Acalanda - No te guardes un abrazo

Recuerdo aquello que una amiga escribió una vez,
«no eres el primer captus al que abrazo»,
—si lees esto, vuelve, haces mucha falta aquí—,
y no puedo evitar sonreír no sé si con nostalgia o con tristeza.

¿Cuántos abrazos necesitamos para sonreír?,
¿a quién necesitamos abrazar para hacerlo?,
¿son todos los abrazos guarida, o algunos puñal?,
¿no seremos nosotros mismos nuestra propia trampa?

Sobre los abrazos siempre se ha escrito mucho, y por algo será.
En tiempos como los que ahora vivimos, en los que prima el cuidado,
la protección, el gel hidroalcohólico como nueva máxima
y los dos metros de distancia como evangelio, personas como yo,
en otros tiempos ariscas y defensoras a ultranza del espacio vital imperturbable,
sentimos la necesidad del contacto físico como terapia. Unos brazos que se
conviertan en casa, en hogar, en refugio, un abrazo que nos salve.

Permitidme acompañar esta pequeña necesidad vital con las maravillosas obras de Henn Kim, ilustradora de Corea del Sur, un fenómeno en redes sociales que no deja a nadie indiferente y que llena sus obras de sentimientos y emociones con un toque de acidez. Henn Kim mezcla en sus ilustraciones con agudeza realidad y fantasía, dándole un nuevo significado a cada imagen.

Y si os apetece, acompañadme en esta pequeña recopilación de frases maravillosas de personas excepcionales.

Dejémonos abrazar por las palabras.
“¿Sabes lo que significa abrazar? Es estrechar sin ahogar.”
—Simon Pegg—

“Siempre que me sea posible, voy a ver a mis amigos y los abrazo y dejo que me abracen; y si ellos están en condiciones, pues también lloro. Es lo que mejor funciona.”
—Jorge Bucay—

“Si te abrazo más fuerte nos vamos a dar la espalda.”
—Groucho Marx—

“Las personas que fingen afecto te darán palmaditas en la espalda para ponerle fin al abrazo, igual que los luchadores; las personas sinceras te abrazarán con fuerza.”
—Allan Pease—

«Los abrazos son alimento para el corazón.»
—Lynda Cheldelin Fell—

«Existe más poder en un fuerte abrazo, que en mil palabras bien articuladas.»
—Ann Hood—

«Todos los días debemos de tener contacto con las personas. La gente adora un cálido abrazo, o una palmada amistosa en la espalda»
—Maya Angelou—

Es curioso como un abrazo puede poner luz en el día más oscuro. Y es que un abrazo cura, pero cura de verdad.

Los abrazos ayudan a aliviar molestias como el dolor de cabeza, así como también la ansiedad, el estrés y la depresión. Además, promueven emociones positivas y pensamientos de aceptación, pertenencia y vínculo que contribuyen con el bienestar significativamente. Por eso, damos abrazos para aliviar una preocupación, para acompañar en el dolor y la pérdida, y para combatir la soledad.

Además, hay estudios científicos que confirman que abrazarnos ayuda a liberar endorfinas, serotonina, oxitocina y dopamina, lo que nos aporta seguridad, confianza y bienestar, y reduce la ansiedad y el estrés.

Y nos hace sonreír.

Así que por favor, abraza, abraza mucho.

Con los ojos también.

No te guardes un abrazo.

Ruth Rozados

Si te ha gustado el artículo, por favor, compra el libro. Muchas gracias

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