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Jesús Rul es un inspector de educación jubilado, uno de los pocos que han denunciado las políticas lingüísticas y el adoctrinamiento en los centros educativos catalanes. Su último libro, Nacionalismo catalán y adoctrinamiento escolar (Amarante, 2019) recoge sus abundantes reflexiones en torno a esta cuestión.

P. La educación es uno de los ejes clave del plan de nacionalización descrito en el Programa 2000 de Pujol. Diferentes informes de entidades cívicas catalanas y también sus propios trabajos denuncian el éxito de aquel proyecto gracias, en gran medida, a la inacción de los gobiernos de España. ¿Cree que es posible revertir la situación? ¿Cómo?

R. Desde finales del siglo XIX, en el marco de la crisis española de 1898, emergen dos nacionalismos fragmentarios, el vasco y el catalán, inspirados en el nacionalismo romántico alemán, de cierre identitario y tradicionalista, frente a la libertad individual de la Modernidad. En el primer tercio del siglo XX, un nacionalismo catalán etnicista protagonizó dos intentos de secesión (1931 y 1936). Durante el franquismo languideció y las élites catalanas fueron en gran medida colaboracionistas del régimen. Con la Transición democrática emergió un catalanismo democristiano y pactista (pujolismo) que logró gran influencia sociopolítica, tanto que gobernó la Generalidad durante décadas y participó en la gobernación de España mediante pactos parlamentarios con el PSOE y PP. El poder nacionalista permeó las capas sociales, nacionalizó las instituciones públicas y extendió el influjo nacionalista a las instituciones privadas, especialmente los medios de comunicación, asociacionismo, cultura, deportes, empresas… Se llevó a cabo un proceso intencional y gradualista de “construcción nacionalista” cada vez más bipolar —nosotros-ellos—, que afectó al lenguaje, los símbolos, los intereses, la distribución del poder… con notorios y lesivos efectos de marginación de los no-nacionalistas.

En este proceso de construcción nacionalista, el control de la educación es una pieza clave: influir en la conformación del marco mental de la juventud. Hoy, después de décadas, la educación que se dispensa en Cataluña desde la infantil a la universidad está nacionalizada; es decir, expresa y responde a las señas de identidad nacionalista: muchos directivos y docentes, los programas de historia, la dominación lingüística con la imposición del catalán y la exclusión del castellano, las fiestas y tradiciones, el ambiente escolar… Los marcadores nacionalistas condicionan la vida institucional y parte de la civil. Todo esto arruina derechos individuales y fractura el consenso constitucional. 

Tanto los gobiernos de España (PSOE y PP) como los de la Generalidad (CIU, PSC-ERC-ICV…) son responsables de este estado de cosas antidemocrático y antiespañol. La legitimidad de las instituciones catalanas dimana de la Constitución española; así ha sido siempre en toda la historia del constitucionalismo español. Hay que entender que la autonomía no es autarquía: los nacionalistas no pueden utilizar las instituciones y los recursos públicos con fines secesionistas, y los gobiernos de España, por intereses de mayoría parlamentaria, no pueden mirar para otro lado, ni seguir con el mercadeo de transferir competencias que comprometen la eficacia del Estado y el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos.

¿Se puede revertir? Debe revertirse por imperativo ético, democrático y constitucional. La imposición de un nacionalismo etnicista a la educación es lesivo para los derechos de los alumnos, de todos, castellanohablantes y catalanohablantes.

¿Cómo? Es difícil precisar por el juego de fuerzas políticas actuales. Algunas ideas que pueden contribuir a que prevalezcan el orden y los valores constitucionales:

