Siento que Mortal y Rosa se escribió ante mí, aunque no había nacido. No se trata de que Umbral pensara en mi como ser individual: con mi nombre, mis rasgos, mi emocionalidad… o siendo una chica cualquiera en el futuro; no, frío frío.

Con un jardín salvaje por cabeza es como más libre se va por la vida

Mi naturaleza ha estado ante esta frase y aunque no la hubiera leído, ante algo que se libera en mí ha sido escrita.

En un momento dado incorporé la pregunta ante quién se escribe, me pareció una cuestión extraña y envolvente. Va contra la opinión corriente pensar que no se escribe para los lectores o los seguidores. No es lo mismo escribir para que escribir ante. Cuando escribes para se cuela una trascendencia, una finalidad y ya no hay infinito; y a pesar de que tantas veces se hace para, el ante goza de superioridad creadora.

Al escribir, dice María Zambrano, se defiende la soledad en la que se está y esa soledad es comunicable. Es en lo profundo de ella que una descubre ante quién o qué escribe.

Ahora escribo ante esos gatos con rostro humano que, enigmáticamente, salen al encuentro y te miran como si captaran algo de tu humanidad que tú no sabes. Chagall pintó esos gatos plasmando de una manera ingenua cierta psicología. Siempre hay algo de la humanidad que se escapa y lo que no es humano deviene.

Belén Blesa

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