Jane Austen (Steventon, 16 de diciembre de 1775 – Winchester, 18 de julio de 1817) fue una insigne novelista inglesa, cuya obligada lectura atraviesa dos siglos y muchas generaciones de lectores, encandilados con sus historias.

Situó todas sus obras dentro de la burguesía agraria y con el tema común del matrimonio. Amor, noviazgo, alta renta familiar, gran patrimonio en el campo, intrigas vecinales, parientes responsables y también envidiosos son su material preferido para perfilar multitud de personajes, especialmente femeninos, como nadie lo había hecho hasta entonces. La bondad e inteligencia de sus heroínas se interpretan actualmente como armas tradicionales femeninas para ocupar un puesto relevante en el mundo y no un papel secundario, asignado por costumbre.

Sus novelas han sido llevadas al cine en varias ocasiones, algunas reproducidas fielmente, como la película Más fuerte que el orgullo, de 1940, dirigida por Robert Z. Leonard y protagonizada por Greer Garson y Laurence Olivier. Algunas han sido ambientadas en la época actual, como Clueless, adaptación libre de Emma. Otras cintas son Sentido y sensibilidad, de 1995, Mansfield Park, de 2000, y las de Orgullo y prejuicio en 2004 (dirigida por Gurinder Chadha) y en 2005 (dirigida por Joe Wright). La versión más fiel de Orgullo y prejuicio es la serie que presentó la BBC protagonizada por Colin Firth y Jennifer Ehle. La vida de la autora también ha sido llevada al cine con la película Becoming Jane (2007).

Varios de los hermanos de Jean Austen eran militares y su propio padre ejerció como pastor de la iglesia, por lo que muchos de sus personajes son profesionales de estos dos sectores: soldados y párrocos, siendo terratenientes por añadidura.

Nuestra autora no se casó nunca, pero mantuvo algunos noviazgos largos e imposibles, por lo que descolló en estos temas, tratados en sus obras. Vivió en varias ciudades inglesas y, a la muerte de su padre, párroco anglicano, apenas obtuvo ingresos, pues no fue fácil publicar novelas en un principio, pero sí consiguió un gran éxito paulatinamente. Murió a los 41años, y vivió muy unida a su hermana Cassandra.

Existen hoy día dos museos dedicados a Jane Austen en el Reino Unido, además de giras turísticas: El «Jane Austen Centre», en Bath, situado en una casa georgiana en Gay Street, unos metros antes del número 25, donde residió Austen en 1805. El otro es el «Jane Austen’s House Museum»,en la cabaña de Chawton, en Hampshire, lugar donde vivió la escritora desde 1809 hasta 1817. La afluencia de turistas en estos lugares es impresionante en cualquier época del año, para mayor gloria de las letras inglesas y universales.

La época en la que vivió la autora fue de gran esplendor de la novela, género que adoraba la clase media, donde muchas escritoras afloraron, aunque no hayan pasado a los anales clásicos de la literatura. Las protagonistas de Jane Austen son polifacéticas, (cosen, leen, rezan, visitan, gobiernan su casa y conocen a fondo su aldea) inteligentes, bondadosas, amorosas y resignadas. Son educadas en su niñez y adolescencia por institutrices y velan por la concordia en la familia y el vecindario en su edad adulta.

Algunas características de la obra de Jane Austen son:

  • a) Gusto por la vida cotidiana en familias adineradas, donde las mujeres no limpian ni cocinan, porque lo realizan (se supone) las criadas.
  • b) Son moralizantes, exhibiendo el buen comportamiento como norma de conducta.
  • c) Presentan grupos familiares muy unidos, acompañados de amistades y vecinos, cuya distracción es visitarse continuamente.
  • d) Sus heroínas suelen ser muy jóvenes y solteras, en la encrucijada de su vida.
  • e) Jamás entra a describir detalles escabrosos, ni guerras, crímenes o delitos.
  • f) Dibuja el paisaje inglés del momento: campiña verde de una aldea aislada, cercana a Londres, recorrida por coches de caballos, con una abadía de referencia y varias mansiones donde se celebran fiestas, bailes y representaciones teatrales de los propios protagonistas, tan aficionados a la dramaturgia como la misma autora.
  • g) Expone los pensamientos de los personajes principales a través de diálogos continuos, donde se adivinan las dudas, los altibajos y siempre el autodominio y conducta moral de la protagonista principal, una mujer, lo que resulta revolucionario y novedoso en el campo de la narrativa.

Emma, Orgullo y Prejuicio y Mansfield Park son tres de sus mejores novelas.

Emma organiza matrimonios ajenos y cuida de su padre, con el que vive. Es culta, rica, soltera, de alguna forma independiente. Es el alma de su casa y su aldea. Es feliz, sencilla, entrañable y vela por arreglar las bodas de sus convecinos de la mejor manera.

En Orgullo y Prejuicio el núcleo familiar se sustenta en la protagonista, que, en medio de incidentes familiares desagradables, consigue finalmente una felicidad que se le volvía esquiva.

En Mansfield Park cierta chiquilla, una sobrina pobre, es capaz de coser los flecos de su familia rica, tocada por un escándalo imprevisible, que amenazaba con destruirla.

Suele haber un final feliz en todas las novelas de Austen, tras el largo recorrido sufrido por una mujer con voluntad y tesón, valores con los que tiene que manejarse, a falta de aventuras, empleos remunerados, herencias de título aristocrático o hechos heroicos. El trasfondo es una tranquilidad inmensa en el silencio del pueblo que permite reflexionar continuamente sobre la conducta a seguir. También el trasfondo de su obra es la elaboración de personajes dueños de sí mismos, y desde luego el relato de una época donde las conveniencias sociales dirigen la vida privada absolutamente: es preciso saludarse y hablarse con la debida etiqueta, reunirse en fiestas caseras para divertirse un poco, realizar una buena boda, guardar las apariencias, escribir cartas elegantes, esconder los defectos propios, dominar las pasiones y disfrutar de la vida familiar, junto al fuego del hogar y los paseos por el jardín de la mansión propia.

Leer cualquiera de las novelas de Jane Austen nos introduce en la deliciosa intimidad de las familias pudientes británicas de principios del siglo XIX, felices de vivir en su urna de cristal: dirigidas por los convencionalismos y la mayor prosperidad económica.

Teresa Álvarez Olías


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