José Ramón Chaves

Sonados errores de críticos y editoriales que no olfatearon bestsellers

mas criticosHace falta mucha seguridad y estilo para dictaminar si un manuscrito tiene calidad y si el mismo gustará al público. En primer lugar, porque no siempre calidad y popularidad van unidos.

En segundo lugar, porque la calidad de los libros como la de los platos gastronómicos depende de la perspectiva: valor nutritivo, ingredientes naturales, armonía de calor y textura, técnica de elaboración, presentación en plato, servicio, precio, atmósfera del restaurante, etc. Ello sin olvidar que hay vegetarianos, carnívoros, omnívoros y personas que adoran la comida picante, otros con salsa, etc. En suma, que sobre gustos hay mucho escrito pero no todo lo que se ha escrito gusta a todos.

Sin embargo, hay unas reglas comunes de estética, valores y captación de interés que algunos críticos literarios o editores son capaces de percibir en las diez primeras páginas del manuscrito que se somete a su criterio.

Ese olfato de la calidad es muy preciado, tanto para el éxito de la editorial como para el éxito del escritor, y no siempre aciertan, ni siquiera ante lo que en ocasiones se revelaría posteriormente como bestsellers ante otros con mayor perspicacia, como demostraremos.

1. Lo malo de críticos y editoriales es que su juicio suele ser inapelable. Como el pulgar del César, dictaminan si la obra merece ser publicada o aplaudida, o si por el contrario no debe ver la luz y debe ser condenada al trastero de los libros que nunca serán leídos por personas distintas de su autor.

lobo animal2. Bien está saber que no existe monopolio de la crítica ni de la valoración editorial. Ni son infalibles como el Papa o sabios como el oráculo de Delfos.

Lo que a un crítico le parece malo puede que a otro le maraville y lo que una editorial rechaza, quizá otra lo acepte. También hay que tener presente que las “modas” imperan en el mercado, y que hay autores de éxito, cuyas próximas obras son publicadas ciegamente, pese a que solo el Rey Midas convertía en oro todo lo que tocaba. Basta pensar en un autor como Camilo José Cela que pasaba de la obra magnífica a los tostones infumables, y viceversa, sin que crítico ni editorial alguna osase rechazarle.

3. Así y todo, si el juicio es negativo y reiterado, sin duda el autor tendrá que hacer una reflexión autocrítica y como no, reconstruir el texto, pues todo es mejorable, y si se tiene talento para escribir un manuscrito, también para reescribirlo.

4. En materia de pintura suele citarse que Van Gogh nunca vendió un cuadro en vida, y en el ámbito literario podemos citar como ejemplo elocuente de grandes errores de valoración de obras literarias veinte bestsellers rechazados por numerosos editores.

  • Dublineses, de James Joyce (1914). Fue rechazada por 22 editores.
  • Agatha Christie tuvo que esperar cuatro años enviando manuscritos hasta que se publicó el primero de ellos. “El misterioso caso de Styles”, 1920).
  • Santuario ( William Faulkner,1931). Fue considerado impublicable por decenas de editores.
  • Lo que el viento se llevó (Margaret Mitchell, 1937). Fue rechazado por 38 editores.
  • Animal Farm (George Orwell, 1945). Fue rechazada cuatro veces.
  • El diario de Ana Frank (1947). Fue rechazada por 16 editores a los que el padre de la autora sometió el manuscrito.
  • El señor de las moscas (William Golding, 1954). Fue rechazado 20 veces.
  • Lolita (Vladimir Nabokov, 1955). Fue rechazada mas de cincuenta veces porque muchos editores temían demandas por contenido obsceno.

chiste

  • El espía que surgió del frío (John le Carré, 1963). Fue rechazado porque su autor “no tenía futuro”.
  • Dune (Frank Herbert, 1965). Fue rechazado por 23 editores.
  • El valle de las muñecas (Jackeline Susan, 1966). Fue rechazada por diez editores.
  • Cien años de soledad (García Márquez, 1967) Fue rechazado por un primer editor y hasta tres años después no volvió a enviarla a otro.
  • Principio de Peter (Laurence Peter, 1969). Fue rechazada por 16 editores.
  • Juan Salvador Gaviota (Richard Bach, 1970). Fue rechazada por 18 editores.
  • Carrie (Stephen King, 1974) Fue rechazada 30 veces
  • Zen y el arte del mantenimiento de la bicicleta (Robert Pirsig, 1974). Fue rechazado en 121 ocasiones.
  • Tiempo para matar (John Grisham,1989). Fue rechazado por 16 editores.
  • Harry Potter y la piedra filosofal (J.K. Rowling, 1997). Fue rechazado 8 veces.
  • Sopa de pollo para el alma (Jack Canfield, 1993). Fue rechazado por 140 editoriales.
  • Zona de interés (Martin Amis, 2016). Fue rechazada inicialmente pese al prestigio de su autor.

criticoAdemás suele citarse un caso revelador. El escritor Chuck Ross presentó una copia mecanografiada del libro Pasos, de Jerzy Kosinski (1993-1991), obra con el Premio Nacional de 1969, a 14 editores y 13 agentes literarios como si no hubiese sido publicado. Los 27 lo rechazaron sin saber que la obra ya había sido publicada ni su autor.

5. Vamos, que nada de complejos al escribir obras literarias. La satisfacción primaria es la del propio autor, que demuestra su talento creador. No se necesitan espejos, incienso ni aplausos para ser un creador y artesano de las letras.

Lo demás, la aceptación editorial o el aplauso crítico (o incluso el premio literario, que también tiene sus claves), demuestra fortuna, azar o beneplácito del momento, y es el laurel que siempre agrada, pero si no llega, nada empaña el alumbramiento gozoso de una obra literaria, que como la rosa, sigue siendo rosa aunque otros no la vean o huelan.

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