francisco de Goya y otros tantos intelectuales y artistas españoles a los que los azares de esta España siempre a cuestas con la trifulca y el sinsentido acostumbra a lapidar a los suyos, y en especial siempre a los más ilustres, que en vez de aprender de ellos y ponerles en pedestal los arroja unas veces a las fieras y otras al olvido. Esperemos que ahora no ocurra en Cataluña con Serrat, Eduardo Mendoza, y tantos otros que intentan poner cordura y lucidez en una sociedad que repite y repite y comete siempre los mismos errores.

Poeta, por encima de todo, que anticipó en sus últimas obras el romanticismo que llegaba con fuerza desde afuera, Meléndez Valdés es ese escritor para muchos pre-romántico, en un país donde nunca existieron de esos, como Schiller, Alfieri o el mismo Goethe.

Ilustrado y afrancesado, grandes pecados nacionales después de la Guerra de la Independencia. Ahora, cuando hace 200 años que falleció este ilustre extremeño, ligado profundamente a Salamanca y su universidad, pocos actos, reconocimientos y reseñas alumbran ni siquiera el mundo de las letras. Solo un par de palabra resumen lo referido: patetismo patrio. Pero, por otro lado y desde esta cabecera, que anhela estar siempre del lado de la cultura y especialmente de las letras: Homenaje y recuerdo al maestro.

Biografía

(fuente: Real Academia Española de la Lengua)
Ribera del Fresno (Badajoz), 1754-Montpellier (Francia), 1817
Juan Meléndez Valdés

Elegido académico de la R.A.E. honorario en 1810 y de número en 1812.

Juan Meléndez Valdés fue «el poeta más destacado dentro de las corrientes líricas del siglo XVIII», en palabras de Alonso Zamora Vicente en su Historia de la Real Academia Española (1999, 2015).

Catedrático, fiscal y magistrado, inició la carrera de Derecho en 1772 en la Universidad de Salamanca. En esa ciudad, participó en las academias poéticas, en las que se recitaban y comentaban los autores clásicos y renacentistas, al tiempo que los tertulianos leían sus propias creaciones líricas —Meléndez Valdés adoptó el apelativo poético de Batilo. Como indica Emilio Palacios Fernández —editor de varias obras de Meléndez Valdés— en el Diccionario biográfico español(2011), José Cadalso, «que vivía entonces momentos de esplendor creativo», acudió a la capital del Tormes, siendo su presencia determinante para marcar el rumbo que tomaría la obra de los jóvenes poetas de la llamada escuela poética salmantina.

CONCURSO POÉTICO 

En 1780 la Real Academia Española convocó su tercer concurso poético. Como recuerda Víctor García de la Concha en su obra La Real Academia Española. Vida e historia (2014), contendieron, entre muchos otros, un poeta de renombre, Tomás de Iriarte, y el joven Meléndez Valdés. Debían componer una égloga en «alabanza de la vida del campo» y Valdés escogió una vía neoclásica: «Recordó a Garcilaso e hizo que, en estancias llenas de armonía, dos aldeanos celebraran su tranquila existencia con sus pastoras y ganados, cantando y tocando el caramillo». Ganó Meléndez Valdés con Batilo —así se llamaba su égloga—.

Un año después, en 1781, obtuvo la Cátedra de Humanidades en Salamanca. En esta misma fecha visitó en Madrid a Gaspar Melchor de Jovellanos, quien, como señala Palacios Fernández, acabó siendo su mejor amigo y maestro, especialmente tras la muerte de Cadalso, en 1782. «Este encuentro orientó por nuevos derroteros las inquietudes poéticas de Meléndez Valdés hacia una lírica de tono clásico y después hacia la poesía ilustrada, preocupada por razonar sobre temas sociales, filosóficos y morales». Ese mismo año obtuvo el grado de doctor, como culminación a diez años de estudio.

Su carrera literaria recibió una nueva confirmación en 1784. El Ayuntamiento de Madrid convocó un premio que se otorgaría a dos dramas originales «ajustados a las reglas del arte». Como señala García de la Concha, el jurado, presidido por Jovellanos, eligió Los menestrales, de Cándido M.ª Trigueros, y Las bodas de Camacho el rico, compuesto por Meléndez Valdés.

