Posiblemente, la explicación más sencilla para comprender esta era en la que la “posverdad” avanza con fuerza sea, pura y sencillamente, que no estamos preparados para afrontar la realidad tal como es.

Y, por ello, necesitamos discursos que podamos asimilar aunque sepamos, o, quizás, no queramos saber, que son simple mentira. Por debajo de su apariencia de historia entre un ejecutivo del distrito financiero de Madrid y una prostituta de lujo, esa es la moraleja real de Diana, de Alejo Moreno, la película que más nos impactó de la sección Zonazine del Festival de Málaga.

(Todas las fotografías en blanco y negro del reportaje han sido realizadas por el fotógrafo Lorenzo Hernandez. Esta entrevista la hemos realizado en colaboración con Marta Moreno, redactora de la revista Aurora Boreal).

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Fotogramas de Diana

A partir del momento en que aceptamos cualquier premisa por simple comodidad, sin pararnos a reflexionar qué parte de verdad y qué parte de falsedad o falacia hay en ella, llega un punto en que nos volvemos incapaces de distinguir entre la veracidad y el engaño. Y eso sirve para comprender en qué mundo nos estamos moviendo, un mundo en que cualquier conjunto de palabras mínimamente articulado que empieza a circular, por ejemplo, por las redes sociales lo llegamos a considerar dogma, sin que nuestro sentido crítico manifieste el punto necesario de recelo o cautela.

Para llegar a esta demoledora constatación, Diana, primer largometraje de Alejo Moreno, protagonizado por Ana Rujas y Jorge Roldán (que están soberbios e inconmensurables en sus respectivos papeles), nos provoca, nos manipula, nos engaña y nos deja desnudos ante el espejo de la situación actual (de ahí el provocativo cartel con el que la película se presentó en el Festival y que no nos hemos atrevido a reproducir), en un ejercicio de funambulista de alto riesgo pero que se salda con éxito porque el director sabe manejar con habilidad la doble punta de los materiales con los que ha construido su historia.

Lo que parece ser, inicialmente, un retrato de la prostitución de lujo en el distrito financiero de Madrid, va dejando paso a un retrato bien diferente, el de nuestras contradicciones y paradojas, hasta poner en relación la premisa argumental inicial con otra trama bien diferente, inspirada en un hecho real, que resulta lo suficientemente relevante como para mostrar con toda contundencia nuestras debilidades y nuestra pereza intelectual, las cuales son síntomas de un mal más profundo y complejo.

Como Diana da para una conversación larga e interesante, entrevistamos a su director, Alejo Moreno, y a su protagonista, Ana Rujas, para que nos explicaran la génesis del film y la manera en que lo han abordado.

3 ENTREVISTA A ANA Y ALEJO

Ana Rujas y Alejo Moreno, protagonista y director de Diana, en su entrevista para Acalanda Magazine y Aurora Boreal.

ACALANDA MAGAZINE: Buenas tardes, Ana y Alejo. Lo primero que llama la atención es el cartel con el que habéis presentado la película en el Festival de Málaga. Está claro que la propuesta es atrevida y quería ser atrevida…

ALEJO MORENO: Bueno, el cartel va en consonancia con la propuesta de la película, que es una película que, primero, pretende tener una aproximación artística al espectador pero, al mismo tiempo, ser, con perdón, una especie de hostia en la cabeza, que te haga reflexionar que te lleve al mundo personal de la propia película y que te traslade a un universo propio durante una hora y pico. El cartel, en ese sentido, debía estar en consonancia con la propuesta estética de la película. Pero aparte de lo formal, también con la propuesta temática de Diana. La película está protagonizada por una prostituta de lujo, es un personaje muy fuerte… El cartel, si lo veis, está retratada una mujer muy empoderada, con una actitud rozando en lo primitivista, con un cuchillo, entonces, digamos que refleja la fuerza o la energía del poderío femenino. Y, en ese sentido, aunque la película no es nada explícita, el cartel, en una sola imagen, debería tener toda la fuerza que creemos que tiene la “peli”, que se toma hora y pico para tenerla, y el cartel sólo da la oportunidad de una imagen. Entonces, bueno, ese es el motivo.

