Opinión

No hay gimnasia mas saludable que la lectura diaria

propositosLeo una entrevista a Carlos López Otín, Premio Dupont de Ciencias de la Vida, Premio Nacional de Biología, y Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal, quien comenta con su proverbial sencillez que “Desde que aprendí a leer en la pequeña escuela de mi pueblo, Sabiñánigo, en el Pirineo aragonés, no recuerdo un solo día de mi vida sin haber cogido un libro”.

Coincide con la confesión de María Lara Martínez, escritora y profesora de prestigio: “Leo todos los días y bastantes horas. Para escribir es obligatorio leer.”

No puede haber mejor receta para la salud mental e incluso para el éxito profesional. La lectura diaria. Sorprende que todos los días nos acicalemos el pelo, lavemos los dientes, empleemos tiempo en elegir el atuendo, reposemos viendo la televisión o sencillamente paseemos mirando al tendido. Un monton de rituales y de rutinas pero para una gran parte de la población, se echa en falta la lectura, entendido no como lujo sino necesario alimento para el cerebro.

Y es que la inmensa mayoría de esa minoría que somos los lectores solemos reconocer que “leemos cuando podemos” pese a que mejor sería “leer porque debemos”. La lectura como hábito diario solo reporta beneficios.

1. Para los mayores, tengamos presentes las sabias palabras de Ana Santos, la Directora de la Biblioteca Nacional en una reciente entrevista en que a la pregunta de cómo invitar a alguien a que acuda a la Biblioteca Nacional, explica (y añado que es aplicable para cualquier biblioteca pública del Estado) lo siguiente:

Que aquí puede encontrar todo lo que necesita para seguir aprendiendo y que, no solo lo puede encontrar y le vamos a ayudar a ello, sino que también puede disfrutar con ese aprendizaje. No hace falta ser un erudito ni un investigador, cualquier persona puede consultar las colecciones de la Biblioteca Nacional, cualquier tipo de colección. Y también se puede venir a pasarlo bien, a impregnarse de cultura, a aprender de manera lúdica, a actividades en los talleres, a visitar la biblioteca en grupo, a aprender los fines de semana con actividades destinadas a la familia… Se puede venir a disfrutar con la cultura.

niño leyendo2. Incluso hay buenos sucedáneos de la lectura de libros de ensayos, novelas o poesía, como sería la consulta del Diccionario, confesando Octavio Paz que:

Lo leo todos los días. Es mi consejero, mi hermano mayor. Es mágico, un surtidor de sorpresas: se busca una palabra y siempre se encuentra otra. En el diccionario debería estar la verdad del mundo ya que sus páginas contienen a los nombres del mundo. Pero no es así: el diccionario nos ofrece una lista de palabras y la tarea de los hombres, no sólo de los escritores, es asociarlas para que algunas de esas precarias asociaciones configuren la verdad del mundo, una verdad relativa que se disipa en la lectura.

3. En definitiva, que los buenos hábitos crean buenas virtudes, y debo reconocer que tras unas etapas de voracidad lectora, atravesé la “galvana literaria” propia de tiempos de trabajo, familia y ocupaciones varias, que me llevaron a la inercia de sofá ante la televisión o el ordenador dejando aparcada la lectura. Al menos logré salir de este caída a los infiernos de las pantallas, al fijarme la rutina de la lectura nocturna.

gimnasia cerebralY afortunadamente ese hábito lector lo he consolidado y me siento feliz con sus beneficios: aprendo cosas nuevas, ejercito la imaginación, doy ejemplo a los niños, evito atontamientos de actividades vacías y duermo mas plácidamente (pues es sabido, que durante el sueño se ordena la información del día, y los libros son como los plácidos tazones de leche caliente mientras las películas equivalen al excitante café).

¿Por qué no probar a crear el hábito como quien se inicia al deporte?. Podemos elegir dentro del menú de los libros, qué degustar, en qué momento y cuanto tiempo leemos. En libro de papel o en formato electrónico. Además cargaremos las baterías de información sobre experiencias, viajes, aventuras o situaciones que aflorarán en tertulias, reflexiones y criterios para solventar problemas.

Un paseo donde nuestra mente será el piloto hacia el aprendizaje.

Un placer solitario, íntimo y enriquecedor. Nos hará viajar y vivir experiencias ajenas o recibir el regalo de cosas que no sabíamos. ¿Qué da más?

Y es que la vida sabe mejor si leemos más y ganduleamos menos.

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