Erasmo Cachay

La victoria del fracaso, solo si lo permitimos

La victoria del fracaso solo puede ser posible, si nosotros y solo nosotros lo permitimos. Lo que suena a una frase cliché, es en realidad una gran verdad que sin ser el Santo Grial de la vida, es una filosofía que puede ayudarnos a seguir nuestro camino sobre todo si somos escritores o si queremos serlo.

Hay que ser sincero, la carrera de escritor (hablando de carrera como tal, es decir: poder vivir y vivir bien del oficio de escribir) es algo reservado a pocos. Dirán que son muchos y sí los son, pero si vemos la cantidad de escritores que viven de la escritura comparado con la cantidad de personas que desearían hacerlo, veremos cuan pocos encontramos. Pero los hay y eso es lo importante. Y, al fin y al cabo, la pasión de escribir no es motivada por el dinero ni por la ambición (o no debería serlo) sino por ese algo que solo un escritor de corazón puede entender. Sin embargo, algo hay que reconocer. Lo escritores conocidos, y que viven de su oficio, no han llegado a ese lugar anhelado dejando textos inconclusos o por descuidados en su trabajo. No están ahí por acostarse temprano todos los días, ni por decir “mañana escribiré”. Aunque no hayan tenido el talento de un Cortázar o un Cervantes, han podido acabar lo que han empezado y sobretodo han tenido el valor de reconocer sus errores y corregirlos, empezando muchas veces de cero o intentando algo nuevo, y dejando el miedo al fracaso en un segundo plano.

Existen escritores que no tienen miedo a seguir un patrón o un modelo, bien sea impuesto por la editorial o por ellos mismos. Vemos el caso de autores de Best-Sellers como Dan Brown (solo por mencionar uno de los más conocidos). ¿Hay alguna diferencia grande en alguno de sus cuatro libros cuyo protagonista es el profesor Langdon? Todos siguen la misma línea. Y si bien el tema puede cambiar, tanto el personaje como el libro no lo harán. Funciona, sin lugar a dudas para un escritor como él. ¿Miedo al fracaso? Lo dejo como pregunta abierta.

Pero existen otros muchos escritores que intentan ideas nuevas, maneras nuevas, temas nuevos. Que se reinventan a sí mismos en cada uno sus libros, obras o poemas. Buscando siempre aquel premio inalcanzable, el escrito perfecto, entendiendo que a veces solo el camino es lo perfecto pero que bien vale la pena el esfuerzo. Por poner un ejemplo, me viene a la cabeza las primeras décadas de Mario Vargas Llosa, versátil tanto en el relato corto como en el ensayo, la novela o el teatro. Porque al final de todo la pregunta es: ¿Por qué escribimos? Claro que para nosotros mismos, pero también para ser leídos.

El miedo al fracaso ha motivado a muchas personas a no probar cosas nuevas o creer que irse por caminos poco conocidos los llevara a la ruina. Y podría ser así, después de todo no hay nada seguro en este mundo y nunca lo habrá. Pero también podríamos encontrar en ese nuevo camino justo lo que estábamos buscando. ¿Nos aferramos con uñas a la novela? Quizás nuestro destino sea ser poeta. ¿No queremos escuchar la palabra poesía? Quizás tengamos talento para eso ¿No queremos ni oír el termino ensayo? ¿Y qué pasaría si lo hacemos y descubrimos que somos geniales haciéndolo?

Quiero poner especial atención a una reflexión, aunque me vuelva a repetir haciéndolo y es el hecho de si medimos el termino fracaso en cantidad de lectores o copias vendidas. Puede que le pongamos la mejor de las intenciones y sin embargo, nuestro novela, cuento o poema no sea del gusto de todos. ¿Y qué? ¿Tiraremos la toalla solo por ese golpe?

Leí una vez que uno solo puede considerarse escritor si ha sido rechazado varias veces. Todos los conocidos escritores han sido rechazados alguna vez ¿Por qué esperamos algo diferente nosotros? Pero cuando la pasión por una letra escrita, por un dialogo bien trabajado y sobretodo el gran sabor que deja una obra bien terminada, se nos mete en el alma y nos hace saber que en verdad podemos ser lo que anhelamos. Pero debemos estar preparados a los golpes que nos da la vida y solo yendo hacia adelante, escribiendo cada día con más pasión, probando cosas nuevas, abriendo nuestra mente a este mundo de fantasía maravilloso es cuando podremos ver el final; que todo esfuerzo mereció la pena y que la victoria del fracaso no ganara la batalla.

2 replies »

  1. “La tentación del fracaso”, parafraseando ese título magnífico que usó Julio Ramón Ribeyro para una de sus obras, es algo que creo que nos ronda a todos los que nos interesa escribir.

    En mi caso, hay veces en las que he renunciado a escribir. O eso he creído. Y digo: no más. Ya es demasiado. Pero también veo que es algo que nunca digo en serio sino sólo cuando estoy ofuscado, cansado, cuando creo haber tirado la toalla.

    No es la primera vez que me he sentido igual pero ahí estoy de alguna manera recobrando las ganas, a veces es un libro, otras veces cualquier cosa hasta la menos esperada que nos enciende ese deseo incomprendido. Qué será en verdad, por qué queremos escribir, qué nos jala a dedicarnos a esto cuando muchas veces lo único que logramos son amagos es algo que nunca entenderé del todo, pero escribir creo que es eso, descubrirse, rebuscar en las palabras lo que en verdad somos.

    He llegado a pensar lo mismo que tú, que uno debería explorar lo más que pueda, y seguir que para esto no hay edad ni límites.

    Un abrazo

    Frank

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