Amar a una terrorista. Julio Bernárdez en estado de gracia.

Después de haber leído Amar a una terrorista me quedo con una extraña sensación de haber degustado un libro escrito por un autor con mucho oficio y que te deja huella y se encuentra en estado de gracia literaria. Si “Patria” de Fernando Aramburu supuso (desde mi modesta opinión) uno de los mejores libros del año 2016, “Amar a una terrorista” de Julio Bernárdez es una novela que no pasará desapercibida en este 2017 que está llegando a su final.

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Amar a una terrorista se presenta el próximo día 9 de noviembre en la Librería Cámara de Bilbao

Se trata de una historia que se estructura en tres partes desenvueltas en distintos momentos temporales pero que son necesarias para entender las vidas de sus tres personajes principales: Tomás o su alter ego “Hermes”, Valentina o su otro yo “Roca” y Carmen.

Habla de personajes atormentados por un pasado que nunca les abandona y que les ha dejado abiertas muchas heridas incapaces de cicatrizar, de cómo los fantasmas de sus propios recuerdos afloran cuando menos se lo esperan y dan un vuelco a sus vidas.

Con un estilo periodístico, un lenguaje sencillo, carente de diálogos pero no exento de acción e intriga, muchas frases cortas y a la par contundentes que imprimen dinamismo a la historia. En definitiva,  uno va degustando como el buen vino esta novela que va dejando huella en cada una de sus páginas.

El narrador parece ser la conciencia de Tomás, su particular “Pepito Grillo”.

Julio Bernárdez deja muchos posos de reflexión en manos del lector porque otro de los temas principales de la novela es la agenda oculta que todos tenemos, una vida de mentira, paralela que mostramos a la sociedad.

También nos introduce en una parte de nuestra historia como es la Guerra Civil y todas las heridas que ha dejado en una sociedad que no se ha recuperado del todo a pesar del tiempo transcurrido.

Otro de los pilares sobre los que se asienta esta novela es la venganza, el “ojo por ojo”, cómo se va cocinando a fuego lento para compensar las vejaciones y humillaciones sufridas en el pasado.

Nos habla del “no ser”, porque las ilusiones y la fragilidad de nuestra existencia pueden romperse fácilmente por la crueldad humana. Por lo tanto, Julio Bernárdez acierta de pleno con la disección de la naturaleza humana y las consecuencias de sus actos.

Tomás se mueve entre dos mujeres: una, Carmen representa el amor no materializado en la “carne”, su vida de cara al exterior; y la otra, Valentina, es la “amante”, la que satisface sus instintos más primarios y se pliega a sus caprichos.

Amar a una terrorista” habla de personajes que viven anclados en los recuerdos y en sus existencias construidas a base de mentiras.

¿Por qué esta novela se sale de los cánones, de lo que estamos acostumbrados a leer y algunos con acierto llaman “best-seller” o mi amigo Carlos de Tomás (autor, entre otros libros, de la novela “Vidas en el margen”) denomina Literatura de supermercado?

Pues por la sencilla razón de que su autor no creo que quiera ser encasillado en un género literario en concreto ya que huye de los convencionalismos existentes en el mundo de las letras. Estamos en presencia de un golpe certero, un puñetazo a la base del estómago que te deja KO, rendido a su prosa sencilla y envolvente.

Esta novela dará mucho qué hablar, para bien o para mal, los que la lean hablarán de ella y perdurará en sus memorias las vivencias de unos personajes que formarán parte de nuestras vidas durante mucho tiempo.

A mí me ha pasado después de haber terminado su lectura. Sólo me resta rezar a los “dioses” para volver a tener entre mis manos un libro con la calidad que atesora “Amar a una terrorista”.

Ahí les dejo esta opinión para que por un momento piensen si merece o no la pena dejarse de florituras, “santos griales” o “Iluminati” y sumergirse entre las páginas de un libro que te devorará a ti, querido lector.

