Amor por leer

Lee para vivir aunque no vivas para leer

vive-masEsa bella recomendación (“lee para vivir”) la formuló Flaubert a una amiga según nos informa en una entrevista Alberto Manguel (el Director de la Biblioteca Nacional de Argentina, de la que Borges fue Director durante 18 años) en una entrevista al Diario La Nueva España, en línea con una anterior al diario ABC y otra a un medio vasco, en las que vierte verdades como puños sobre el significado de los libros, que bajo la presión de la tecnología, la urgencia y la hojarasca del consumo, estamos olvidando.

Veamos, cinco puntos de vista del ensayista (perlas auténticas) que nos demuestran que la lectura y el libro son una oportunidad de oro que no debe ser desaprovechada por nuestra generación ni las venideras.

EL PODER DE MOSTRAR DIMENSIONES DE LA VIDA QUE LA EXPERIENCIA PROPIA NO ALCANZA

Los libros nos alejan de la vida, nos ponen de bruces en la vida, nos abren las puertas a la realidad y nos dan las palabras para nombrar nuestra experiencia. Una persona que no lee, que no se permite compartir el mundo intelectual de todos nuestros pasados, puede tener la experiencia de la vida pero no sabe lo que es. La gente que no lee tiene que arreglárselas sola. Es como si todos estuviésemos en la selva pero algunos tenemos mapas.

CONSUELO Y CONFIANZA

La presencia de la Biblioteca es lo que decía Quevedo: es la conversación con los muertos. Es mi manera de sobreponerme a esos obstáculos que tiene el hombre frente al espacio y el tiempo. De sentir que estoy rodeado de inteligencia y darme un poco de confianza en el poder de la mente humana en estos tiempos de desolación, como fueron todos los tiempos, donde hay guerras absurdas, políticas absurdas, sociedades que no llegan a poder ser justas y felices. Los libros nos siguen diciendo que el ejemplo está, que la posibilidad sigue existiendo.

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IMPORTA LA CALIDAD MÁS QUE LA CANTIDAD

Cualquier lector tiene su erudición lo que pasa es que no damos crédito a la inteligencia de los otros y hacemos sentir a los otros como si fueran menos inteligentes porque han leído otras cosas. San Jerónimo era uno de los lectores más profundos y sabios y su lectura estaba limitada a unos pocos libros. La biblioteca de Borges tenía unos 500… No tenemos que confundir erudición con cantidad. Debemos respetar el conocimiento literario de los otros.

EL PELIGRO DE LA LECTURA

Nunca los lectores han sido mayoría, al revés, siempre han sido minoría. No sé muy bien cómo se explica esto, salvo que un lector es una figura peligrosa para la sociedad; aprende a reflexionar, a cuestionar, a ser curioso. Y esa curiosidad molesta a la sociedad porque la obliga a reflexionar sobre si misma y a cambiar. Vivimos siempre en la tensión entre la sociedad, que quiere permanecer incólume, y el individuo que quiere cambiar, que quiere seguir adelante. En ese sentido, la lectura es una actividad subversiva que la sociedad no promociona o incluso castiga.

ORIENTAR A LA JUVENTUD A LA LECTURA REQUIERE FORJARLES ANTES EN LOS VALORES

Los adolescentes no son idiotas. Vivimos en una sociedad que constantemente les está diciendo que lo que tiene valor es lo breve, lo rápido y lo fácil. No puedes decirle al mismo tiempo «esto te va a llevar tiempo y es difícil» y vas a obtener placer en esa dificultad. No puedes decirle a alguien que no coma cosas dulces y ofrecerle una torta. Tenemos que decidirnos a cambiar los valores esenciales de esta sociedad si queremos cambiar lo que consideramos como problemas. La lectura no es algo aislado de la estructura general de la sociedad como tampoco lo es la pobreza o la enfermedad.

En suma, no se trata de “leer por leer”, ni de leer para aparentar erudición. Tampoco de leer libros porque los compramos, heredamos o nos los regalaron. Ni de obsesionarse con la lectura para sacrificar ocio, familia o diversión. No.

abrazosSe trata de leer porque igual que se aprende a andar en bicicleta, a nadar o hablar, es la vía mas fácil para ampliar el horizonte y límites del ser humano. Para la sorpresa, para el conocimiento propio y ajeno. A todos se nos da esa valiosa herramienta para enriquecernos, que es la mente capaz de leer, reflexionar y rumiar lo leído.

No aprovechar la herramienta, cuando el filón de oro de libros disponibles está descubierto, accesible y disponible, no solo es un despilfarro sino una estupidez que pasa peaje con el tiempo.

Muchas veces nos lamentaremos buscando la razón de no comprender algo, de no ser mas sensibles, de no valorar adecuadamente un fenómeno o realidad. Quizá ni siquiera conoceremos la respuesta: por haber desperdiciado el potencial alojado en los libros.

Confieso que es tal el legado, compañía y servicio de los libros de mi biblioteca que los he humanizado. Son auténticos amigos: siempre dan y nunca perjudican.

Al hilo de lo dicho, se me ocurre un microcuento sobre la magia que encierra la lectura:

Delante de la biblioteca donde estaban todos los libros del mundo, se encontraron el escritor que había escrito todos los libros del mundo y el lector que había leído todos los libros del mundo. Se lo dijeron todo con la mirada, y se lo dijeron todo a quien les estaba leyendo.

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