Carlos de Tomás

Minnesota-Estocolmo. Por fin, B. Dylan

Cuando saltó la noticia al planeta entero, y a la velocidad de la luz (literalmente) se expandió; muchos, entre pregunta y exclamación y con algo de arrugamiento de rostro, dijeron: ¡¿El Nobel de Literatura a Dylan?! Un silencio, o acaso una respuesta rápida de un vecino de asiento de metro o de contertulio, o de pareja que no se acaba de enterar de qué va la cosa, dijera mientras seguía con los ojos al wasapeo: ¿Y, por qué no? Luego, vendrían más reflexiones, o no. Pero, lo cierto es, que en ese mismo instante planetario The New York Times cargó contra él, sí, contra “el bueno” de Bob. Anna North no se anduvo con rodeos: “Bob Dylan no se merece el Premio Nobel de literatura”. Y en esta misma línea un tsunami de tinta virtual. Unos, diciendo que los hay mejores y verdaderos literatos, otros que lo que hace Bob no es literatura; otros, que como el de Minnesota es judío y los Nobel flirtean con lo semita, que si tal; algunos diciendo que hay que apoyar las buenas letras para favorecer a un mundo donde se lee cada vez menos, etcétera, etcétera. Y por supuesto, los contrarios, que no parecen que hayan elevado mucho la voz y dicen que se lo merece, que ya era hora.

bob-dylan-discografia-1962-2009Para intentar reverdecer este dilema y poder pensar con más apoyatura, recordemos que “lo literario” comprende en su definición a la lírica, la narrativa y el teatro, y que uno de los subgéneros de la lírica son las canciones (desde tiempo inmemorial, y recordemos como ejemplo, ni más ni menos, que El Cantar del mio Cid, y la poesía juglar). No es necesario redefinir la Literatura para justificar un premio Nobel, como he leído en algunos medios. Las letras de las canciones son de naturaleza poética, y la mayoría de las veces poemas en sí mismas, musicalizadas para ser cantadas. Muchas definiciones de literatura incluyen a los textos cantados o hablados, incluso en la memoria de las gentes aunque no se hayan escrito. Que las letras de Dylan poseen mérito literario apenas lo duda nadie. Varias generaciones se han nutrido de ellas en su arranque juvenil y contestatario, luego disfrutando de la verdadera lírica que esconden, y del ingenio sin par que derrochan. Hay poetas que nacieron trovadores, tantos y tantos cantautores por el mundo. Y otro poetas prestaron sus textos para que fueran cantados por voces mejor cualificadas. Lo de escritores músicos (literatos, quedaría hoy mejor), como se puede apreciar, viene de antiguo.

Lo que define en esencia a la Literatura es su “literariedad”, en contraposición al lenguaje normal; es decir, su voluntad de estilo por parte del escritor. En el caso que nos ocupa es algo incuestionable, otra cosa es la oportunidad o no, o el mayor mérito o menor del autor, en relación al premio otorgado. Pero, escarbemos en opiniones pretéritas y veamos con claridad que este premio era algo para muchos barruntado y cantado, nunca mejor dicho. Alejandro Salazar en 2013, en un artículo en el cultural Chilango, nombraba a “6 poetas hechos músicos”, insertaba una foto de Bob Dylan en la cabecera y en el pie de foto escribe: El viejo Bob merece el Nobel de Literatura. Premonición compartida por muchos, y citaba además de Dylan, a: Luis Eduardo Aute (que para los que no lo sepan es Premio Adonais de Poesía, ahí es nada), Sabina, Lennon, Serrat y Leonard Cohen. Que, por cierto, este último en reseña de una entrevista realizada el mismo día que le dieron el Nobel a Dylan, publicada en España por El Mundo en su sección de cultura, dice: “El premio Nobel a [Bob] Dylan es como ponerle una medalla al Everest, a la montaña más alta”. Grande el canadiense, mucha elegancia de la que nos tiene acostumbrados el gran Leonard Cohen.

dylan-2El ejemplo anterior quedaría cojo si no remarcáramos que desde 1996 diversos autores y académicos habían propuesto en incontables ocasiones a Dylan para el Nobel de Literatura; pocos han dudado de su calidad e influencia, y como ha dicho la Academia Sueca, en justificación sucinta al Nobel otorgado: “…haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense.”

Después de estas palabras, tal vez sí nos queden ganas de redefinir y reajustar “Literatura”, ahora podemos encontrar pie para sumergirnos en lo que ya muchos están intentando expandir. Guionistas de cine y TV, o escritores de textos y diálogos para videojuegos. Pero, sin querer ser simplista, ya está todo condensado en la definición inicial, aunque… veremos a otros influyentes literatos “no al uso”, solamente tendremos que dar un poco de tiempo al tiempo. La arquitectura del libro ha cambiado (ebook, tablet, teléfonos móviles)… la expresión de los contenidos trae y traerá otros continentes, pero dentro de cada uno de ellos hay un futuro Premio Nobel de Literatura, y no precisamente escribe novelas, teatro o poesía.

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2 replies »

  1. Creo que Bob Dylan encarna una generación de músicos que hacen unas letras que son auténticos versos. Se está premiando la cultura en términos generales y no su obra literaria. Mi enhorabuena a este gran genio.

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