Cada vez son más los expertos de diferentes ramas del conocimiento que ponen de manifiesto el beneficio que el estudio y práctica del ajedrez puede aportar a la resolución de problemas de una determinada materia.

Esto no es de extrañar porque con el ajedrez se desarrolla el razonamiento y el pensamiento lógico, ya que para poder alcanzar la victoria en una partida es necesario hacer una correcta evaluación de la posición y desarrollar una buena planificación previendo situaciones futuras. Estas cualidades que se desarrollan con la práctica del ajedrez son necesarias para afrontar con éxito cualquier tipo de problema que se nos presente.

Con mucha razón el excampeón mudial Garry Kaspárov dice que el ajedrez imita a la vida y también excampeón del mundo Emanuel Lasker decía que las revolucionarias teorías sobre estrategia ajedrecística de su predecesor Wilhelm Steinitz podían ser perfectamente aplicables en nuestra vida.

Por este motivo invito a leer el aleccionador artículo de José R. Chaves sobre el paralelismo que existe entre una partida ajedrez y un litigio judicial.  En él Chaves nos ofrece una interesante y novedosa perspectiva que hasta el momento había pasado inadvertida.


Ajedrez y derecho

Son conocidas las analogías entre una partida de ajedrez y un litigio.

  • Una partida como el proceso tiene su apertura, medio juego y final.
  • La partida gira bajo el principio de igualdad de armas, y movimiento alternativo de cada parte.
  • Cada parte tiene por objetivo ganar, en la partida y en el proceso. A veces acaba en tablas (estimación parcial).
  • El que abre y mueve pieza, juega con blancas, cierta ventaja, como el demandante.
  • El demandado en el proceso administrativo es la administración por lo que no le va mal el negro.
  • En la partida hay estrategia, importan mucho las fuerzas (pruebas), administrar los tiempos (economía procesal de cambiar piezas de idéntico valor) y los jaques o sorpresas al contrario.
  • Un error, por precipitación o movimiento arriesgado, puede hacer perderlo todo.
  • Un movimiento de la pieza que no se ajusta a las reglas (tiempos, formas, sentido o finalidad del trámite) comportará cargas y consecuencias procesales negativas.
  • Las combinaciones de piezas y movimientos, como las de hechos y normas, son innumerables, y lógicamente cuanta más experiencia, estudio e imaginación se aporte, mayor riqueza tendrá la partida.
  • Finalmente señalaremos que las piezas en el ajedrez son como las palabras para el abogado. Hay diferencia entre saber mover las piezas y saber jugar, como la hay entre saber hablar y saber persuadir.

Seguir leyendo el artículo completo de José R. Chaves en delaJustticia.com


Amador González de la Nava

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