LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN: EL ESPEJO DEL ALMA Y LA VOZ DE LA RAZÓN
Defender la libertad de expresión es comprender que nada ni nadie puede arrebatarnos uno de los preciosos dones que a los hombres dieron los cielos.
Defender la libertad de expresión es comprender que nada ni nadie puede arrebatarnos uno de los preciosos dones que a los hombres dieron los cielos.
Fernando Ónega nos deja una enseñanza fundamental para nuestro tiempo: la ética de la responsabilidad en el uso de la palabra.
Hablamos de una acusación grave que interpela a uno de los personajes españoles más conocidos y reconocidos en el mundo.
Cuando renunciamos a pensar críticamente, no solo dejamos indefenso al acusado circunstancial: dejamos indefensa a la verdad misma.
Somos plenamente conscientes de que ningún país dividido y fragmentado ha alcanzado altas cotas de progreso y bienestar social.
Eloy Sánchez, presidente de “Juventud Despierta”