  • a. Los nacionalismos etnicistas, catalán y vasco, han de hacer una evolución cívica como ha pasado en otros países (Gales, Quebec). Implica dos factores clave: equidad y respeto a los derechos individuales de los alumnos y, en general, de la ciudadanía (lenguas, cultura, igualdad, oportunidades…), y promoción de identidades flexibles con interacciones significativas entre la diversidad social y cultural.
  • b. Los poderes del Estado —en especial el poder ejecutivo, legislativo y judicial— han facilitar y exigir el aterrizaje cívico de los nacionalismos secesionistas. Debe quedar claro que la soberanía española es indivisible, que la secesión es inviable porque factura la integridad territorial de España, que no puede seguir el proceso de “construcción nacionalista” tanto de la sociedad civil como de los cuerpos de funcionarios, que en la educación prevalecen los derechos individuales con neutralidad e imparcialidad, que las dos lenguas oficiales tienen igualdad de trato y cultivo…
  • c. Mientras “a” no se produce, “b” debe actuar (debería haberse hecho mucho antes, desde el principio. Se hubieran evitado muchos males):
  • – Ley Orgánica de lenguas de España. Principios de equidad y respeto.
  • – Asunción transitoria de las competencias de educación si no se atiende al requerimiento de cambios: cese de influencia nacionalista, tratamiento común de la historia de España, tratamiento equitativo de ambas lenguas cooficiales (50-50%), tratamiento equitativo de las lenguas oficiales en las materias no lingüísticas, símbolos (ajuste a la ley de banderas de 1981 y sentencias de tribunales).

P. Recientemente se ha conocido un estudio de Plis Educación, un colectivo de profesores baleares que está alertando sobre la reproducción en las islas de lo ocurrido en Cataluña. ¿Considera que el control político de la educación es un problema generalizado en parte o en toda España?

R. Los nacionalismos son expansivos como el fuego de un incendio. Es un proceso de mímesis, extender la “construcción nacionalista” catalana a Valencia y Baleares, y la vasca a Navarra.

En general, la ordenación de la educación española en el periodo democrático ha tenido una orientación política (ha habido 7 leyes de partido). El intervencionismo político ha sido determinante y ha condicionado tanto la estructura, como el funcionamiento y los resultados. Los rasgos dominantes son:

  • a. La educación no se entiende como principal capital de desarrollo humano más allá de declaraciones.
  • b. Hemos logrado la plena escolarización, pero con resultados comparativos que no superan el nivel de mediocridad relativa.
  • c. Tenemos una tasa de repetición de curso muy alta con relación a la UE y OCDE.
  • e. La educación universitaria presenta niveles bajos de excelencia, prestigio y empleabilidad. Los nexos entre universidad y empresa son bajos.

De nuevo estamos en proceso de una nueva ley de educación de partido. Habrá que juzgarla por su capacidad de crear condiciones de excelencia. No parece que se oriente en este sentido por lo que, previsiblemente, será otra oportunidad perdida.

P. Usted fue también testigo de la Fiscalía en el juicio por la denominada consulta independentista del 9 de noviembre de 2014 (9N). ¿Cómo vivió aquella situación? ¿Tuvo alguna repercusión en su carrera o en su quehacer diario?

R. El nacionalismo desbocado contra España. La “consulta” era un submarino de referéndum factual para mostrar la existencia de una soberanía diferencial como argumento futuro de secesión. De hecho, fue una performance, una exhibición de músculo nacionalista, pero realmente fue el fracaso del nacionalismo contra el orden democrático-constitucional.

Me posicioné como inspector en contra de la utilización de las escuelas (lugar público) como escenario de la “consulta”. Los políticos no pueden usar a su antojo las instituciones de todos. Llevé el problema a la Fiscalía que lo valoró como testimonio en el juicio, cuya sentencia firme fue condenatoria.

Repercusiones. Venían de antes, de mucho antes, por mi compromiso con la educación, los derechos individuales y en contra de las injerencias políticas.

P. Además de denunciar los abusos del nacionalismo, usted también ha publicado un extenso trabajo titulado Los retos educativos contemporáneos (Círculo Rojo, 2016). ¿Cuáles son, a su juicio, los aspectos nucleares que ha de abordar la reforma educativa en curso? ¿Cree que hay algún modelo que valga la pena tomar en consideración?

R. En el libro mencionado analizo los desafíos de la educación en la transición de la sociedad industrial a la tecnoinformática. Desarrollo un modelo de calidad de los sistemas educativos y, en consecuencia, desgloso, en el capítulo 5, una serie de políticas educativas con impacto cualitativo. Al final se resumen en 6 políticas de estado para el cambio estructural en educación.

