El Festival de Málaga es irregular. Es difícil negarlo. De una edición a otra. De una película a otra. De una escena a otra en una misma película. Pero es que la industria cinematográfica española es irregular. En crisis permanente pero en constante supervivencia. Esa es la gran (e inexplicable) paradoja.

¿Qué queremos entonces? O, más bien, ¿a qué podemos aspirar? Y es que, además, yendo un poco más lejos, el propio país lo es. Una nación (o no, tampoco nos ponemos de acuerdo) ciclotímica capaz de éxtasis inesperados y desastres previsibles que no somos capaces de evitar. “Señora, España y yo somos así”, decía el personaje de Eduardo Marquina al final del segundo acto de En Flandes se ha puesto el sol. Nosotros podríamos parafrasear la famosa cita y decir: “Señora, el Festival y yo somos así”. Y, por eso, se le quiere o se le odia sin que exista el término medio (a veces, en la misma jornada). Yo realicé la cobertura por primera vez en 2011 y, hoy, en 2018, la vuelvo a hacer por sexta vez. Adivinen ustedes cuál es el sentimiento que domina en mí respecto al certamen.

 

DÍA 1, VIERNES, 13 DE ABRIL DE 2018. DE DESDOBLAMIENTOS Y GRAVITACIONES.

Que el Festival empiece un viernes y trece da a entender bien a las claras que ni en la ciudad ni en la organización existe miedo a las fechas delicadas ni temor a la superstición misma. Y, por ello, qué mejor que inaugurar la Sección Oficial con una película cuya premisa inicial es todo un homenaje a la racionalidad al considerar que se pueden aplicar las leyes de la física a las relaciones amorosas. Las leyes de la termodinámica ha sido dirigida por Mateo Gil, guionista habitual de Amenábar –en su haber, cuenta con los guiones de Tesis (1996), Abre los ojos (1997), Mar adentro (2004) y Ágora (2009)– y realizador de títulos tan personales y dispares como Nadie conoce a nadie (1999), Blackthorn (2011) y Proyecto Lázaro (2016). La película está protagonizada por Vito Sanz –a quien hemos podido ver con anterioridad en Los exiliados románticos de Jonás Trueba y en Esa sensación de Juan Cavestany, Julián Genisson y Pablo Hermando–, Berta Vázquez, Chino Darín y Vicky Luengo.

La premisa inicial que hemos comentado sobre este film va más allá de ser una mera excusa para arrancar la trama ya que articula estructuralmente toda la narración ya que, a la vez que los personajes ven cómo sus relaciones sentimentales van construyéndose, reconfigurándose, redefiniéndose y, en algún caso, deshaciéndose por las calles de Barcelona, recibimos toda una lección sobre las leyes de la física, la relatividad y la teoría cuántica, viendo cómo pueden ser ejemplificadas en la evolución de nuestras emociones. Brillante en su planteamiento original, es una lástima que el guion no sea capaz de mantener el fuelle durante la hora y cuarenta minutos que dura la película hasta los créditos finales, de forma que el mecanismo acaba siendo cansino y repetitivo. Con quince-veinte minutos menos de metraje y la corrección de algunos desajustes en la dirección de actores, hubiera podido quedar una comedia brillante y novedosa pero la ejecución final queda muy por debajo del potencial que encerraba la idea de partida.

De izqda. a derecha: Fernando Méndez Leite (moderador de la rueda de prensa), Vito Sanz, Berta Vázquez, Mateo Gil, Chino Darín, Vicky Luengo y Juan Betancourt en la presentación de la película en el Festival de Málaga.

Continuamos la jornada con Ana de día, opera prima de Andrea Jaurrieta. Esta película constituyó la primera gran revelación del Festival. Su punto de partida es el archiconocido tema del doble o doppelgánger. Pero si en Poe, Stevenson, Borges o Cortázar, la angustia, la zozobra y la inquietud se asocian a la aparición de un ser idéntico a ti que no eres tú, en esta película el hecho se asocia a la posibilidad de liberación, a la posibilidad de que otro cumpla con nuestras obligaciones mientras nosotros nos lanzamos al desarrollo de nuestra verdadera personalidad.

