Esta interesante exposición puede contemplarse en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, del 24 de mayo al 4 de octubre de 2018.

En ella podemos apreciar la influencia de la pintura, la literatura, la cartelería, la prensa y revistas en la sociedad hispana durante los primeros cincuenta años del siglo XX. Madrid es un caldero donde todas las artes y artistas de nuestro país se dan cita, especialmente en un mundo donde era imposible triunfar en la distancia, donde aún no existía lnternet y por tanto, era indispensable para cualquier artista, escritor o político, estar presente en los conciertos, en los cafés, en los mentideros de la villa, porque los círculos de poder del país se paseaban por los mismos.

Los periódicos y revistas, también la radio, entre 1900 y 1950 reciben colaboraciones de grandes escritores, y las tertulias, teatros y galerías de arte se nutren de estrenos y obras artísticas de primer orden.

Por todo ello, las cinco primeras décadas del siglo pasado pueden dividirse, en cuanto a artes y literatura en España, en:

1) época inicial de amargura por la pérdida de Cuba, la última colonia del Imperio, y también por las derrotas en Marruecos. A su vez, un aumento de la miseria y hambre en la sociedad de nuestro país, que dan lugar a la generación del 98 ,con maravillosos prosistas como Baroja, Azorín y Maeztu y la del 27, con grandes poetas como Alberti, Guillén, Diego, Cernuda, Aleixandre, Salinas, también con exquisitos pintores como Aureliano de Berruete, Sorolla, Vázquez Díaz, Dalí, Picasso y demás. En la exposición encontramos cuadros de la ciudad de Madrid de Berruete, Dalí, Lagar Arrroyo, Saenz de Tejada, Vázquez Díaz, Boti Gaitán, Bores López, Santo Feijóo entre otros, como también ejemplares de libros y revistas editados en los años veinte, treinta, cuarenta y cincuenta que constituyen verdaderos tesoros muy bien conservados.

 

La estación de Atocha, por Rafael Botí

 

2) época de renuncia de la monarquía, de la segunda república, con reformas en educación y agricultura, que dieron como resultado final una terrible guerra civil. Encontramos en la exposición cuadros de Pellicer, Pérez Rubio y libros de Benjamín Palencia, Francisco Ayala, Ramón Gómez de la Serna, Rafael Alberti, así como el poema (destacado en la pared) “Madrid” de Miguel Hernández , editado en su libro “El hombre acecha”, …que se inicia con “Esta ciudad no se aplaca con fuego” y del poeta León Felipe. También podemos ver carteles republicanos catalanes de ayuda a Madrid y ejemplares de las revistas Mundo Gráfico, Blanco y negro, ABC y de Occidente.

3)posguerra, retraso económico y dictadura. Encontramos en la exposición cuadros de Bardasano, pintor huido y exiliado en Francia, Rivera Fernández, Canogar, Feito López, Ortega Muñoz, Delgado Ramos, Pèrez, San José González y otros muchos, especialmente de los integrados en el grupo El Paso, de la década de los años 50, y con los que se cierra la exposición.

Los artistas de las tres épocas retratan aquí la ciudad de Madrid que ven con sus propios ojos: una urbe plácida, soleada, que se mira en el Manzanares, con las torres de las distintas iglesias como los edificios de mayor altura. También pintan tertulias y retratos de hombres célebres, pues es evidente que ministros, generales, escritores y artistas de cualquier género, nacidos en nuestro país, acuden a la capital para buscar inspiración, puesto de trabajo como funcionarios o profesores, o la misma gloria de ser editados y adulados como intelectuales, adjetivo con el que tradicionalmente se conocía a los hombres(dado que las mujeres no tenían permitido estudiar en la universidad y las que lo hacían han sido retiradas de registros y libros de texto) cultos, licenciados o con obras publicadas.

El paisaje de ribera, en esta exposición, se mezcla con el urbano en la pintura y el estilo literario se diversifica en prosa, verso, teatro y artículos periodísticos, por parte de multitud de autores y artistas, nacidos en todos los puntos cardinales de España, (Alicante, Gerona, Cádiz, Bilbao, Barcelona, Salamanca, Pontevedra…), que reproducen Madrid o sitúan en ella la trama de sus obras, por lo que reconocen a la ciudad, dentro de la disparidad de estilos y carreras de los artistas, como musa inspiradora de su talento.

La ciudad siempre ha tenido fama de ser acogedora sin matices, para todo tipo de personas: pobres, ricas, cultas, iletradas, trabajadoras de sus manos, poderosas, pertenecientes a la familia real, republicanas, extranjeras, andaluzas, gallegas, catalanas…de cualquier provincia española, y se la ha reconocido como cuna de las vanguardias artísticas y literarias del siglo XX : modernismo, impresionismo, realismo y cubismo.

Madrid es la muestra más exacta, en miniatura, de nuestro país durante los cincuenta primeros años del siglo XX y en ella se concentra gran cantidad de ingenio a todos los niveles, porque los mejores cerebros y las manos más artísticas de España acuden a ella durante esta época para crecer en talento y expresión, para tocar la gloria, o al menos intentarlo.

La exposición es un paseo delicioso por el arte y la literatura que han influido en el resto del siglo XX y en el XXI, con cuadros de estilo clásico y moderno, con libros maquetados con cariño y otros con descuido, manualmente, por supuesto. Es evidente la fuerza expresiva de la pintura y la cartelería, mucho menos deteriorada que el papel impreso, que en verdad pasa por mucho mayor número de manos, aunque con una técnica tradicional, que no ha sufrido las innovaciones y cambios que ha experimentado el texto publicado y maquetado.

Es un acierto reunir en una exposición cuadros, libros y revistas que han hecho referencia a Madrid para comprender la Historia de esta ciudad, que sin lugar a dudas recoge la Historia de nuestro país, con su constante asimilación de tendencias, su evolución a trompicones, su dependencia del marco social y político, en definitiva con su fabulosa riqueza de matices, escuelas y géneros, pues los museos y bibliotecas no mezclan libros y obras de arte, como sí mezcla la sociedad y la mente de los ciudadanos, así como también la crónica periodística, la memoria personal y la colectiva.

 

Teresa Álvarez Olías

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