La actriz salmantina habla con ACALANDA Magazine sobre su experiencia mexicana protagonizando el musical “El hombre de la Mancha”.

Acaba de llegar de México. Ha aterrizado con el cuerpo, pero su alma todavía está al otro lado del Atlántico. Vuelve renovada como actriz, y cuenta que México le ha reconectado con lo que de verdad importa, no solo con la fuerza de la tierra a través de los continuos terremotos que sufre aquel país, sino consigo misma. Regresa reafirmada como profesional, porque su mayor necesidad es ser querida a través de ser vista, y exponerse en el escenario es una manera de mostrar su alma.

Guadalupe Lancho viene de representar durante algo más de un año, “El hombre de la Mancha” en el Teatro de los Insurgentes de México DF.

Confiesa tener un conflicto consigo misma, porque no se considera una actriz de musicales- a pesar de haber participado en ocho- y no se define como cantante. “Esta sociedad está muy limitada y cuando se nos cataloga como actores de musicales siento que el término está denostado porque parece que el musical es un género menor. No como en Estados Unidos, donde hacer musicales no está al alcance de cualquiera y debes tener un exceso de talento para interpretar y cantar a la vez. Para mi, cantar es un accidente”.

El hombre de la Mancha” ha sido un privilegio, y una de las experiencias artísticas más especiales, asegura. Todo un homenaje al teatro de la mano de Mauricio García Lozano, uno de los directores de escena más reconocidos en México. Lancho dio vida a Aldonza, uno de los personajes míticos de la literatura universal y que, como actriz, le ha supuesto un triple salto mortal.

Hacer un musical es muy ingrato, sacrificado y duro. “Dos funciones al día, con un personaje tan complejo como Aldonza, requiere casi entrar en trance en cada función”. Por eso, agradece la felicitación de muchas mujeres que se han identificado plenamente con la fuerza de su personaje. Y al hablar de mujeres, hablamos de feminismo. Y Guadalupe se alegra que en el México de 2018 la bisexualidad y el lesbianismo estén más presentes que nunca y estemos en una era femenina con un enorme poder transformador. “Tengo muchas amigas creadoras que están haciendo series para y por mujeres”. Pero pide que no se frivolice sobre el tema y que, por ejemplo,  no se utilicen patrones masculinos en series sobre mujeres. “Ojalá esto sea solo el despertar”.

Guadalupe vuelve a hablar de México y de su energía como país donde suceden “cosas muy fuertes”. Somos mucho más que carne y piel, somos espíritu y energía, explica a ACALANDA Magazine. Por eso reclama más conexión con nuestro interior, porque cada vez hay más gente insatisfecha e infeliz que no encuentra cómo ni por dónde, y la vida es mucho más fácil que todo eso. “Nos boicoteamos la existencia con la ambición y con la razón”. Por eso le gusta México, porque es más básico, más esencial.

Pero México también es un país de contrastes donde la corrupción es brutal y te encuentras a las personas más oscuras, señala. La actriz denuncia un machismo violento cotidiano y normalizado, aunque cada vez hay más conciencia sobre este problema. Aunque sea un país adormecido, la solidaridad de la gente puede ser capaz de cualquier cosa, como se viene demostrando con los numerosos sismos que asolan el estado.

La admiración de esta actriz por el teatro que se hace en México es notable. Se produce de manera continua y hay un teatro universitario que innova constantemente al margen del formato y “la calidad está asegurada”.

Ahora que ha vuelto a casa, Guadalupe Lancho necesita poner en orden todo lo que la energía mexicana le ha removido por dentro. “Vengo con una pureza y una luz que no quiero que se me apaguen por entrar en la rutina”. Consciente del esfuerzo y el tiempo que le llevará volver al mercado español, reclama continuidad para su trabajo. Sabe que España vive sus momentos dulces en la realización de series, porque los actrices y actores españoles viajan constantemente a México tras el éxito de Vis a Vis o La Casa de Papel, entre otras. Pero el mercado hispano tiene en la ciudad azteca un centro importante de difusión artística, por eso las coproducciones entre países hispanos es moneda corriente. Y es el mercado audiovisual, la asignatura pendiente de la actriz salmantina. De ahí, que vuelva en apenas unos meses.

De vocación tardía

Incluso sin saber hablar, su cuerpo ya necesitaba expresarse artísticamente. Por eso el baile siempre estuvo ahí, y aunque estudió muy duro, no pudo formarse profesionalmente como bailarina. Cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Salamanca y llegó a ejercer como abogada en Madrid, lo que le supuso una decepción porque no encajaba con la idea que tenía del Derecho. Por eso empezó a estudiar interpretación con 29 años y reajustar el sentido de su vida. Desde entonces ha participado en 6 películas, 12 cortometrajes, 24 series y 8 musicales.

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