Conforme Ana de día va desarrollando su trama, la directora debutante logra sumergirnos en un festín visual, conceptual e interpretativo llevado con buen pulso y sorprendente madurez creativa. Visual, porque, tras la sobriedad inicial con la que la protagonista es dibujada, asistimos a una explosión estética en la que nos sumergimos en el mundo de un music-hall decadente y sórdido dibujado con texturas que se emparentan con el cine de Bob Fosse y Rainer Werner Fassbinder. Conceptual, porque el despliegue de interpretaciones y subtextos que con gran sutileza se van engarzando en su argumento nos van llevando, poco a poco, a la conclusión de que es difícil romper las cadenas de una identidad que aborrecemos y que el pasado siempre regresa para no dejarnos escapar a sus designios. Interpretativo porque, aparte de la soberbia interpretación de Ingrid García-Jonsson (quien, a sus 26 años ya acumula la experiencia de los más variados registros actorales), el resto del reparto (Mona Martínez, María José Alfonso, Fernando Albizu, Álvaro Ogalla e Irene Ruiz, entre otros) también brilla a gran nivel, logrando hacer verosímil una situación que entra de lleno en el terreno del género fantástico.

Tanto el viernes como el sábado, pudimos disfrutar del excelente nivel que este año está teniendo la Sección Oficial de Cortometrajes. Pero a  este formato le vamos a dedicar un artículo aparte por la calidad de la que hemos sido testigos en esta edición.

El autor del artículo con Ingrid García-Jonsson, Fernando Albizu, Mona Martínez e Irene Ruiz.

 

DÍA 2, SÁBADO 14 DE ABRIL DE 2018. DE RECAPITULACIONES Y POSVERDADES.

 

Por la mañana, empezó la Sección Oficial con una película de animación, la primera desde O Apóstolo en el año 2011. Se trata de Memorias de un hombre en pijama de Carlos Fernández de Vigo y es una adaptación del cómic homónimo del dibujante Paco Roca, que ya conoció en 2011 la adaptación de Arrugas de la mano de la dirección de Ignacio Ferreras. Las voces de los dos protagonistas de la historia las ponen Raúl Arévalo (que se la da al propio dibujante) y María Castro (que se le da a la pareja del primero).

 

 

Si en el caso de Arrugas el aplauso fue generalizado, esta vez el resultado no brilla al mismo nivel. La película se deja ver porque la historia tiene buen ritmo y está muy bien dibujada pero el formato de comedia romántica que han decidido articular se compadece mal con la ironía y la mala uva que, probablemente, la historia hubiera necesitado para adquirir solidez. Es una película que se deja ver con relativo agrado y sin demasiado disgusto.

La primera película que pudimos ver en la sección Zonazine (la dedicada a cine alternativo e independiente y a propuestas audaces que se salen del mainstream, equiparable a Zabaltegi en el Festival de San Sebastián o Una cierta mirada en Cannes) fue Con el viento (Amb el vent) de Meritxel Colell. Protagonizada por dos actrices debutantes y no profesionales, Concha Canal y Mónica García (quienes interpretan a madre e hija, respectivamente), están acompañadas por la veterana Ana Fernández (la inolvidable protagonista de Solas) y la joven Elena Martín (protagonista de uno de los grandes éxitos del año pasado, Julia ist.

Fotograma de la película donde coinciden las cuatro actrices protagonistas

Mónica García interpreta a una bailarina que vive en Buenos Aires que tiene que volver al pueblo de Burgos donde nació debido a la grave enfermedad de su padre. Con el viento es un delicado, sutil y emotivo ejercicio contemplativo donde, aunque no parece suceder nada, sí sucede todo un hervidero de inquietudes y sentimientos. Esta película narra la sensación de desamparo de quien se ha marchado de su lugar de origen pero que experimenta que ese lugar de origen no se ha marchado de su interior, de la ausencia de anclas que sostengan la identidad y del peso que supone sentirse de un lugar donde tu personalidad no puede desarrollarse. Tierna y serena, es una película para espectadores que quieran degustar películas sencillas pero plenas de verdad y vida.

Sentadas de izquierda a derecha, Mónica García, Meritxell Colell y Concha Canal.