Los países líderes en educación nos llevan la delantera durante años: Canadá, Corea del Sur, Finlandia… ¿Qué hacen estos países? Anteponer el aprendizaje al intervencionismo político, centrar la atención en los actores del hecho educativo (alumno, docente, director escolar e inspector de educación —en los países que lo tienen—), invertir en la excelencia del profesor (capacitación y selección exigente, evaluación del ejercicio profesional), ordenar el currículum de aprendizaje por capacidades operativas, multiplicar las oportunidades de aprendizaje de los alumnos (presencial, virtual, proyectos, visitas, intercambios)…

Muy poco de todo esto estamos haciendo aquí. Tenemos una educación arcaica en su organización, dividida en los compartimentos de las comunidades autónomas y politizada.

P. Hace unos tres meses visité una magnífica exposición sobre el Instituto Escuela, en la sede de la Institución Libre de Enseñanza, en Madrid, y recordé el papel de aquellos disidentes en la formación de nuestras élites intelectuales del primer tercio del siglo XX. ¿Puede hoy una familia encontrar centros en España que recojan aquella tradición de la formación integral de la persona que tan exitosa resultó entonces?

Foto de Dids en Pexels

R. La ILE fue una experiencia educativa laica enmarcada en el regeneracionismo español que conectó con las tendencias educativas europeas de la Escuela Nueva, y el sistema filosófico krausista (conciliar el racionalismo y la moral). Empezó con la educación universitaria y se extendió al secundaria y primaria. Se mantuvo hasta la Guerra Civil.

Después del franquismo, durante los años 60 del siglo XX, empiezan a desarrollarse Movimientos de Renovación Pedagógica que conectan de nuevo con una variedad de enfoques educativos desde el personalismo educativo al compromiso sociopolítico.

El gran reto era conseguir crear un sistema educativo integrador y de plena escolarización contra el analfabetismo. Hasta los años ochenta del siglo XX no logramos la plena escolarización con un retraso notable con otros países europeos.

Hoy tenemos casos concretos, en distintos lugares de España, de instituciones educativas, públicas y privadas, con un compromiso con la calidad y el aprendizaje. También docentes excelentes que concentran su trabajo en promover el aprendizaje de los alumnos con estándares comparables a países líderes en educación. El problema es que no es lo característico del sistema; no llega a la mayoría de los alumnos por las limitaciones intelectuales y estructurales del sistema de educación.

P. Imagino que últimamente ha estado en contacto con muchos colegas que han vivido de cerca estos meses de pandemia. ¿Qué recomendaciones haría de cara al nuevo curso cuyo planteamiento parece tan incierto?

R. La pandemia del Covid-19 ha condicionado el segundo y tercer trimestre de este curso. Me han llamado la atención las respuestas de distintas instituciones educativas, desde la pasividad a la capacidad de respuesta creativa de directivos y docentes. Me ha interesado esto último: sin presencia física han conseguido continuar y motivar el aprendizaje por otros medios telemáticos y comunicación docente-discente virtual con una gran riqueza de estímulos y descubrimientos.

La normalidad académica del próximo curso está condicionada por la evolución de la pandemia. Urge tener dos previsiones:

  • a. Con vacuna y tratamiento efectivo con fármacos antivirales. Permitiría la normalidad académica.
  • b. En su defecto, hay que organizar las instituciones educativas en condiciones de seguridad higiénico-sanitaria que garanticen los derechos educativos. Afectaría a la reordenación de los espacios, actividades y servicios educativos. Requiere de recursos complementarios personales y materiales.

P. Finalmente, ¿qué proyecto o proyectos tiene en mente? ¿Algún nuevo libro?

R. Actualmente, estoy trabajando en las presentaciones pendientes del libro Nacionalismo y adoctrinamiento. También estoy trabajando en un nuevo libro, pero aun es pronto para hablar de él.

La entrevista ha sido realizada por Isabel Fernández Alonso.

Disfruta de la obra de Jesús Rul Gargallo

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