Afirma un viejo proverbio oriental que «Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro». Evidentemente, este maestro no tiene que ser necesariamente un anciano de ojos profundos, vestimenta sencilla y elegante, postura erguida y serena, larga cabellera y barba blanca, simbolizando sabiduría. Este maestro puede ser un libro.
Los otros Hijos de Dios, de María Ángeles López de Celis es el libro que yo necesitaba leer en este mes de abril de 2025 donde la escalada arancelaria impulsada por Donald Trump ha generado tensiones comerciales significativas, afectando mercados internacionales y provocando respuestas de la Unión Europea y China. Un acontecimiento que, seguramente, anticipa un cambio radical de paradigma en el mundo en todos los ámbitos de la vida.
Los otros Hijos de Dios, es una novela basada en hechos reales, publicada en 2020 por la editorial Almuzara. Por cierto, “El año de la pandemia”, un dramático acontecimiento que transformó profundamente la vida cotidiana, la economía y las políticas internacionales en todo el mundo.

La obra narra la historia de Elena Palacios, una diplomática española y Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Refugiados. Mientras espera su vuelo a El Cairo, Elena reflexiona sobre su vida y las razones que la llevan a emprender un viaje que transformará su existencia. Su compromiso con los desheredados y su gran amor por Diego Serrano, un médico sin fronteras, son los factores que le empujan a tomar esta radical decisión.
La novela combina una bella historia de amor con una profunda reflexión sobre los flujos migratorios y la situación de los refugiados.
A través de personajes bien construidos, López de Celis invita al lector a considerar las realidades de aquellos que luchan diariamente contra los peores males que vienen asolando a la Humanidad. Precisamente, esta obra está dedicada a los que cada día le piden a Dios que la injusticia, el hambre, la guerra y la muerte nunca les sean indiferentes.
María Ángeles López de Celis ─Psicóloga, escritora, funcionaria de carrera, en posesión de la Cruz de la Orden del Mérito Civil y la única persona que ha formado parte de la secretaría de los primeros cinco presidentes del Gobierno de la democracia, desde Adolfo Suárez a José Luis Rodríguez Zapatero─, considera que Los otros Hijos de Dios es su mejor obra.
Libros de María Ángeles López de Celis

Ciertamente, la novela atrapa al lector desde el primer capítulo con África, un continente donde todo es salvaje, extremo, desproporcionado, inclemente y convulso. Con unos personajes memorables, complejos, con defectos y virtudes, sueños y motivaciones reales, como Elena Palacios de la Serna, la diplomática española y Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Refugiados, que toma la decisión de realizar un viraje existencial de ciento ochenta grados por amor y su compromiso ineludible con los más necesitados, dejando atrás sus ambiciones personales y el confort que proporciona el mundo del que procedía; su marido, Joaquín Carmona, un hombre maduro, importante empresario del sector turístico que fallece muy pronto como consecuencia de un trágico accidente de tráfico, de la que Elena nunca se repuso; Mónica Palacios, su hermana gemela, su alter ego, una actriz cinematográfica secundaria preocupada tan solo por el buen vivir y la fama, enfrentada a su hermana Elena de forma endémica; el padre de ambas, el embajador Leopoldo Palacios, sumido en una profunda depresión tras la muerte de su esposa y retirado de la diplomacia activa, muy orgulloso primero de su hija Elena por su exitosa carrera diplomática y decepcionado después por su giro vital inesperado, dejándolo todo; el doctor Diego Serrano, un reputado traumatólogo español, divorciado de Mónica que, tras una penosa intervención quirúrgica con resultado de muerte dentro del contexto de los atentados de Madrid del 11 de marzo del 2004, condicionada principalmente por su alcoholismo, decide trabajar para la organización Médicos sin Fronteras con destino al Chad, a fin de dejar atrás los fantasmas del pasado y expiar sus culpas; las auxiliares de enfermería, Annabelle y Christine; el doctor Mercier, la madre Federica, con la que el doctor Diego Serrano mantiene diálogos inolvidables en los le recomienda que debe aprender de sus errores, controlar sus impulsos y dominar sus instintos; sor Margareth enfocada en las cuentas y las facturas, la llorada religiosa peruana, sor Magdalena Flores ─la que solía decir a menudo, «las cosas siempre suceden por algo»─ imprescindible en la sala de cirugía: la amiga, la hermana, la guía espiritual y el espejo en el que se miraba el doctor Diego Serrano, un ser humano inestable e imperfecto, según su propia percepción; Sumaya, la enmudecida y traumatizada chica chadiana, de gran belleza racial, colaboradora del doctor Mercier y las hermanas Margareth y Magdalena…