Traigan la hierba de Denny Brechner, Alfonso Guerrero y Marcos Hecht es una película uruguaya que participa en Zonazine y es, sin duda, una de las mayores locuras que hemos visto en el cine en mucho tiempo. Se trata de un falso documental en el que, utilizando como excusa de legalización de la marihuana en Uruguay, plantea una hipotética misión comercial encargada por el propio presidente José Mújica (que aparece como actor en la película) para adquirir en Estados Unidos la marihuana a consumir en el pequeño país sudamericano.

Por debajo de la comicidad de la trama, late en toda la historia un retrato certero de estos tiempos de “posverdad” en que relatos convincentes pero falsos son susceptibles de ser aceptados sin la aplicación del más mínimo sentido crítico. Porque, aunque la premisa de la misión comercial es falsa, la misma logra ir avanzando en diversos ámbitos estadounidenses hasta lograr contactar con los potenciales suministradores de la sustancia buscada. Con momentos hilarantes y otros que rozan lo inverosímil, Traigan la hierba es un ejercicio hábil e inteligente que hace que nos movamos entre la sonrisa y la estupefacción (esto, nunca mejor dicho).

Fotograma de la película donde se puede ver al entonces Presidente de Uruguay José Mújica.

DÍA 3, DOMINGO 15 DE ABRIL DE 2018. DE LÍMITES Y DERRUMBAMIENTOS.

Comenzó el día en la Sección Oficial con una coproducción entre España, Argentina y Uruguay, No dormirás, dirigida por Gustavo Hernández, protagonizada por Eva de Dominici, Belén Rueda y Natalia de Molina y que se inscribe en el género de terror. Ya tendremos ocasión de hablar en Acalanda de la larga tradición que el cine de terror tiene en nuestro país, por lo que es habitual que en el Festival de Málaga se proyecten títulos de este género, sea en la Sección Oficial o en otras secciones. Y, en muchas ocasiones, nos han sorprendido películas como Hijo de Caín (2013) de Jesús Monllaó Plana, Purgatorio (2014) de Pau Teixidor y La cueva (2014) de Alfredo Montero. Esta vez, más bien nos hemos decepcionado.

No dormirás gira en torno a la figura de una directora teatral (interpretada por Belén Rueda) que emplea el insomnio utilizado hasta el límite de la capacidad física como método de preparación de sus actores. Hay una frase brillante en el guion que dice: “El miedo desgasta los dientes de la fiera”. Y creo que la misma se puede aplicar perfectamente a lo que sucede en esta película. Su tono se mueve, de manera indecisa y ambigua, entre el propio de una película de posesiones y una reflexión sobre hasta dónde se debe llegar para lograr la excelencia en la creación artística hasta acabar desembocando en un desenlace (o, más bien, en uno de sus desenlaces) que nos recuerda al espíritu de las películas de J. A. Bayona (hecho agravado por la presencia de Belén Rueda, protagonista de El orfanato). A pesar de que el trío protagonista femenino brilla a buen nivel y la factura técnica de la película es notable, su indecisión narrativa es un lastre insalvable para que No dormirás acabe remontando el vuelo.

Muy diferente es la producción hispano-cubana Sergio & Serguéi dirigida por Ernesto Danaras Serrano. Su argumento tiene lugar en Cuba en el momento en que desaparece la Unión Soviética. Dicho acontecimiento significó para el país caribeño el fin de un importante flujo de ayudas y el inicio del denominado Período Especial. El protagonista del film es un profesor de filosofía marxista radioaficionado que contacta por casualidad con el astronauta que está cumpliendo con su misión en la Estación Espacial MIR, un hombre que ha vivido en el espacio exterior cómo ha desaparecido su país y la forma de vida en la que se ha desarrollado su existencia hasta entonces.

