Durante la tertulia literaria de uno de mis últimos recitales poéticos que he dado como autor por Madrid y alrededores, un joven aficionado a la filosofía me preguntó esta sencilla pero a la vez complicada cuestión – Juan, ¿cómo ves el futuro a largo plazo de las Humanidades? -. El tono del muchacho era algo pesimista; yo le respondí de la única manera que debe un poeta – Cuando todo a nuestro alrededor se derrumbe, el único asidero que quedará para agarrarnos será la lírica -. Y es que mientras exista una sola persona en la Tierra, siempre habrá Humanidades.
Dicha pregunta venía precedida de una conversación con el público donde se convino que esa rama de la sabiduría en las últimas décadas estaba siendo opacada en los planes de estudio por asignaturas de ciencia y tecnología. Sin embargo, cualquiera de las variantes del conocimiento tienen su punto de partida en el ingenio y el criterio que son valores intrínsecos y diferenciales del ser humano, por consiguiente todas ellas en el fondo son también Humanidades.
Podemos concluir entonces que por su naturaleza las Humanidades nunca desaparecerán aunque sí, por intereses diversos que no entraré a valorar en este artículo, están perdiendo trascendencia y protagonismo y es contra lo que deberíamos luchar para no parecer cada vez más seres autómatas.
Por otro lado las bibliotecas modernas se han convertido en un escaparate multi-disciplinar donde diversas artes enriquecen la oferta de su catálogo de libros como el diseño de interiores,

la música,

el cine,

o la arquitectura.
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