Cómplice, inmortal, mágica, misteriosa, espontánea, reflexiva y que no contamina. Inmediata, única, compañera… todo eso es la RADIO.

Cuando hace años algunos vaticinaban el final de la RADIO y su sustitución por el vídeo en aquella canción titulada “Video killed the radio star”, no se imaginaban que no solo no moriría, sino que resurgiría y se adaptaría a los tiempos.

La RADIO ha permanecido siempre ahí, a nuestro lado. Desde el pequeño transistor que, colocado bajo la almohada, nos acompaña en las noches de insomnio, pasando por su presencia en cualquier habitación de la casa, en nuestras horas de trabajo o en el coche, la RADIO es el único medio que nos permite continuar con nuestra rutina mientras sigue su ritmo. ¿Alguien imaginaba hace apenas unos años que íbamos a escuchar la radio en un teléfono móvil? La RADIO se ha adaptado a los tiempos sin despeinarse. Aunque para los más apasionados del medio, y como decía Iván Robledo en su último artículo publicado en Acalanda, las radios funcionen gracias a la magia de las hadas.

Ahora, con la llegada del podcast, nos aporta incluso más. La posibilidad de escuchar el contenido que queramos, cuándo queramos y las veces que haga falta. Es la RADIO a la carta, bajo demanda. Pero, por mucho que surjan nuevos soportes, por más que se innove en la manera de hacer RADIO, lo más preciado de este medio, seguirá siendo la complicidad entre el que habla y el que escucha. Y eso no lo podrá cambiar nadie.

Hoy que celebramos su día mundial…¿Qué es para ti la RADIO?

 

 

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