ACALANDA MAGAZINE: Por lo que ha dicho Alejo, este papel representa para ti, Ana, un giro muy importante en tu trayectoria. Hasta ahora, te habíamos visto en papeles más cercanos a la comedia como  en Summertime de Norberto Ramos del Val o la reciente Toc Toc de Vicente Villanueva, pero aquí asumes un rol claramente dramático y mucho más complejo de lo que has realizado hasta la fecha.

ANA RUJAS: Sí, para mí es como el comienzo de una nueva era en mi carrera. Es lo más difícil que he hecho hasta el momento por la implicación con el personaje, por las características del personaje, también por mi cambio de percepción, porque, una vez que yo hicimos el casting y nos enfrentábamos al momento de rodar, trabajé muchísimo con Alejo y de su mano para entender bien el tema de la prostitución, que creo que es bastante complicado de entender, y que yo necesitaba enfrentarme realmente a lo que iba a hacer si quería mojarme como la película requería y como Alejo me estaba pidiendo… Entonces, tuve que hacer por entenderlo…

ACALANDA MAGAZINE: ¿Llegaste a hablar con alguna prostituta profesional para preparar el papel?

ANA RUJAS: Sí, y estoy superagradecida de que se abrieran conmigo… Y es que empiezas a entender otra cosa distinta… Yo creo que esto no se hubiera podido hacer sin haberme mojado. Además, a mí me gusta trabajar así. Cada vez tengo más claro que la dirección que quiero llevar es esta.

ALEJO MORENO: Al principio, a Ana le chocaba que sintiera una fuerte atracción por el personaje pero, al mismo tiempo, tenía una cierta prevención hacia él. Lógicamente, la propuesta de la película, como no retrata a una prostituta víctima o victimizada, sino una prostituta que decide y que toma voluntariamente ese camino, con todas las complejidades y contradicciones, pero digamos que no es una víctima de una organización de trata, ni nada así, sino que es una chica española que cobra cuatrocientos euros la hora, entonces, ella tenía ciertas prevenciones incluso conmigo porque no nos conocíamos. Y no podía saber cuánto había de proyección personal tuya, de tu ego masculino…

ANA RUJAS: Sí, fue complicado…

ALEJO MORENO: Sí, fue complicado hasta el momento clave en que quedamos para cenar con dos chicas (de hecho, son ellas las que nos invitan a cenar) y Ana puede preguntar todo lo que quiera. Y, claro, salió diciendo: “Es que son supermujeres”…

ANA RUJAS: Claro, y de ahí el cartel… El cartel tiene un sentido porque, para mí, son supermujeres, de verdad. Hay un límite que han cruzado y, si no lo has cruzado, no vas a entender cómo es la vida que llevan o cómo son.

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Alejo Moreno, director de Diana

ACALANDA MAGAZINE: ¿Cambió mucho la entrevista tu percepción de esa forma de vida?

ANA RUJAS: Fue la entrevista y fueron muchas cosas. No fue sólo quedar con ellas. Con Alejo, fueron muchos meses de trabajo. Y muchos meses para llegar a aceptar esa realidad como mujer también. Y considerándote feminista y todo eso… Este es un tema complicado.

ALEJO MORENO: Además, es que a la película yo la considero, en general, la gente que la ha visto la entiende así también, radicalmente feminista. Ahora, que ella entendiera esa idea, cuando aún no nos conocíamos, pues, a priori, exigió un trabajo previo… Porque, claro, ella me podía preguntar: “Pero, ¿de qué me estás hablando?” porque los medios hablan de otra cosa. Cuando se habla de ese tema, todo lo copa la parte que efectivamente existe, que tiene que ver con esclavismo, pero que creo que está bastante intencionado hablar sólo de eso, cuando en realidad existe, y en Madrid en dimensiones increíbles de número, chicas que se dedican a eso temporalmente, entran, lo dejan, chicas que llevan muchos años haciéndolo, algunas tienen a lo mejor cuatro o cinco clientes… Es decir, que hay una diversidad enorme. Los grandes directores de medios lo saben porque incluso algunos contratan esos servicios… Los políticos lo saben… Hay ya, incluso, algunas prostitutas que están dando la cara públicamente…

ANA RUJAS: … y tienen twitter y lo cuentan, y tienen instagram y lo cuentan… Tienes que meterte ahí y querer entenderlo.

