Màxim Huerta: “Me gustaría trasladar el espíritu de la Feria del Libro al resto de sectores de la cultura”

El nuevo ministro de Cultura y Deporte ha elegido la Feria del Libro de Madrid para su primera aparición pública en el cargo.

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Nuestra sociedad. Un canto de esperanza desde la cultura

Con la humildad de quien lleva décadas en este mundo, aprendiendo constantemente, he querido indicar las características más sobresalientes de nuestra sociedad.

1) Sufrimos las consecuencias de un cambio climático en nuestro planeta, acelerado por la actividad humana, nada escrupulosa en contaminar la atmósfera, la tierra y el mar, que se derivan en olas de calor, sequías, deshielos polares, inundaciones, huracanes y demás catástrofes, cada año más terribles para los seres vivos y el porvenir de La Tierra.

2) Vivimos en la sociedad de la información por antonomasia. Todos estamos conectados a través de Internet. Las noticias cruzan los continentes de manera instantánea. Cualquier duda sobre temas vulgares o científicos podemos resolverla consultando nuestro teléfono, de manera que no necesitamos tener buena memoria para conocer al momento cualquier dato histórico, divulgativo, matemático, pedagógico, etc. Es posible que seamos más egoístas que nuestros antepasados, más cómodos, más caseros por dedicar muchas horas a las distintas pantallas que nos ilustran: la del móvil, la del ordenador, la del televisor, pero no es menos cierto que hemos aprendido a ser más solidarios que nunca con las desgracias ocurridas en las distintas partes del globo, sencillamente porque las conocemos, porque llegan a nuestro email, a nuestra habitación, a nuestra mente.

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TENEMOS LAS HERRAMIENTAS, QUE SON LA SOLIDARIDAD Y LA NECESIDAD DE COMUNICARNOS Y TRABAJAR JUNTOS. POSEEMOS EL PUNTO DE APOYO, QUE ES LA INTELIGENCIA SUSTENTADA SOBRE LA JUSTICIA Y EL BIEN COMÚN. MOVAMOS EL MUNDO CON TODOS ESTOS ELEMENTOS.

3) Observamos una explosión de inteligencia mundial, que ha creado una tecnología portentosa en áreas tan útiles para el progreso de nuestra especie como son la industria, la agricultura, los medios de transporte, la sanidad o la alimentación, debido al desarrollo de la ingente cantidad de población formada, educada en universidades, con gran aumento de la esperanza de vida.

 4) Comprobamos que las comunicaciones, unidas a dos instintos humanos primarios, como son el gusto por el juego compartido y la ilusión por viajar han hecho de nuestro planeta un camino donde todos nos encontramos y compartimos gustos, conocimiento y ocio.

5) Llevamos milenios cultivando el espíritu, ideando la religión, la filosofía y la literatura, las cuales han creado una sociedad, al menos en el mundo occidental, amante de la sinceridad, de la denuncia de la corrupción política, económica y judicial, deseosa de la no ocultación de las tendencias sexuales, de la no discriminación en función de ellas, y defensora de los derechos humanos. Todos esos siglos de profundización en la conciencia han conformado un mundo que apunta a la democracia como la mejor de todas las formas de gobierno conocidas, y al capitalismo no salvaje como sistema económico preferido. Una democracia que permita también, la asociación, la herencia, la propiedad e iniciativa privadas, y la igualdad entre los seres humanos.

6) Sostenemos una pluralidad de estados de desarrollo, razas, religiones, climas, etc. que han diseñado una panorámica universal donde se dan los contrastes más grandes, y también los más horribles desequilibrios: extrema pobreza junto a escandaloso derroche, población analfabeta junto a erudita, brecha salarial entre sexos, brecha informática entre jóvenes y ancianos, terrorismo y desprecio universal como respuesta al mismo, soledad y muchedumbre, violencia junto a espiritualidad.

Escrito todo ello, se me ocurre que tenemos los medios para remediar los males que aquejan a nuestra sociedad. Estos son: la inteligencia, la diligencia, la tecnología, el sufragio universal, la pasión, la diversidad de ingenio y la información generalizada.

Los males son el cambio climático, el desequilibrio abismal entre personas, el terrorismo, la guerra, el hambre, y especialmente el pesimismo, el egoísmo, el no aportar todo nuestro potencial para solucionar los trascendentales retos que nos aguardan.

Tenemos las herramientas, que son la solidaridad y la necesidad de comunicarnos y trabajar juntos. Poseemos el punto de apoyo, que es la inteligencia sustentada sobre la justicia y el bien común. Movamos el mundo con todos estos elementos. Para ello nos harán falta, mucha falta, el corazón y las manos.

Teresa Álvarez Olías

Escritora, autora de la novela Campo de Amapolas

 

Tecnología y cultura

Fue Beethoven quien dijo: «Sólo el arte y la ciencia pueden salvar al hombre». Es curioso el orden de los términos si esto se analiza debidamente; arte y ciencia, no ciencia y arte. El genial compositor germano bien sabía de la necesidad social que ambas disciplinas significaban para la humanidad. Era artista y, curiosamente, por una otitis contraída durante el verano, luego de un baño refrescante donde no se puso ropa alguna, la infección otorrinolaringológica le haría perder el oído inexorablemente.

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El deporte como remedo de la cultura

Dicen que a falta de pan, buenas son las tortas. También que algo tendrá el agua cuando la bendicen. En cualquier caso no hablamos de panes, tortas, agua o bendiciones. De un modo u otro, porque la tensión acumulada requiere cierto esparcimiento, el deporte viene como sustituto de la cultura.

La afición, paradójicamente, suscita empeño y ahínco, cosa sobradamente obvia cuando se trata de asistir a un encuentro deportivo ya sea de una u otra clase. La pregunta parece, pues, obligatoria: ¿es necesario el deporte? Y más aún: ¿el deporte es cultura o algo remotamente parecido a ello?

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El arte en la cultura. La columna de Francisco Micol

Debemos aceptar el hecho de que el arte constituye una de las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario. Merced a los recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, el arte permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones. La clasificación utilizada en la antigua Grecia incluía seis disciplinas dentro del arte, a saber: arquitectura, danza, escultura, música, pintura y poesía (literatura). Más adelante, habrían de incluirse otras actividades que en general constituyen una variación plástica de las ya mencionadas. Y así tenemos la cinematografía (como expansión del arte escénico), la fotografía (siendo considerada expansión de la pintura) y la historieta, un puente, en realidad, entre la pintura y la cinematografía.

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Cultura, letras y sociedad. La columna de Francisco Micol

“La gozosa armonía de la denominada convivencia empieza y termina con la cultura”

 

“A mayor ignorancia, tanto colectiva como personal, más fácil será la dilución humana y sus infinitos valores”

Hay dos factores decisivos en la interrelación humana que Arthur Schopenhauer nos explica de forma expresa en su obra El mundo como voluntad y representación. Básicamente se trata de estudiar cómo el individuo influye en la sociedad y, por ende, cómo la sociedad incita al individuo.

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El libro, como herramienta más allá del estudio

Más allá del puro entretenimiento o del placer de la lectura, en el Siglo XXI el libro ha de cumplir una función social. Debido a los grandes cambios que estamos experimentando y la constante adaptación a las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones, el libro no ha de perder una identidad que ha venido perdurando desde antaño. Se trata de la competencia didáctica o divulgativa. Es decir, junto a las obras de ficción donde el autor dispone de un amplio margen de maniobra para crear todo un universo paralelo a la realidad que le rodea, han de perdurar los manuales, ensayos y tratados que persiguen un claro objetivo: la divulgación científica en el más amplio sentido de la palabra.

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