
El artículo «LA RELIGIOSIDAD EN EL QUIJOTE», del profesor Francisco Calero, sostiene que en El Quijote existe una profunda religiosidad que se manifiesta en tres ideas principales: el carácter providencial de Dios, la identificación entre Dios y la Naturaleza y la posibilidad de llegar a Dios a través de la contemplación de la Naturaleza. El autor muestra cómo estas ideas aparecen repetidamente en El Quijote, La Galatea y Los trabajos de Persiles y Sigismunda, cuya autoría ha de atribuirse al pensador valenciano Juan Luis Vives y no a Cervantes. El estudio establece una estrecha relación entre esas ideas nucleares y el pensamiento del humanista Juan Luis Vives, cuya obra defiende una religiosidad interior basada en la moral, la razón, la caridad y la armonía entre fe y razón. Según Calero, las coincidencias filosóficas, religiosas y espirituales entre Juan Luis Vives y El Quijote son tan profundas que abocan a dictaminar con absoluta convicción su autoría.
Si prescindimos de los términos de carácter gramatical, una de las palabras más utilizadas en El Quijote es «Dios»: un claro indicio de la religiosidad y espiritualidad de su autor.

En El Quijote, se observan varias manifestaciones de esa religiosidad. La primera de ellas es el carácter providencial de Dios, observable en el episodio de la Aventura de los rebaños:
«Mas, con todo esto, sube en tu jumento, Sancho el Bueno, y vuélvete tras mí, que Dios, que es el proveedor de todas las cosas, no nos ha de faltar, y más andando tan en su servicio como andamos, pues no falta a los mosquitos del aire ni a los gusanillos de la tierra ni a los renacuajos del agua; y es tan piadoso, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos y llueve sobre los injustos y justos».
El Quijote, I, 18
En ese precioso texto, además de mostrar la profunda religiosidad de su autor, apunta a que conocía muy bien los evangelios, porque las últimas frases proceden del evangelio de San Mateo (6,45).
La segunda manifestación de la religiosidad en El Quijote es la identificación de la Naturaleza con Dios, tal como aparece en el episodio de la Aventura de los galeotes:
«Pero, porque sé que una de las partes de la prudencia es que lo que se puede hacer por bien no se haga por mal, quiero rogar a estos señores guardianes y comisario sean servidos de desataros y dejaros ir en paz, que no faltarán otros que sirvan al rey en mejores ocasiones; porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres».
El Quijote, I, 22
En este pasaje, el virtuoso y compasivo don Quijote identifica a Dios con la Naturaleza: «porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y Naturaleza hizo libres». Esta idea de la identificación de Dios con la Naturaleza aparece también en La Galatea y Los Trabajos de Persiles y Sigismunda, atribuidas tradicionalmente a Cervantes.
En La Galatea:
«Y así es verdad, que, en todas las obras hechas por el mayordomo de Dios, Naturaleza…»
La Galatea (I, 25)
En Los trabajos de Persiles y Sigismunda:
«Así que, como a nosotros el cielo que ves nos cubre, asimismo cubre a los antípodas, que dicen, sin estorbo alguno, y como naturalmente lo ordenó la Naturaleza, mayordoma del verdadero Dios, criador del cielo y de la tierra».
Los trabajos de Persiles y Sigismunda (III, 11):
Nótese que para referirse a la Naturaleza el autor del Quijote no utiliza la palabra «creación», porque asume el principio fundamental de que la propia Naturaleza es Dios mismo.
La tercera manifestación de la religiosidad en El Quijote es la ascensión desde la Naturaleza a Dios, que fue expresada de forma insuperable en la magnífica novela Los Trabajos de Persiles y Sigismunda.
En esta obra, el personaje Bartolomé lo expresa de esta forma:
«Verdad debió de decir el predicador que predicaba los días pasados en nuestro pueblo cuando dijo que los cielos y la tierra anunciaban y declaraban las grandezas del Señor. Pardiez, que si yo no conociera a Dios por lo que me han enseñado mis padres y los sacerdotes y ancianos de mi lugar, le viniera a rastrear y conocer viendo la inmensa grandeza de estos cielos,( que me dicen que son muchos, o, a lo menos, que llegan a once), y por la grandeza de este sol que nos alumbra, que , con no parecer mayor que una roela, es muchas veces mayor que toda la tierra, y más, que, con ser tan grande, afirman que es tan ligero que camina en veinticuatro horas más más de trescientas mil leguas».
Los Trabajos de Persiles y Sigismunda (III,14)
Los aspectos religiosos señalados de El carácter providencial de Dios, la identificación de la Naturaleza con Dios (por cierto, muy acusada luego en Spinoza) y la ascensión desde la Naturaleza a Dios, están profundamente arraigados en Juan Luis Vives.

