José Ramón Chaves

La obsesión del escritor

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Leo en el diario el Mundo una reflexión del escritor inglés de éxito (“Niño 44”, “La Granja”), recién salido de la legión de anónimos juntapalabras, Tom Rob Smith, que no tiene desperdicio, como disparo al entrecejo del autor primerizo:

Créeme, presión es no tener ni una libra y pensar cómo vas a pagar el alquiler, de dónde vas a sacar dinero para la luz, el agua o la comida. Esto de ahora es un regalo… porque le dedicas muchas, muchísimas horas a escribir y llega un punto en que se convierte en una obsesión, en la que no hay vacaciones, ni días de fiesta, ni domingos. Si no sale bien, como cualquier otro trabajo, puede ser todo un infierno.

No puede decirse mas claramente la dureza de gestación de una novela. El sacrificio y esfuerzo personal, y la obsesión. A veces, obsesión por soltar la creatividad interior. Otras por mandar un mensaje claro. Y las más, obsesión por la perfección.

sisifoEl escritor novicio es un buen ejemplo de Sísifo. Levanta la piedra rodando hacia la cima de la montaña y cuando está a punto de culminar, se le escapa y rueda ladera abajo, con lo que tiende a recomenzar su esfuerzo.

Por eso, el escritor escribe y lee lo escrito, lo relee, lo piensa, lo comenta, lo pasa a los amigos, lo deja reposar… Y como el tiempo pasa y sus circunstancias personales cambian, cada vez que lo lee o relee, descubre virtudes y defectos. Una tarea dura e interminable. A veces no hay crítico mas exigente que el propio autor.

Sin embargo, a diferencia de Sísifo, el esfuerzo del escritor tiene premio pues un buen día coronará el éxito. La inspiración, la imaginación o las musas no dan tregua. Pondrá el punto final y su manuscrito estará listo.

Pero sobre todo, cada escritor tiene su ritmo, lenguaje, visión e intención, y debe poner la letra a la música de su inspiración. El autor novicio tiene que tener presente que la manera mas segura de ser infeliz es pretender contentar a todo el mundo. La lealtad del autor empieza consigo mismo.

Y no olvidar que cualquier obra cultural sirve a la sociedad, y si es propia, es una bendita fuente de autoestima y satisfacción personal. Crear: aportar al mundo algo que antes no estaba en él. ¿Qué puede haber más gratificante?

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