Los otros Hijos de Dios es una gran novela que debería llevarse a la gran pantalla al estilo de Memorias de África por su estructura narrativa cinematográfica que atrapa desde el inicio, con giros sorprendentes, conflictos y soluciones, unas veces satisfactorias y otras inesperadas.
En ella encontramos los más importantes temas universales que transcienden el tiempo y el lugar como el amor y las relaciones humanas (desde el amor romántico hasta la amistad o los lazos familiares), la identidad y el autodescubrimiento (la búsqueda de uno mismo, la superación personal y el trabajo interior para encontrar un propósito y un significado vital), la lucha y el conflicto (interno con uno mismo o externo para enfrentar injusticias, adversidades o grandes desafíos), la muerte (explorando la fragilidad de la vida, las pérdidas y la manera en que manejamos el dolor), la esperanza y la redención (superando dificultades y encontrando nuevas oportunidades), el poder y la corrupción (su dinámica, el control y las consecuencias de sus abusos), y la sociedad y la cultura (algo que nos invita a reflexionar sobre el mundo que nos rodea).
Creo, además, que esta novela tiene un buen ritmo. La autora ha conseguido un excelente equilibrio entre momentos de acción y las pausas reflexivas para mantener a los lectores enganchados.
Sobre su final no puedo ni debo hablar, ni tampoco revelar. Sólo puedo adelantar que no deja a nadie indiferente.

En Los otros Hijos de Dios encontramos toda la información necesaria para conocer en profundidad a África. María Ángeles López de Celis ha sido capaz de hacer una relación de todos los males que se dan en África con una mirada profunda, compleja y necesariamente matizada. No podemos olvidar que África es un continente vasto, diverso y lleno de riqueza cultural, humana y natural, con innumerables injusticias históricas y actuales como: el colonialismo y sus secuelas (saqueo de recursos naturales, la imposición de fronteras artificiales que fracturan culturas y pueblos, destrucción de estructuras políticas, sociales y económicas tradicionales o la herencia de sistemas de poder autoritarios y corruptos); las guerras y los conflictos armados (conflictos étnicos y trabales, generalmente alimentados por intereses externos, guerras civiles prolongadas, grupos terroristas…); corrupción y mal gobierno (desvío de fondos públicos, nepotismo y clientelismo político y falta de instituciones sólidas y transparencia); pobreza extrema (acceso limitado a bienes y servicios básicos); hambre y desnutrición (sistemas agrícolas poco desarrollados, conflictos que afectan a la producción y distribución de alimentos); enfermedades y falta de acceso a la salud (VIH/SIDA, malaria, tuberculosis y enfermedades tropicales), sistemas sanitarios frágiles, alta mortalidad infantil y materna; educación precaria (escuelas sin recursos, alta tasa de analfabetismo, obstáculos para la educación de las niñas…); explotación de recursos naturales (minería extractiva que benefician a empresas extranjeras, contaminación ambiental y desplazamientos de comunidades, riqueza natural que genera conflictos en lugar de desarrollo; migraciones forzadas y desplazamientos internos (millones de refugiados y desplazamientos por guerras y violencia); violencia de género y discriminación (mutilación genital femenina, matrimonios forzados, acceso desigual a la educación y la propiedad); neocolonialismo (dependencia económica y política de potencias extrajeras y grandes corporaciones, influencia de intereses geoestratégicos); cambio climático (desertificación, pérdida de biodiversidad, desplazamiento de comunidades).

Siempre he pensado que África es un espejo primigenio donde se refleja al mismo tiempo el aspecto más oscuro y luminoso del alma del ser humano. En sus paisajes inmensos, en la intensidad de su luz y en la hondura de sus contrastes, se revelan las grandezas y miserias de nuestra especie. África es cuna de la Humanidad y, a la vez, testigo de nuestras heridas más profundas. En fin, mirar a África es mirarnos a nosotros mismos, con todo lo que somos y todo lo que aún podemos llegar a ser.
Así que, leyendo Los otros Hijos de Dios me he descubierto a mí mismo, con mis zonas oscuras y mis zonas luminosas, lo que soy y lo que aún puedo llegar a ser.
¡Enhorabuena, María Ángeles, por tu extraordinario trabajo literario! Para mí, tu obra, Los otros Hijos de Dios, es un gran maestro que ha aparecido en mi vida en el momento oportuno.

¡Gracias por tu grandioso y hermoso regalo!
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