Juan Luis Vives fue uno de los grandes pensadores del humanismo europeo del Renacimiento. Su religiosidad estuvo profundamente marcada por una visión espiritual del cristianismo basada en la moral, la educación y la dignidad del ser humano. Para Vives, la verdadera religión no consistía únicamente en ceremonias externas o discusiones teológicas, sino en la práctica de la virtud, la caridad y el amor al prójimo.
Vives defendió una religiosidad interior, fundada en la conciencia y en la transformación moral del individuo. Consideraba que Dios se manifestaba en el orden de la naturaleza y en la razón humana, y veía al ser humano como una criatura destinada al bien y a la convivencia pacífica.
En sus obras insistió en la necesidad de la educación cristiana como camino para perfeccionar al hombre y construir una sociedad más justa. También destacó la importancia de la misericordia y de la ayuda a los pobres, hasta el punto de ser considerado el precursor de la asistencia social moderna. Su pensamiento religioso, sereno y conciliador, buscó armonizar fe y razón, convirtiéndolo en una de las figuras más relevantes del pensamiento religioso y espiritual europeo del siglo XVI.

Por lo que respecta a la primera de las manifestaciones de lo religioso en El Quijote — el carácter providencial de Dios—, es plenamente coincidente con el pensamiento de Vives que considera que Dios es el creador de todas las cosas y gobierna el mundo con infinita sabiduría y justicia, distribuyendo los bienes y el destino de los hombres según su propia voluntad.
En su obra De concordia et discordia in humano genere, escribió:
«En efecto, en el creador de todas las cosas, el sabio contemplaba, además de otras grandezas y maravillas, el hecho de gobernar el mundo con increíble sabiduría y justicia, así como el de distribuir a cada uno de acuerdo con su misterioso designio aquello que ve que le conviene en grado máximo».
De concordia et discordia in humano genere (IV, 10)
La segunda manifestación de la religiosidad, esto es, la unión o identificación de la Naturaleza y Dios aparece también claramente en Vives. Para el pensador valenciano, Dios es el único autor y hacedor de todas las cosas y de toda naturaleza, que las sustenta y vivifica. Existe para él una identificación perfecta entre Dios y Naturaleza. Vives avanzó en la relación de Naturaleza y Dios, hasta llegar a la utilización de expresiones de carácter panteísta en varios pasajes de sus obras, como en De subventione pauperum:
«En primer lugar la Naturaleza, por la que quiero que se entienda Dios, pues la Naturaleza no es otra cosa que su voluntad y su mandato».
De subventione pauperum (I, 9)
En De concordia et discordia in humano genere:
«El hombre nos fue entregado por la Naturaleza misma, esto es, por Dios»
De concordia et discordia in humano genere (I)
Asimismo, en esta misma obra:
«Pero nos agrada más imaginar otras causas y desviar de nosotros, (que somos los autores, la culpa y la razón de los hechos) hacia la Naturaleza, esto es, hacia Dios mismo, si nos atreviésemos a hablar claro».
De concordia et discordia in humano genere (I)
Y en Institutione feminae cristianae:
«¡Oh previsora Naturaleza, o mejor, oh, Dios sapientísimo, ¡maestro de las buenas costumbres»!
Institutione feminae cristianae (III, 1)
En De consultatione, Vives sostiene que:
«En lo honesto conviene que tenga la preeminencia todo lo que toca y atañe a Dios. A esa categoría pertenecen la piedad, el encendido amor de las cosas celestiales, el conocimiento y la adoración de aquella Naturaleza omnipotente…»
De consultatione
En la tercera manifestación de la religiosidad, esto es, en la ascensión desde la Naturaleza a Dios, también Vives defendió que se puede llegar a Dios desde la contemplación de la Naturaleza, tal como escribió en Quam misera esset vita christianorum sub Turca:
«El apóstol Pablo dice que lo invisible de Dios se conoce a través de lo visible; y Filón el judío, que escribió sobre el mundo, refiere que la primera reflexión de Abraham y su disposición para adorar y venerar al Dios verdadero y omnipotente, surgió de los astros, de los cielos y del orden y la invariabilidad del mundo, de manera que parece que no sin razón dijo el Salmista, los cielos describen la gloria de Dios; y no hay otra causa y ocasión mayor de superstición e impiedad que la ignorancia».
Quam misera esset vita christianorum sub Turca

