Humor

El reverdecer de los libros ilustrados

 

miguel strogoffPodrá sustituirse la obra en papel por el formato electrónico. Podrá sustituirse la novela leída por el formato relato en audio. Pero lo que subsistirá es la belleza de la obra literaria ilustrada. No del libro didáctico o académico, con fotos o dibujos. Se trata de las novelas que van acompañadas de bellas ilustraciones que ayudan al lector a visualizar la trama, a ubicar correctamente el rasgo del personaje o la escena crucial.

El salto de la infancia a la adolescencia supuso el tránsito del tebeo al libro ilustrado, y no puedo olvidar la lectura de una vieja edición fascinante de Las Mil y una noches que iba acompañada de ilustraciones de genios, derviches, emires y caballos. Ni el Quijote que aguardaba en la biblioteca paterna y cuyas ilustraciones me mostraban un pintoresco Quijano y un panzudo Sancho en situaciones insólitas.

Tampoco puedo cambiar la imagen de mi héroe infantil, Guillermo Brown, con su gorra de gamberro y traje escolar ( niño británico rebelde creado por Richmal Crompton).

O aquellos libros bautizados como Joyas Literarias Juveniles que adaptaban clásicos de la literatura al formato de historieta, a veces acompañados de letra mas espesa y que tuvieron la fortuna de acercarnos o seducirnos con La Isla del Tesoro (Robert Louis Stevenson), Tartarín de Tarascón (Alfhonse Daudet) o Tom Sawyer (Mark Twain), entre dos centenares largos de clásicos imperecederos, a todos los que sobrevivimos a la EGB.

Por eso, me resultó muy grato leer en una entrevista a Javier Sáez, premio nacional de Ilustracion, 2016, reivindicar su labor con verdades como puños:

El libro ilustrado se asocia mucho al papel mientras que un texto como tal lo puedes leer en cualquier soporte. La fuerza que ha tomado el libro ilustrado estos años es que parece que es un objeto bello, que lo lees con otra relación con el libro. Ahora muchas editoriales están publicando clásicos pero con ilustraciones. Es darle un valor extra. El formato libro de bolsillo sencillo parece que no tiene lugar cuando hay un electrónico mas barato y fácil de leer, pero el libro ilustrado es una especie de atalaya y baluarte para defender la lectura”.

 

Y es cierto, porque muchos libros resultan atractivos, como las personas del sexo contrario, por la primera impresión visual. Luego podrán aburrirnos o ser horribles, como las personas del sexo contrario, pero lo cierto es que ese gancho de una buena imagen de portada es la carta de presentación de la obra. Especialmente cautivadores son las imágenes en los textos escritos para incentivar la lectura de los niños, pues corren tiempos en que lo visual domina y nada mejor que una ilustración de una escena trepidante para seducir al joven lector.

IMG_2534Una imagen no sustituye al texto sino que le ayuda. Ayuda al escritor a mostrar su mensaje o visión y ayuda al lector a seguirlo, además de propiciar la misma visualización para todos los lectores.

De ahí el valor de esa portada, como el valor de las ilustraciones interiores que, en un hojeo rápido del libro en la librería o en la biblioteca, puede seducirnos o apartarnos. Y es que, una buena historia leída se construye en nuestro cerebro mediante la imaginación e impacto en nuestro fondo de experiencias, que nos llevan a completar o perfilar el lenguaje del escritor, pero no está de más la fuerza de atracción de una imagen que, como el dicho clásico, a veces vale mas que mil palabras.

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