UN ILUSTRADO

En 1785 publicó Poesías, que dedicó a Jovellanos. La segunda edición, en tres volúmenes, apareció en 1797. El libro, dedicado a Manuel Godoy, «estaba formado —apunta Palacios Fernández— por algunos de los viejos poemas y otros nuevos que reflejaban su compromiso con la sociedad y con sus ideas ilustradas […]. Por entonces, Francisco de Goya le inmortalizó en un retrato, en el que aparece serio y pensativo».

El nombramiento de fiscal de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte en Madrid, en 1797, supuso para Meléndez Valdés un período de intensa actividad. Aunque solo ejerció el cargo durante siete meses, sus dictámenes, discursos y contestaciones son la base de sus Discursos forenses, que se publicaron en 1821. En 1811 aparecieron sus Poesías escogidas.

En la época de la invasión napoleónica, en un primer momento el poeta animó al pueblo español a combatir al ejército francés. Sin embargo, según señala Palacios Fernández, su actitud cambió. «Permaneció en Madrid y juró lealtad al rey José Bonaparte. Llegó a ser miembro del Consejo de Estado. Se convirtió en un personaje importante del régimen, al que se dieron recompensas y condecoraciones. Fue nombrado caballero de la Real Orden de España, miembro del Instituto Nacional y recibido en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y, sobre todo, en la Real Academia Española. […] La retirada de los franceses, en agosto de 1812, llevó consigo a una gran cantidad de tropas y personas comprometidas con su gobierno (afrancesados)».

DESTITUCIÓN DE LOS AFRANCESADOS

Su afrancesamiento le acarreó, como a otros compañeros de corporación, consecuencias en la Real Academia Española. Como anota Alonso Zamora Vicente, a mediados de octubre de 1814, «una orden personal de Fernando VII destituía a Ramón Cabrera de la dirección y le eliminaba de la lista académica, sin dar razones. Así, entre sobresaltos, se llegó al mes de noviembre. En junta del día 8 se leyó (siempre por oficio enviado por el ministro de Estado, duque de San Carlos) otro deseo de Fernando VII: la eliminación de la lista académica —y de otras corporaciones e instituciones— […] de los afrancesados y liberales […]. La Real Academia Española tuvo que prescindir de Vicente González Arnao, Juan Meléndez Valdés y José Antonio Conde. Igual suerte corrieron los supernumerarios Gómez Hermosilla y Juan Antonio Llorente».

Según cuenta Víctor García de la Concha, los académicos afrancesados —Iriarte, González Arnao, Meléndez Valdés, Conde y Llorente— «siguieron los difíciles avatares de la retirada de las tropas napoleónicas: Valencia, de nuevo Madrid, […] y evacuación definitiva, y muy penosa, a Francia». Allí, en Montpellier, «abatido y en la soledad del destierro», falleció Meléndez Valdés el 24 de mayo de 1817. Sus restos retornaron definitivamente a Madrid en 1866, por iniciativa de la Real Academia Española, para reposar en el Panteón de Hombres Ilustres del cementerio de San Isidro, junto con sus amigos Goya y Moratín.

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El anfitrión de Lord Wellington

La última novedad de Amarante se adentra de lleno en la Guerra de la Independencia, especialmente en la sociedad salmantina, con el pretexto de esclarecer un acontecimiento anecdótico terminada la Batalla de Arapiles (o de los Arapiles). Ensayo histórico a través del hilo conductor de uno de los personajes más importantes y desconocido de aquellos años. El subtítulo de El Anfitrión de Lord Wellington es esclarecedor:

La Universidad, el Clero, la Sociedad y la Guerra de la Independencia en la ciudad de Salamanca a través de la biografía del Catedrático, Diputado y Obispo Gerardo Vázquez de Parga (1747-1821).