ALEJO MORENO: Hay una cosa que yo le pedía a Ana y era que escuchara lo que le decían esas chicas. Yo, por fortuna, tenía dos entrevistas que ella pudo ver… Que la gente se queda bastante loca con las entrevistas…

ANA RUJAS: De hecho, fueron claves las entrevistas que Alejo me pasó porque fueron una maravilla. De verdad que las admiro muchísimo y muy agradecida de que quisieran contar su vida y permitirme a mí alcanzar el grado que necesitábamos para interpretar el papel. El rodaje se desarrolló en el piso la mayor parte del tiempo y creo que, a partir de todo el trabajo que llevábamos haciendo, fue como entrar en trance y hubo algo que, cuando hay mucho trabajo detrás, es como si encajaran las piezas…

FOTOGRAMA DIANA 2

Ana Rujas, en un fotograma de Diana.

ACALANDA MAGAZINE: ¿Has cambiado como persona?

ANA RUJAS: Sí, a mí me ha cambiado muchísimo como persona… A nivel sexual, a nivel como mujer, la verdad es que sí…

ALEJO MORENO: Hay un tema importante a tener en cuenta y es que, en España, la prostitución no es ilegal pero tampoco es legal, está como en un limbo, entonces, yo creo que ellas, cuando las conoces y ya tienes relación, ellas tienen como una cierta prepotencia positiva, una sensación como de que están por encima de las cosas, porque conocen la trastienda de la sociedad a la perfección, porque tienen contacto directo con todo eso, ven toda la hipocresía generalizada con ese tema… Están en una situación legal incierta pero, al mismo tiempo, están en una profesión en que controlan su tiempo al cien por cien, cuando quieres trabajar, trabajas, y cuando no, no, depende de tu ambición personal si quieres más dinero o menos, pero podrías hasta trabajar cinco días a la semana y ya está. Hay chicas que trabajan muy poco, sólo lo necesario para pagar sus estudios y ya está. Hay todo tipo de casos. Ni la película es un documental ni es un retrato exhaustivo de cómo funciona eso… Porque, de hecho, la película habla de otras cosas. Utilizamos el tema de la prostitución porque está en un limbo que cae mal a todos. Todo el mundo tiene resquemor con eso. Izquierda, derecha, centro, da igual… Todas las corrientes ideológicas tienen muchas prevenciones sobre cómo tratar ese tema. Y nadie sabe, realmente, nada porque a cualquiera le cae una hostia si dice algo que se sale del paradigma habitual. Nosotros, en ese sentido, hemos hecho un esfuerzo grande en escuchar. Porque yo es algo que veo constantemente en los medios: no paran de hablar sobre la prostitución gentes que no tienen nada que ver con la prostitución. Pero es que hay hasta asociaciones de prostitutas y nadie les pregunta. Y están muy a su alcance y, en cambio, los medios no se dirigen a ellas.

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Ana Rujas, el día de la proyección de Diana en Zonazine

ACALANDA MAGAZINE: ¿Os dieron las chicas con las que hablasteis pautas sobre cómo eran los clientes que acudían a ellas?