Sergio & Serguéi es una preciosa película que se beneficia de la infinita capacidad del cine cubano para retratar con pasión y humanismo a las gentes de su país, sus esfuerzos por seguir adelante, sus dilemas entre los que quieren abandonar la isla y los que quieren permanecer para reformar el sistema, sus luchas cotidianas para sobrevivir y seguir adelante y, también, para reflejar con ironía las limitaciones, obsesiones e incapacidades de su clase dirigente. Tierna y emotiva, es un film que te sumerge en La Habana a través de un estilo ágil y lleno de frescura. Aparte de las buenas interpretaciones del reparto cubano (a destacar Tomás Cao, Héctor Noas, Camila Arteche y la niña Ailín de la Caridad Rodríguez) cabe destacar la imponente presencia de Ron Perlman (el mítico Hellboy), quien estuvo por Málaga promocionando el film, donde interpreta a un escritor e investigador estadounidense con el que el protagonista mantiene contacto a través de su vetusta emisora de radio,. Sergio & Serguéi acaba siendo una película sobre la pérdida de referentes y el derrumbamiento del mundo que has conocido y en que has vivido, del retrato de una época en que las utopías han llegado a su fin y el gran logro que nos une es que todos bebamos Coca-Cola. ¡Que Dios (o el diablo) salve al capitalismo!

Finalmente, en Zonazine, se proyectó Diana de Alejo Moreno, cinta protagonizada por Ana Rujas y Jorge Roldán. Su provocativo cartel (que no nos atrevemos a reproducir, adjuntamos una imagen alternativa) y el hecho de que el argumento gire en torno a la figura de una escort que presta sus servicios cerca del distrito financiero de Madrid pueden llevar al equívoco de que la película tiene un contenido exclusivamente sexual. Pero nada más lejos de la realidad. Porque la reflexión que suscita tiene bastante enjundia y profundidad.

Porque el auténtico tema de Diana no es el de la prostitución de lujo sino el del triunfo de la mentira y la falsedad en una sociedad incapaz de discernir dónde está la verdad y dónde está la mentira (como ven, el tema de la “posverdad” empieza a introducirse en los argumentos y en las tramas). Diana se beneficia de un tratamiento visual y narrativo moderno e impactante. Visual porque, aunque buena parte de la acción se desarrolla en dos habitaciones de una casa, en ningún momento la factura del film peca de parecer “teatro grabado” sino que el montaje, los movimientos y enfoques de la cámara y los efectos visuales y de sonido le otorgan un gran dinamismo y una inaudita capacidad expresiva. Narrativo, porque su guión tiene una estructura que cada vez se da con más frecuencia y que consiste en que, en vez de seguir el típico esquema de exposición-nudo-desenlace, la película se compone de tres bloques narrativos autónomos que, aunque en conjunto articulan la historia, cada uno de ellos tiene un estilo y personalidad propios. Si a ello unimos las soberbias interpretaciones que hacen Ana Rujas y Jorge Roldán, no deja lugar para la duda respecto al rigor y solvencia de la propuesta.

 

Ana Rujas y Jorge Roldán, protagonistas de “Diana”

 

Diana acaba siendo el retrato de una sociedad más preparada para seguir la estela de relatos falsos y fantasmagóricos que para afrontar la verdad tal como es. Una sociedad en la que sólo el ritmo frenético de su propio devenir ilusorio es capaz de ocultar el vacío que va socavando su equilibrio y estabilidad.

 

EL FESTIVAL EN IMÁGENES. LA MIRADA DE LORENZO HERNANDEZ.

Fotografías de Lorenzo Hernández (http://www.photolorenzohernandez.com/Lorenzo_Hernandez_Photographer/HOME.html).

 

 

Con Denny Brechner y Talma Friedler, codirector y protagonista de “Traigan la hierba”.

 

Con Mona Martínez, de “Ana de día”.

 

Con Ingrid García-Jonsson de “Ana de día”

 

Andrea Jaurrieta, directora de “Ana de día”.

 

Rueda de prensa del equipo de “Con el viento”.

 

Rueda de prensa del equipo de “Diana”.

 

Rueda de prensa del equipo de “Las leyes de la termodinámica”

1 thought on “Crónica sentimental del Festival de Málaga – Cine español (I)

  1. Magnífica entrada, un trabajo periodístico impecable. Un ojo crítico de máxima altura. Felicito por el buen hacer a José Manuel Cruz. Y mi aplauso para el fotoperiodista Lorenzo Hernández.

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