En la tarde de ayer, 17 de mayo del año que corre, la librería Verbo en plena calle Sierpes de Sevilla puso su escenario a disposición de don Alberto del Campo Tejedor, Profesor Titular de Antropología Social en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Su escenario y digo bien, porque antes que librería fue el Teatro Imperial y de eso queda buena muestra en la planta de su edificio. Un pasillo larguísimo con su pertinente alfombra roja culmina en el escenario en el que se puede observar la tramoya con sus viejos maderos y cortinajes negros aún colgando del techo.

La librería Verbo es la segunda que ocupa un teatro de estas características, la primera está en Buenos Aires en el barrio de Recoleta, asentada sobre el desaparecido Grand Splendid y conocida como el Ateneo Grand Splendid. Acaparó inevitablemente mi atención el decorado, hasta que autor y acompañante comenzaron la presentación de Burla burlando.

Alberto de Campo vino acompañado por el también antropólogo, colega y amigo personal, el profesor Pedro Antón Cantero Martín, quien inició la ponencia de manera amena y distendida presentándonos al autor de Burla burlando desde la perspectiva del amigo, pero también del compañero de trabajo, desde la amistad, el cariño y la admiración por el trabajo bien hecho. Resumir en un artículo la hora y pico que duró la presentación resulta laborioso, pues se habló mucho sobre el objetivo de la antropología, sobre la importancia de la burla, el humor, la sátira tanto en el ámbito estudiantil como en todo el engranaje social, los cambios sufridos a lo largo del tiempo, los límites de la palabra (en cuanto a pudor y buenas formas), la añoranza de los buenos coloquios, las tertulias, las charlas sosegadas cargadas de reflexión… y alguna que otra intimidad que arrancó sonrisas y carcajadas.

Una tarde de mayo muy provechosa en la que Alberto de Campo mostró a los presentes sus inquietudes, anhelos y sus ganas de seguir indagando en la génesis de ese carácter burlón que nos caracteriza y que en muchas ocasiones es la mejor arma para vencer situaciones incómodas o adversas.

Un apasionante estudio construido esta vez en base a la obra del jurista Juan de Arce de Otáfora allá por el año 1560, vetado por la Inquisición y que no es impreso hasta bien entrado el siglo XX. El argumento de la obra se basa en el largo diálogo que se establece entre Palatino y Pinciano, dos estudiantes de la Universidad de Salamanca en su viaje veraniego a Valladolid.

Pedro Antón Cantero y Alberto de Campo en un momento de la presentación 17/05/2109

La diversidad de temas a debatir, el buen versar, la gracia y el ingenio al argumentar y la gran variedad de círculos y personas que irán encontrando en su camino, nos pondrán al descubierto ese carácter en el que Alberto de Campo se sumerge en un vehemente estudio.

Una obra que con tan solo ver la portada deleita por su magnífica imagen, una obra interesante, didáctica y entretenida que seguro será una estupenda lectura.

Isamar Cabeza

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