El obispo anfitrión de Lord Wellington en Salamanca después de la Batalla de Arapiles, no ha sido un personaje histórico bien tratado por los historiadores como consecuencia de varias circunstancias que se estudian con minuciosidad en este libro, acaso sea la más significativa de estas razones que Vázquez de Parga fuera uno de los firmantes del Manifiesto de los Persas y apoyar el golpe de estado de Fernando VII en 1814. Pero, como señala Carlos de Tomás en el prólogo del libro “su partidismo no lo hace menos interesante”. Es hombre de su época, y aunque su predecesor, el obispo Tavira, fuera ilustrado, su ideología cercana al Antiguo Régimen no debiera suponer un arrinconamiento del personaje, máxime cuando acumula no poco interés histórico. General Reformador de la Orden del Císter, catedrático de la Universidad de Salamanca, diputado a cortes y Obispo de Salamanca, entre otros títulos que no suponen por sí mismos el verdadero valor que encierran si no le hubiera tocado vivir y participar en uno de los periodos más importantes e interesantes de la Historia Moderna de España.

el-anfitrion-de-lord-wellington-600El Anfitrión de Lord Wellington se divide en seis partes, poniendo orden y estructura a la biografía. La primera parte, introduce el entorno histórico y da comienzo al relato de la vida del protagonista, desde su nacimiento allá en tierras de Galicia en 1747 hasta su ascensión a la Mitra de Salamanca en 1807. La segunda parte se centra sobre todo en la Guerra de la Independencia y ocupa el periodo de 1807 a 1814, la primera etapa episcopal y su exilio a Portugal y Galicia. La tercera parte, desde 1814 a 1820 la cubre lo acontecido en el Sexenio Absolutista. La cuarta parte, y final de la biografía, se refiere sobre todo a lo acontecido durante los primeros meses del Trienio Liberal y los últimos días del obispo hasta su muerte en 1821.

Pero el valor añadido de este libro lo aporta el gran trabajo que hace el historiador Ramón Martín Rodrigo en la quinta y sexta partes del libro, donde se recogen por un lado las semblanzas y reseñas de cincuenta personajes relacionados directa o indirectamente con el obispo, incluyendo algunos parientes que vivían en Salamanca y tuvieron alguna actuación al menos digna de destacar; personas que dejaron impronta en la sociedad salmantina entre 1807 y 1821. Y por otro lado, en la sexta y última parte, la transcripción de textos y documentos, en especial las fuentes bibliográficas del Obispo de Salamanca.

Estamos ante una obra necesaria que se une al cuerpo de biografías ya existentes de los personajes históricos de mayor protagonismo y relevancia durante la Guerra de la Independencia en España y especialmente en Salamanca.

A continuación detallamos una breve semblanza de los autores:

Ramón Martín Rodrigo
Profesor, Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca. Ha escrito a lo largo de su dilatada carrera numerosos libros, artículos y publicaciones, es cronista de la Sierra de Francia. Además de El anfitrión de Lord Wellington es autor de importantes obras como: Sequeros, Conjunto Histórico, 2010. La Guerra de la Independencia en la provincia de Salamanca, 2012.

Carlos de Tomás
Poeta y novelista, es autor, entre otras numerosas obras, de las novelas: El cuaderno veintiuno, Café Bramante, La confesión del Libio, o su última novela Vidas en el margen, 2015 y la biografía del salmantino Lázaro López (1856-1903), prologada por Ramón Martín Rodrigo en 2013.

El libro se encuadra en la Colección 8 Siglos que acaba de lanzar Amarante al mercado Editorial. Dicha colección estará en marcha durante los años 2017 y 2018, con motivo del “800 aniversario de la fundación de la Universidad de Salamanca”. Las condiciones que reunirán los libros editados por Amarante para que lleven este sello serán:

  1. Temática relacionada con la Universidad de Salamanca,
  2. Autor ligado a la Universidad de Salamanca como miembro docente o del cuerpo de funcionarios en general,
  3. Temática relacionada en gran parte de la obra (ensayo o ficción) con la ciudad de Salamanca en su entorno histórico y/o biográfico.

Ficha del libro:

El anfitrión de Lord Wellington (Desde la web se puede bajar un PDF con el índice completo de la obra)

Autores: Carlos de Tomás y Ramón Martín Rodrigo
Género: Ensayo histórico. Biografía
Año: 2017

ISBN: 978-84-946237-7-6
Páginas: 334
Formato: Tapa blanda con solapas
Tamaño: 17 x 24 cm
Precio: 22 €

El Barrio del Oeste, ejemplo de economía alternativa para la Universidad de Salamanca

Editorial Amarante es considerada parte de la alternativa a los modelos tradicionales. Conclusión de la conferencia titulada “Las prácticas económicas alternativas en perspectiva geográfica” dictada en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca por el profesor titular de geografía humana José Luis Sánchez Hernández el día de Santo Tomás de Aquino.