ALEJO MORENO: La película, en realidad, no es un retrato de la prostitución, aunque lo que se muestra es muy minucioso (eso es algo que les gusta a ellas, mostrar con rigor la liturgia de quedar con una prostituta), sino que trata otros temas. El cliente tiene una bipolaridad, se refleja un problema social que estamos viviendo y que aparece permanentemente en los medios de comunicación, por lo que es más un retrato de un estado de ánimo social postcrisis, que un retrato de la prostitución. Lo que pasa es que, como digo, elegí la prostitución porque sé que es un tema que tiene que ver con la libertad personal y que molesta a mucha gente. Entonces, para confrontar esas ideas, para plantear la pregunta de: “Desde tu moral, ¿qué es mejor?”, pues me meto dentro de ese tema…

ANA RUJAS: Es como que los dos protagonistas están al límite de algo que roza el mal y la pregunta es que cuál de los dos está, realmente, corrupto.

ALEJO MORENO: Exactamente. ¿Cuál de los dos está moralmente por encima del otro? Él es un emprendedor, un tipo de éxito, muy considerado socialmente… Entonces, tenemos, por un lado, la relación entre ellos dos. Y, por otro lado, la relación de ellos con los medios de comunicación. Los medios de comunicación tienen una aproximación al emprendedor sin ningún cuestionamiento, alabando su éxito, como una especie de símbolo que nos va a sacar de esta crisis moral, económica, crisis en todos los sentidos, y cuando entrevistan a ella van, como mínimo, con el prejuicio de que es una perdida. Hay como una presunta autoridad moral que trata a la prostituta de “pobrecilla”… Cuando es una realidad que no conoces. Y una cosa es la imagen pública que das y otra cosa es cómo eres tú realmente. Diana trata todos esos temas. Como ya he dicho, la liturgia entre prostituta y cliente, la relación entre ambos está muy, muy, muy bien documentado. Incluso, en la relación de las prostitutas con los medios, aparecen cosas que ellas me han contado. Es decir, el guion me llevó muchísimo tiempo. Porque era un guion muy difícil al tratar el tema de la prostitución… Era muy difícil el balance para que no se fuera ni a uno ni a otro lado porque había veces que parecía como que era una celebración de la prostitución. Y tampoco era eso. Era una celebración de la libertad personal. No es que yo dijera que las prostitutas no tienen ningún problema. Y no era eso. Claro que los tienen.

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Jorge Roldán, protagonista masculino de Diana, un triunfador inmerso en sus laberintos personales

ACALANDA MAGAZINE: ¿En qué se diferenciaría esta película de The Girlfriend Experience de Steven Soderbergh, que muchos podrían decir que comparte tema con Diana?

ALEJO MORENO: Pues en todo. Como te he dicho, me ha llevado mucho tiempo hacer el guion, y cuando empecé a escribirlo, se estrenó The Girlfriend Experience. Soderbergh es un director que respeto muchísimo porque me parece que es una persona que se mete en una película comercial o en una de autor con la misma pasión y a mí me gustan esos cineastas, como Huston, que lo hacen todo, porque son cineastas por encima de cualquier cosa. Entonces, me gusta Soderbergh y fui a ver la película. Y cuando la vi, pensé que contaba muy bien cómo ella es una empresaria y actúa como tal. Y estuve un tiempo pensando que no era necesario hacer Diana y dejé el guion. Pero, como te he dicho, como mi película no acaba tratando el tema de la prostitución, frente a la película de Soderbergh, que sí es un retrato casi documental de cómo funciona una prostituta de lujo en Los Angeles y está muy bien contado, como mi película no es eso en el fondo, sino más bien es el retrato de un estado de ánimo personal y social de lo que nos ha pasado moralmente, seguí adelante con el proyecto…

ANA RUJAS: Además, está rodado en Madrid, que es una ciudad que está muy presente en la película. El Madrid castizo que no lo vemos en muchas películas…

ALEJO MORENO: Efectivamente, está retratada toda la parte de Castellana, que es una parte de Madrid que está muy ausente en el cine español. Entonces, es el retrato de un momento muy concreto español, aunque podría ser de cualquier ciudad europea…

ACALANDA MAGAZINE: En los años 70, el tema de la prostitución en Madrid estaba muy vinculado a Costa Fleming, ¿no?

