Fun Home - Una familia tragicomica
Aitana Monzón Libros Magazine Novela Opinión Redactores

Familia, homosexualidad y trauma

La literatura, en este caso, ayuda al personaje a hacerse a sí misma; aunque tuviera que ser éste el rol que su padre hubiese de adoptar a través de la comprensión y el amparo.

Parte 1. Fun Home: Una familia tragicómica

Como una etapa natural e inevitable de la infancia, el despertar sexual es el primer paso hacia la adolescencia. Sin embargo, en el caso de experimentar algún trauma a una edad temprana, este proceso puede resultar arduo y dramático. Este es el caso de Alison en Fun Home: Una familia tragicómica, cuyas vicisitudes dentro de una familia disfuncional se van a analizar teniendo en cuenta las posibles consecuencias futuras en las relaciones afectivosexuales de la protagonista.

La novela gráfica de Alison Bechdel (Mariner Books, 2007) presenta la historia de una familia excéntrica y acomodada de la zona rural de Pensilvania. La protagonista crece en un ambiente adverso propiciado por la homosexualidad reprimida de su padre – con tendencias pedófilas – y la codependencia y resignación materna. A pesar de no ser hija única, Alison crece de manera solitaria a causa de la ausencia y superficialidad paterna. Desde el principio se presenta al señor Bechdel como una figura inestable, reencarnando así una versión antitética del mitológico Dédalo.

Una de las viñetas introductorias a la historia

Esto les situará en una relación paternofilial que la propia autora califica como “inusual”. De acuerdo con Freud, la separación del niño de los padres cuando éste crece es inevitable y necesaria; pero también puede ser dolorosa, puesto que los progenitores simbolizan la imagen de todo en lo que el niño cree. En este sentido, podríamos preguntarnos hasta qué punto el matrimonio Bechdel – y más concretamente, Bruce, el padre – pueden ser considerados como la autoridad: conforme avanza la narración, nos adentramos en el proceso de duelo y trauma de Alison, que encuentra raíces en el descubrimiento de su padre teniendo relaciones extramatrimoniales con adolescentes – entre los que destaca su niñero. Pero también descubrimos la muerte accidental del señor Bechdel – atropellado por un camión – que rebota una y otra vez en la mente de la narradora.

Como adolescente, Alison empieza a preocuparse por los cambios que sufre su cuerpo y, puesto que no recibe la información o el apoyo necesarios de sus progenitores, comienza a hacerse preguntas acerca de sí misma y de su sexualidad. En palabras de Susan M. Corbett, ayudar a los hijos a desarrollar una madurez sexual saludable supone aprobación – algo que le falta a la joven Alison. Y, precisamente, encontrar por su cuenta respuestas a ese despertar sexual es lo que le hace madurar individualmente, alienada del núcleo familiar. Así, dada la ausente presencia de los padres, va descubriendo poco a poco su homosexualidad gracias a la literatura queer y feminista con obras como Orlando, de Virginia Woolf; Lesbian Nation, de Jill Johnston o las novelas de la francesa Colette.

Alison se adentra en la literatura queer y feminista

En este caso, la literatura ayuda al personaje a hacerse a sí misma; aunque tuviera que ser éste el rol que el padre hubiese de adoptar a través de la comprensión y el amparo. Gracias al apoyo que la joven encuentra en los libros, consigue de alguna manera evadirse de la atmósfera familiar y explorar, ya en la universidad, su sexualidad. De hecho, se puede ver en varias viñetas muy claras cómo la protagonista confronta su miedo, que no es más que una consecuencia de los actos de su padre, y esto es: el miedo a disfrutar de la homosexualidad.

La protagonista se enfrenta al miedo de disfrutar de la homosexualidad

El punto de inflexión de esta historia se solidifica en la figura de la carta que Alison manda a sus padres diciendo que es lesbiana. Al recibirla, su madre la llama: no para apoyar su mensaje, sino para desvelarle los affaires del señor Bechdel y anunciar un inminente divorcio. Poco después, Alison descubre la muerte prematura del padre. A partir de aquí, comienza a componer y tratar de entender la doble vida de Bruce para, así, entender su propio contexto sexual y de género, puesto que quiere recordar a su padre como algo más que un pedófilo, suicida o “trágico homosexual”. Como la propia Alison Bechdel escribe, es consciente de que la muerte de Bruce es un “queer business, – queer in every sense of that multivalent word” – es decir, tomando esta acepción en su sentido literal (extraño, diferente) y metafórico (gay). A raíz de esta muerte, la protagonista se va involucrando en grupos activistas gay, haciendo pública su orientación sexual y, de alguna manera, superando su trauma.

La muerte de Bruce es un «queer business»

Hay otra viñeta crucial en la novela gráfica que expone la personalidad de Bruce Bechdel. Así, el lector puede llegar a entender, e incluso sentir empatía con su pasión – literal y metafóricamente hablando: el hecho de que tenga que cargar con su homosexualidad reprimida y su devoción por la decoración, representada por un pilar de forma fálica. Con esta imagen, Alison de alguna manera también intenta entender y cuestionarse el sufrimiento interno de su padre, comparándolo con la figura de un mártir. Y así, lo ensalza en su categoría de ser humano, cubriendo el oscuro secreto de la pedofilia porque, ante todo, es su padre. En este contexto, podría utilizarse el término psicoanalítico de sublimación por el cual el señor Bechdel eludiría su pulsión sexual – así como las responsabilidades conyugales/paternas – resguardándose en su obsesión perfeccionista por decorar continuamente la casa familiar, ocultando así el deseo prohibido.

«Era su pasión. Y digo pasión en todo sentido de la palabra»

Hacia el final de la vida de Bruce, Alison consigue mantener durante tan sólo unos minutos una conversación profunda con él sobre su identidad de género y orientación sexual. Él le dice que, cuando era pequeño, realmente quería ser una niña y por eso vestía con ropa al uso. También le confiesa haber sentido cierta identificación con ella, razón por la cual le pudo haber dejado algún libro que aludiese a su despertar lésbico. Todo esto refuerza sus lazos paternofiliales, pero pronto se marchita. Aún así, podríamos tomarlo como una tregua entre padre e hija.

Bruce confiesa haber sentido cierta identificación con Alison

Como narradora de la historia, Alison adopta el rol de testigo desde una perspectiva adulta. De esta manera, se perfila como la observadora externa de su propia familia, utilizando ironías y humor oscuro para establecer cierta distancia con los acontecimientos que narra: quizás para entender cínicamente lo que realmente pasó dentro de la psique de su padre; o quizás para sentir compasión con su figura, puesto que todavía considera la posibilidad de que Bruce se suicidara. Y así, al no haber podido ser la espectadora de su muerte, es ahora testigo de su propia versión de la historia.

Aitana Monzón

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