Por Carlos María Cabrerizo, autor de “Cruce de caminos

Biografía – Julio Bernárdez

55680129_e4b7f94039_mInicia su carrera profesional en 1967 en el diario MARCA. Ingresa en Televisión Española en 1974, integrado desde el primer momento en los servicios informativos. El 1976 es director de los SSII de TVE en el Centro de Producción de Programas de Canarias. En 1977 es director-adjunto de la Primera Edición del Telediario. Y ocupa el mismo cargo en Crónica de Siete días desde abril de 1979. Ese mismo año ocupa el cargo de Subdirector del desaparecido diario “Informaciones”, que dirigía Emilio Romero. En 1981 dirige el área de deportes de los Servicios Informativos. Director del Telediario del fin de semana en febrero de 1983, con presentación de Rosa María Mateo. Un año después, en julio de 1984, sustituye a Luis Mariñas como director de la segunda edición de Telediario, el informativo con mayor seguimiento de España. En marzo de 1985 pasa a ocupar la Corresponsalía de TVE en París en sustitución de Pablo Sebastián. De regreso a España, en febrero de 1989 es nombrado, director de Deportes de la cadena pública, cargo que ocupa hasta 1990. Después, ejercerá de corresponsal en Bruselas hasta 1996; y en 2004 es nombrado corresponsal diplomático de TVE hasta 2010. En la actualidad dedica su tiempo, principalmente, a la escritura. Premio Salvador de Madariaga de periodismo, 1996 y Finalista del Premio de Periodismo Cirilo Rodríguez. Es autor de los libros: “Europa: entre el timo y el mito” (Editorial Temas de Hoy) 1995 y “El deporte correctamente hablado” (Editorial Universidad de Oviedo) 1998.

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“Patria”. Premio Nacional de Narrativa

“Patria” de Fernando Aramburu continúa recibiendo galardones, al Premio de la Crítica se suma el Premio Nacional de Narrativa, entre otros. El autor dijo esta pasada primavera que estaba preparado para “gestionar el éxito” porque ha llegado cuando ya tiene mucha obra publicada y a una edad madura. “No hay vértigo” para encarar la siguiente publicación, al contrario, dijo el escritor en varios medios: “Esto me da tranquilidad económica para encarar los siguientes proyectos”. Que tendrán que esperar porque, por ahora, Patria le sigue absorbiendo buena parte de su tiempo.

“Patria” es una gran novela, donde el fanatismo político se combina con la vida familiar, para mostrar el lado humano del terrorismo y la variante egoísta de la familia, contradicciones ambas que configuran la existencia de los mortales y que son la clave del éxito comercial del libro.

Estamos ante una obra extensa que disecciona a dos familias, saltando de personaje en personaje, yendo de adelante hacia atrás en el tiempo una veces y de atrás hacia adelante otras, dedicando unas cuantas páginas a cada protagonista y dejándonos continuamente en suspense para pasar a contarnos las peripecias de otro.

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Dos amigas y madres de familia, Miren y Bittori, son claves en esta narración, que se atreven a abordar un asunto reciente, el cual marcó la vida vasca y por extensión la española, durante cincuenta años, el terrorismo de ETA.

Se dice que el País Vasco es el asentamiento de un matriarcado y en la novela se corrobora por completo, pues los personajes femeninos son fuertes, dominantes y seguros. Dos madres se posicionan frente a frente, a pesar de haber sido amigas durante su juventud. Miren es proetarra, de convicciones firmes, desconfiada, madre por encima de todo, y está orgullosa de tener un hijo terrorista en la cárcel. Bittori es madre también, valiente, vasca pero no proetarra, víctima en cualquier caso, situada por la vida en el polo opuesto de su antigua amiga y vecina.

Un asunto tan duro y poco grato, tan visceral como es el posicionamiento a favor o en contra de crímenes aleatorios entre familias del mismo pueblo, y del mismo país, se narra en “Patria” como si fuera un tema más en la línea de las actividades cotidianas  de los protagonistas, tales como ir a la taberna, comprar en la carnicería, echarse la siesta o salir el domingo a montar en bicicleta.

Aramburu nos adentra en la historia de dos familias, amigas en un principio, la primera formada por una pareja, dos hijos y una hija, y la otra integrada por el matrimonio, con un hijo y una hija. Cada miembro de las mismas va creciendo y madurando, encontrando pareja, estudiando, enfermando, sufriendo rupturas amorosas, asistiendo a manifestaciones y a fiestas, yendo a misa, tomando el autobús, teniendo hijos, incluso discutiendo, y mucho, entre hermanos, padres y cónyuges.

No descubre al lector en qué ciudad y año se coloca el narrador en cada momento, aunque sí se adivina que siempre se centra en algún pueblo con puerto de mar cerca de San Sebastián. Víctimas y verdugos viven frente a frente, se conocen, son de la misma clase social, son vascos y hablan los mismos idiomas, ese el terrible mensaje del autor en la novela. El fanatismo y el crimen destruyen la amistad entre ambas familias y corroen por dentro a todos sus miembros, pues el odio se esparce como agua o humo. Esta historia familiar nos muestra una trágica circunstancia nacional reciente, que conmocionó al mundo.

El jurado ha sido preciso al destacar de la obra galardonada “la voluntad de escribir una novela global sobre unos años convulsos en el País Vasco”.

Teresa Álvarez Olías

Fotografías: Fuente Wikipedia