Doisneau es uno de los representantes más importantes de la fotografía humanista, valorado por su mirada, calificada de “encantadora”, y un excepcional sentido de la anécdota visual inesperada.

“El beso”, la famosa imagen de dos enamorados besándose a la puerta del Hotel Ville tras la Segunda Guerra Mundial se podrá ver, junto a más de 80 fotografías,  en la Sala de Exposiciones de la Hospedería Fonseca de la Universidad de Salamanca hasta el 19 de agosto, con motivo del VIII Centenario del Estudio salmantino. Esta amplia colección enriquecida con documentos y testimonios personales cuidadosamente coleccionados por Annette, la hija del fotógrafo -presente también en la inauguración-, proporciona una relectura crítica actualizada que viene a mostrarnos que la belleza aparentemente espontánea de sus imágenes era en realidad el fruto de un enorme trabajo.

 

‘Los panes de Picasso’, Vallauris,1952. Imagen incluida en la exposición ‘Robert Doisneau. La belleza de lo cotidiano’ ©Atelier Robert Doisneau

El autor

Robert Doisneau es uno de los representantes más importantes de la fotografía humanista. Durante muchos años ha sido considerado como el juglar de un París pintoresco con una mirada “encantadora” y un excepcional sentido de la anécdota visual inesperada. Como consecuencia de ello ha sido señalado como un poeta del momento “puro”.

El trabajo de Doisneau es, no obstante, mucho más profundo y complejo de lo que su reputación sugiere pues además de las calles de París donde observó y retrato a amantes y niños, produjo también algunas singulares e inesperadas fotografías en color que también se muestran en esta exposición, abierta hasta el próximo 19 de agosto.

En 1960 la revista Fortune encargo al fotógrafo francés que mostrase la vida de una ciudad excepcional de vivos colores nacida en pleno desierto californiano, Palm Springs. Doisneau aceptó el desafío y logra crear su particular sueño americano valiéndose de una explosión de colores que revela un aspecto poco conocido este gran fotógrafo

Robert Doisneau creció en un mundo pequeño burgués por el que nunca sintió amor pero del que nunca se separa por completo. Tras terminar sus estudios trabajó como dibujante en el Atelier Pullman. En 1931 André Vigneau le contrató como ayudante. Tras pasar por las fábricas de Renault, en 1939 se incorpora a la célebre agencia fotográfica Rapho.

Gracias al intelectual Robert Giraud tuvo acceso a un mundo de vida nocturna muy alejado del suyo propio y quizá precisamente por eso le fascinó por completo. Su primer libro, Las afueras de París, fue un éxito inmediato. Sus fotografías se hicieron famosas en todo el mundo y se convirtió, quizás sin ni siquiera desearlo, en el retratista de una ciudad, París, y de un mundo en parte real y en parte inventado el que sería hermoso vivir. Hasta 1994 años de su fallecimiento vivió con su cámara como constante compañera lleno de curiosidad hacia este pequeño teatro el que desempeñaba el papel de actor. La exposición ‘Robert Doisneau la belleza de lo cotidiano’, en la que se incluyen algunas imágenes icónicas de su trayectoria, caso del retrato de Pablo Picasso, podrá visitarse de martes a sábado de 12 a 14 y de 17:30 a 20:30 horas y los domingos y festivos de 10 a 14 horas.

 

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