ALEJO MORENO: Nosotros donde situamos la historia es en Capitán Ayala, que está más o menos paralela a Costa Fleming. En Costa Fleming, las chicas se ponían en las calles. A mí me hablaron de eso gentes de aquella época. E, incluso, estuve a punto de elegir como localización un apartahotel donde iban políticos, con nombres muy señalados que sorprenderían a mucha gente, que iban a recoger allí y donde tenían habitaciones permanentes. No es la misma calle donde hemos rodado, pero sí es la herencia de eso, como la mejora de esa situación. Como Ana ha dicho, la película es un retrato de Madrid, de cómo funciona eso en Madrid y es, sobre todo, una admonición a la libertad personal.

ANA RUJAS: Yo he sido más libre después de hacer la película.

ACALANDA MAGAZINE: Es decir, esta película te ha marcado mucho…

ANA RUJAS: Sí. Y el conocer a Alejo. Es verdad. Es también el primero que ha apostado por atreverse a darme algo que él consideraba que yo podía hacer y que yo también consideraba. A mí también con mi compañía de teatro me gusta hacer este tipo de papeles. Pero la oferta es poca. Y la apuesta es poca.

ACALANDA MAGAZINE: ¿Te aconsejaron en algún momento que no hicieras este papel?

ANA RUJAS: Bueno, daba un poco de miedo. A mí, también un poco al principio. Pero yo confié mucho en Alejo y en mi intuición. La verdad es que fue un poco una cuestión de “tengo que hacer esto”. No sabía dónde iba a llegar pero quería hacerlo. Me quería mojar, me quiero meter aquí.

ALEJO MORENO: No nos conocíamos ni yo sabía mucho sobre lo que había hecho, pero desde que hizo el casting me quedé completamente impactado. No tuve ninguna duda. Luego, sentí que ella confiaba plenamente en mí. Ella se mueve por instintos muy parecidos a las míos. Se deja llevar mucho por mi intuición. Yo soy creyente de la intuición cien por cien.

ANA RUJAS: Y yo…

ALEJO MORENO: Y, entonces, es como que nos caemos bien… Hay simpatía.

ANA RUJAS: Me gustó mucho rodar con él porque es muy duro y yo también soy muy exigente y fue una experiencia muy buena. Y creo que también es importante la relación que se tenga con el director o directora para llegar al límite de tu interpretación. Un actor tiene que estar muy libre y muy conectado al mismo tiempo para poder mojarse realmente…

ALEJO MORENO: … por lo menos en una producción tan pequeña e independiente como esta. Me imagino que si estás en una superproducción, con todas las comodidades, con una caravana, igual no te da tiempo ni hablar con el productor pero tienes vías de escape. Pero aquí la inmersión y el compromiso tienen que ser brutales. Si no te llevas bien, si no hay conexión o si no comunicamos bien, supongo que a mitad de rodaje se acaba la película…

ANA RUJAS: O no hubiera ido…

ALEJO MORENO: Efectivamente, no hubieras ido.

IMAGEN LUCIO ROMERO

Lucio Romero, que, en Diana, interpreta a un personaje que simboliza las pesadillas del protagonista, Jorge Roldán.

Como habrán podido comprobar, Diana guarda sorpresas en su interior que no podemos desvelar si queremos que el espectador las descubra por sí mismo. La estructura de Diana viene a ser, al final, como el juego de las muñecas rusas, donde, poco a poco, vamos eliminando las capas superficiales y llegando al fondo de la cuestión que se plantea. Cuando veamos la última escena, lo comprenderemos todo: no estamos preparados para la verdad. Cuando contemplamos el rostro de perplejidad del interlocutor de Ana Rujas, es el rostro de perplejidad de una sociedad que no acaba de creer que es cierto lo que ha demostrado serlo. La perplejidad de una sociedad que, tras un decenio de crisis, no sabe a qué asidero agarrarse para evitar que todo se derrumbe sin remedio. Diana acaba siendo, así, un diagnóstico severo y amargo que da cuenta de nuestra propia indefensión.

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El equipo de Diana en la rueda de prensa tras la proyección de la película en la sección Zonazine.

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