Conclusiones
● Primera: En El Quijote y en otras obras atribuidas tradicionalmente a Cervantes (La Galatea y Los Trabajos de Persiles y Sigismunda) se aprecia una profunda religiosidad, manifestada de diversas formas: el carácter providencial de Dios, la estrecha relación entre Dios y la Naturaleza y la ascensión espiritual desde la contemplación de la Naturaleza hasta el conocimiento de Dios.
● Segunda: Estas tres manifestaciones de la religiosidad aparecen también en las obras de Juan Luis Vives con una intensidad y coherencia extraordinarias, hasta el punto de que, en diversos pasajes, llega a identificarse explícitamente a Dios con la Naturaleza, anticipando así concepciones de carácter claramente espiritual próximas a la cosmovisión del filósofo neerlandés de origen sefardí, Baruch Spinoza.
● Tercera: Además de los textos citados en este trabajo, Vives escribió numerosas obras de carácter devocional en las que alcanza un tono claramente místico. Puede afirmarse, por tanto, que fue un hombre profundamente religioso y espiritual, y que llevó esa espiritualidad a su vida personal. Se observa así una notable concordancia entre su pensamiento religioso y su conducta vital. Por el contrario, no poseemos ningún testimonio de que Miguel de Cervantes viviera ni una religiosidad, ni una espiritualidad profunda, ni de que esta se reflejara de forma decisiva en su vida.
● Cuarta: Finalmente, conviene destacar la coincidencia existente entre los dos textos citados acerca de la ascensión desde la Naturaleza hasta Dios— el de Los trabajos de Persiles y Sigismunda y el de Quam misera esset vita christianorum sub Turca— con el Salmo 19, 2: «Los cielos proclaman la gloria de Dios».
En el primer texto se afirma:
«Viniera a rastrear y conocer a Dios viendo la inmensa grandeza de estos cielos»;
Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Y en el segundo:
«Parece que no sin razón dijo el salmista: los cielos describen la gloria de Dios».
Quam misera esset vita christianorum sub Turca
Por todo lo expuesto a lo largo de este estudio, y a la vista de las profundas coincidencias filosóficas, religiosas y espirituales existentes entre El Quijote y la obra de Juan Luis Vives, sostenemos la tesis de que Miguel de Cervantes no fue el verdadero autor de El Quijote, ni tampoco de La Galatea y Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Y es que, la extraordinaria concordancia de pensamiento, sensibilidad religiosa y visión del mundo nos lleva a considerar que dicha autoría debe atribuirse a Juan Luis Vives, cuya personalidad intelectual, religiosa y espiritual se refleja de forma profunda y coherente en la obra.
ACERCA DEL PROFESOR FRANCISCO CALERO
El profesor Francisco Calero (1943-) ha desarrollado una amplia y fecunda trayectoria académica dedicada a la Filología Clásica, el humanismo renacentista y la investigación literaria.
Licenciado en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid en 1968, inició su carrera docente ese mismo año y ejerció primero en institutos de bachillerato y posteriormente en la universidad, especialmente en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, donde fue profesor, catedrático acreditado, profesor emérito y honorífico.
Su labor investigadora, desarrollada durante más de cinco décadas, abarca más de un centenar de publicaciones sobre lengua y literatura latina, traducción, humanismo, pedagogía y estudios cervantinos.
Destacan especialmente sus investigaciones sobre Juan Luis Vives, autor al que dedicó numerosas traducciones, estudios y propuestas de autoría relacionadas con obras fundamentales de la literatura española. Asimismo, impulsó junto a Javier Vergara el grupo de investigación GEMYR y la colección Collectio scriptorum mediaevalium et renascentium, consolidando una importante línea de estudios medievales y renacentistas.
Su trayectoria se caracteriza por el rigor filológico, la interdisciplinariedad y una constante dedicación a la docencia y a la difusión del pensamiento humanista.
BIBLIOGRAFÍA



(Promocional)
Descubre más desde Acalanda Magacín
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

0 comments on “LA RELIGIOSIDAD EN EL QUIJOTE”