Salmantinos y visitantes podrán recorrer estancias que guardan artesonados del siglo XV, tapices del siglo XVII, cerámicas y más de 150 pinturas, entre las que destacan  paisajes de Rivera y obras de Tiziano, pertenecientes a la colección de la Casa de Alba.

El Palacio de Monterrey abrirá sus puertas al público desde mañana viernes tras un proceso de restauración llevado a cabo entre el ayuntamiento de Salamanca y la Casa de Alba. La fachada es el elemento más importante del edificio, declarado monumento nacional en 1929, con sus tres cuerpos coronados por dos torres donde destaca la crestería y los torreones, que representan el máximo exponente del plateresco español. El edificio no está terminado debido a que el Duque de Monterrey, Alonso de Azevedo y Fonseca, presupuestó su construcción (1539) en diez millones de maravedíes, y las otras campañas en las que se vio inmerso, le hicieron abandonar el proyecto por falta de fondos.

En el siglo XX se llevaron a cabo algunas reformas interiores. Por ejemplo, el cierre de la galería del último piso, la zona destacada y privada más llamativa del edificio. Sin embargo, la  intervención que abre ahora sus puertas ha sido mínima y de poco impacto, señala Álvaro Romero, historiador de la Casa de Alba. Fotos familiares, salones que se utilizan habitualmente, despachos, un cuarto de baño con cerámica de Talavera y el dormitorio que utilizaba el rey Don Juan Carlos cuando ha visitado Salamanca en alguna ocasión, son las estancias que se podrán conocer ahora.

Recorrido de la visita

A través de la escalera principal (decorada con tapices del siglo XVII) se accede al vestíbulo de la primera planta. Allí, el visitante podrá admirar una escultura de Mariano Benlluire, considerado como el último gran maestro del realismo decimonónico. Asimismo, se pueden ver pinturas en óleo de la escuela italiana (Salvatore Rosa o Tiziano, entre otros) e interesantes artes decorativas.

Desde este vestíbulo se llega al Salón Verde, donde junto a óleos de Manuel Benedito y un escudo nobiliario con el blasón de Acevedo, Fonseca Ulloa y Zúñiga, está ya uno de los 3 juegos de llaves con los que se custodia el sepulcro de Santa Teresa de Jesús, dada la vinculación de la impulsora de la reforma de la orden de las carmelitas con la Casa de Alba.

Otra de las estancias de las que los visitantes podrán disfrutar es el salón principal de la segunda planta, donde aparecen las dos pinturas principales del palacio: ‘Paisaje de fortín’ y ‘Paisaje con pastores’, de José Ribera, únicos paisajes conocidos del emblemático pintor valenciano.

Después, se visita el comedor-característico por su artesonado policromado mudéjar procedente de un convento de Guadalajara y dos tapices flamencos del siglo XVII- y varias estancias privadas como un baño decorado con azulejos de Talavera, una salita y un despacho. El recorrido se cierra, finalmente, con el despacho y la habitación donde se alojaba SS.MM. el Rey Don Juan Carlos en sus visitas a Salamanca.

El historiador y miembro del departamento de Bellas Artes, Archivo y Biblioteca de la Casa de Alba, Álvaro Romero Sánchez-Arjona, nos da la bienvenida al edificio:

 

Así es el recorrido por las estancias del Palacio de Monterrey:

 

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