El coronel de los martes, o nada es lo que parece

Ana Francés

Una historia bien construida de una arquitectura narrativa moderna que mete al lector en la trama desde las primeras páginas y que deja al espectador con la boca abierta.

Como dice la propia autora, no podemos catalogar a “El coronel de los martes” como una novela negra en sí misma. Se trata más bien, y hasta la parte central de la obra, de un relato ambientado en las altas esferas de Madrid. Un relato con tintes de amor, con lo que ello conlleva (celos, odio, posesión…), entre diversas e importantes personalidades de la burguesía española.

Analizando cada capítulo de esa primera mitad del libro, el lector ve como a través de la pluma de Ana Francés se enumeran diversos problemas sociales de nuestra sociedad: violencia de género, machismo, clasismo, racismo, soberbia e, incluso, soledad. Soledad de personas que a nivel económico lo tienen todo.

Para ello, la autora utiliza un lenguaje muy cuidado y formal, con tintes un tanto elitistas. Un léxico rico y variado, pero necesario para definir el ambiente alto burgués en el que se desarrolla la trama.

Otro de los recursos que utiliza Ana a lo largo de la novela es el uso de la música clásica, que lleva en volandas al espectador hasta la parte final de la trama, cuya resolución puede conocer en apenas unas horas, pues se trata de una obra ligera y de fácil lectura.

Francés juega con el lector durante toda la historia, y uno de sus sustentos es la utilización de secretos. La autora los expone al inicio de “El coronel de los martes”, pero los va desvelando a su antojo a lo largo del texto para que los giros y el suspense lleguen en el momento necesario de la novela.

Como hemos dicho, la obra se estructura en dos grandes partes. Y tras conocer a fondo a todos los personajes, la historia da un vuelco a mitad de trayecto. Es a partir de ese momento cuando la autora te obliga a posicionarte de un lado o de otro. A partir de ese lapso, con la llegada de nuevas relaciones para las dos protagonistas, entran en juego otros elementos claves en el desarrollo de la trama: el amor y las relaciones furtivas, que servirán de base para las posteriores líneas. Las decisivas.

La última parte de la novela, con ambientación judicial, se desarrolla de tal manera que la autora despista al lector y lo lleva al terreno que ella quiere: a un final misterioso y sorprendente que deja al espectador con la boca abierta, fascinando a su vez a los propios protagonistas de la trama.

Para ello, con un cadáver, un juicio y una investigación policial, Ana Francés utiliza el humor negro y dota a la historia de los ingredientes necesarios para convertirse, ahora sí, en una novela negra.

Como conclusión, podemos anotar que la dualidad entre los personajes (con sus ideas enfrentadas sobre el bien y el mal o la inocencia y la culpabilidad) es el aspecto más importante de la novela. Porque, y aquí es donde se hace grande “El coronel de los martes”, NADA ES LO QUE PARECE…

Los protagonistas:

  • Ramiro, un director de empresa con personalidad obsesiva. A pesar de estar casado con Mariana, es un misógino y un maltratador. Su carácter arrogante deriva de un trauma infantil.
  • Mariana, casada con Ramiro, parece una mujer débil y cobarde, pero tiene un arma infalibles: la paciencia.
  • Johana, la asistenta del anterior matrimonio, tiene un pasado oscuro y una hija a la que alimentar en la República Dominicana. 
  • Bloody, el perro familiar criado a semejanza de su dueña, Mariana.
  • Alba, amiga de Mariana, es elegante e independiente. Tiene una hija que cría sola, sin la presencia de su padre.
  • Gonzalo, pareja de Alba y padre de su hija. A lo largo de la obra va mostrando su arrepentimiento y su amor por Alba y su hija.
  • Pepe, coronel de las Fuerzas Armadas, es culto, cariñoso y amigo de Ramiro y Mariana. Será el eje conductor de la historia cuando tenga que posicionarse en uno u otro lugar.

Jorge García García

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