José Ramón Chaves

Los amigos fieles que se amontonan en nuestra biblioteca personal

Una reciente entrevista a Joaquín Sabina en El dominical XL semanal, muestra al artista con su biblioteca cuajada de libros, como telón de fondo. No hay duda que una buena biblioteca dice mucho del habitante de la casa, de sus inquietudes, talante e incluso de su visión de la vida.

Además, esas bibliotecas repletas de libros, que resultan caóticos para el extraño pero con secreta regla de orden para su propietario, son el alojamiento de esos vecinos de papel, que juntando sus lomos o tendidos en los estantes, están a nuestro lado, sin protestar, aguardando nuestra voz como si a Lázaro le dijesen aquello de “Levántate y anda”.

Esta labor de discreta compañía que ofrecen los libros cerrados jamás la cumplirán los libros electrónicos, ni los dispositivos de memoria por muchos datos de libros que alberguen. No. Donde esté esa biblioteca cosechada tras muchos años, donde aguardan los libros que nos emocionaron, los que nos enseñaron, los que nos regalaron y también los que devolvimos al estante cuando nos aburrieron, que se quiten todos los sucedáneos electrónicos.

No puedo menos de evocar los conocidos versos de Gabriela Mistral:

¡Libros, callados libros de las estanterías,

vivos en su silencio, ardientes en su calma;

libros, los que consuelan, terciopelos del alma,

y que siendo tan tristes nos hacen la alegría!

A veces sería mejor sentarse en el sofá mirando la biblioteca con sus estantes repletos de libros que observar una televisión cansina y ruidosa. Mejor que cerrar los ojos adormilado tras una comida copiosa.libros

No deberíamos renunciar al íntimo placer de pasear la vista por los estantes y las yemas de los dedos por los lomos de los libros. No digamos ya el cómplice recuerdo que brota solamente con la lectura del título o con asomarse furtivamente a su interior.

Una buena biblioteca es la prueba de que hay cementerios muy vivos. Y las casas sin biblioteca, vacías de libros, pueden demostrar que caben viviendas con habitantes intelectualmente muertos.

Gracias por comentar