Agenda Cultural

Miquel Barceló. El Arca de Noé

Miquel Barceló. El Arca de Noé es una gran exposición que forma parte de la Conmemoración del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca. Presenta unas ochenta obras del artista mallorquín realizadas en distintas técnicas: pintura, escultura, cerámica, obra sobre papel y performance, producidas en su mayoría en los últimos seis años. La exposición demuestra la mutabilidad constante de Barceló, cuya vasta obra se caracteriza por una sorprendente riqueza formal e iconográfica.

Miquel Barceló - SalamancaLa exposición salmantina ha sido concebida pensando en los diferentes espacios que iba a ocupar dentro de la Universidad y de la propia ciudad. Un buen número de obras son inéditas. El comisario de la exposición es Enrique Juncosa, escritor experto en su obra, y está acompañada por un catálogo ilustrado con todas las obras de la exposición, un texto del comisario y otro del poeta y crítico norteamericano John Yau.

Una de las grandezas que posee la obra de Miquel Barceló es que gran parte de ella solamente puede ser contemplada in situ para poder percibir toda su extensión emotiva. Enfrentados en vivo a la obra de arte podemos empaparnos de todos los tesoros iconográficos y sensibles que contiene, adaptar nuestro punto de vista a la volumetría y al fenómeno expansivo que transmite. No valen fotografías ni siquiera el reportaje videográfico para liberar la obra de arte de su envoltorio material. Acaso la realidad virtual pueda ofrecernos la obra en plenitud, pero nada para llenarnos de Miquel Barceló como estar delante de sus creaciones. Un nuevo pretexto para hacer un hueco en nuestras agendas y visitar Salamanca. Esta macroexposición durará cinco meses. Inaugurada el pasado día 28 de abril, se clausurará el próximo 1 de octubre.

La exposición ocupa seis espacios repartidos por la ciudad, lo que supone, además de la visita a la exposición, dar un agradable paseo por la Salamanca histórica y monumental y poder disfrutar del arte que envuelve a las obras expuestas. Se reparte en: La Sala de exposiciones de la Hospedería Fonseca, la Capilla del Colegio Arzobispo Fonseca, la Sala de exposiciones del Patio de Escuelas, el Patio de Escuelas Menores, El Palacio de Anaya y la Plaza Mayor.

En la Sala de exposiciones del Patio de Escuelas, se presentan las obras más antiguas de la muestra, 26 acuarelas pertenecientes al conjunto realizado por Barceló para ilustrar la Divina Comedia de Dante Alighieri entre 2001 y 2003. Además, en la misma sala se expone un peculiar autorretrato con características orientalizantes de 2013, Autoportrait multiple à Padoum.

En la Sala de exposiciones de la Hospedería Fonseca se presenta un importante grupo de pinturas y obras sobre papel de gran formato, realizadas entre 2009 y 2016. Naturalezas muertas, pinturas blancas, de fondos marinos con formas luminosas que sugieren criaturas abisales y pinturas en relieve de animales y cabezas de animales. Las grandes naturalezas muertas muestran frutas, verduras y flores, a veces en forma de guirnaldas, flotando sobre superficies matéricas monocromáticas. El pintor, más que maravillarse ante lo diminuto y lo cotidiano, trata su tema con gigantismo de forma épica. Las telas y papeles en relieve, algunas de ellas pintadas en 2014 y 2015, nos trasladan a las cuevas pictóricas primitivas.

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En la Capilla del Colegio Arzobispo Fonseca se exponen un grupo de 18 cerámicas tan altas como personas, realizadas entre 2012 y 2016. Y de la pared del crucero cuelga la gran obra que da nombre a la exposición: El Arca de Noé (2014), una monumental pintura de 4 x 6 metros y que se presenta al público por primera vez. En la pintura de Barceló vemos parejas de verduras y frutas, y también, dibujadas con grafito, parejas de cabezas de aves y de animales; como ha señalado el comisario de la exposición: “el título puede parecer irónico, lo mismo que la escala gigantesca para un bodegón, pero se trata realmente de una metáfora de la permanencia más allá de la muerte mientras se subraya, al mismo tiempo, la transitoriedad de todo”.

En el Patio del Palacio de Anaya podemos contemplar su gran obra Le grand écouteur (2015) acabada en un taller de Bélgica. La obra, una gran oreja hecha con macetas gigantes, nos remite de alguna forma a los célebres relojes blandos de Dalí.

En la Plaza Mayor de Salamanca encontramos al Gran Elefantdret (2008), versión monumental de otro anterior más pequeño y con pátina oscura. En esta versión la obra expele un humo blanco de forma programada por el ano del animal. “Esta forma ironiza sobre el concepto de escultura pública, introduciendo el sentido del humor.” Se trata del gran atractivo de la exposición, el elemento de disfrute del gran público.

En el Patio de Escuelas Menores se exponen 14 Allumettes (2015), realizadas en bronce de distintos tamaños, una suerte de bosque de cerillas usadas. Obra de gran impacto visual, alguna de ellas supera los tres metros de altura.

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El día de la inauguración de la exposición se llevó a cabo la performance, La imagen fantasma (2016), presentada por primera vez en el Museo Picasso de París, y adaptada ahora para el Patio del Colegio Arzobispo Fonseca. En esta obra ha colaborado el músico francés Pascal Comelade e interviene Iván Telefunken en la interpretación. Barceló realizó ante autoridades y visitantes una gran pintura con tintas que se desvanecieron a los pocos minutos.

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Fotografías y multimedia, cortesía Universidad de Salamanca. Guía en formato .PDF.

2 replies »

  1. Impresionante la exposición de Barceló, un privilegio para los salmantinos y una invitación a los foráneos amantes del arte. Coincido plenamente con la reseña de Carlos de Tomás, hay que estar muy cerca de la obra para disfrutar del mensaje de la materia pictórica y escultórica.

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