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The End of the F***ing World

El auténtico tema que reside debajo de las excentricidades de estos personajes y su aventura, es la línea que separa la infancia de la madurez. La historia indaga sobre en qué momento (si es que existe un momento concreto) el niño deja de ser niño y se convierte en adulto. O sea, el Fin del Mundo.

Ya sé que vengo a escribir esto con 3 años de retraso pero, a veces, una interpreta los contenidos de distinta manera cuando pasa el tiempo.

El concepto Fin del Mundo

La estructura, los diálogos, la música, puesta en escena… Todo está al servicio de un mensaje primordial que lo impregna todo: The End of the F***ing World.

Pero eso, ¿qué significa? ¿De qué habla la serie?

El auténtico tema que reside debajo de las excentricidades de estos personajes y su aventura, es la línea que separa la infancia de la madurez. La historia indaga sobre en qué momento (si es que existe un momento concreto) el niño deja de ser niño y se convierte en adulto.

Lo que, aparentemente, es una historia estrafalaria sobre chic@s que quieren matar y que son socialmente ortopédicos, en realidad trata de dos niños que se enfrentan a una historia de adultos. Y, por tanto, no tienen ni la más remota idea de cómo actuar. ¿Qué es lo que hacen? Lo que han visto en la tele. Hacen lo que pueden.

Pero claro, al final de la serie (sorry, spoiler) James cumple 18 años.

De repente, James ya no es un niño rarito que tiene problemas. Es legalmente un adulto acusado de cometer un crimen.

James sigue siendo el mismo: el mismo niño rarito, la misma madurez dudosa, la misma inocencia.

Quiero decir, es como cuando el día de tu cumpleaños la gente te pregunta: ¿Qué se siente con X años? Y tú te sientes exactamente igual que ayer, o sea X – 1. Pero, supuestamente, tienes que sentirte diferente porque tienes 1 año más.

Sobre todo, cuando cumples 18.

(¡A ver si recapacitamos que no es 1 año más, el día de tu cumpleaños es 1 día más!)

La gente hace bromas con esto: ya puedes ir a la cárcel, jaja. Pero, en el caso de James, que se siente igual, que es un niño todavía… no solamente puede ir a la cárcel sino que puede ser reducido por la policía con un disparo. Un día, el de tu cumpleaños, puede marcar la diferencia de que te »protejan» los adultos, o te maten.

Jessica Barden y Alex Lawther en un fotograma de The End of the F***ing World.

Por eso el mundo termina para James. Su mundo, digo. En el momento que cumple 18 está en el mundo de los adultos. Un mundo para el que, desde luego, no está preparado.

Me gustaría detenerme en otra observación:

La sangre

Este elemento es el conductor de la idea. ¿Qué es lo que materializa ese Fin del Mundo? El parto sangriento en el que el niño nace a la vida adulta, como un bebé siendo arrastrado a la vida terrestre.

La serie está plagada de asesinatos y heridas, pero es la sangre la que marca el abismo entre la violencia y la inocencia.

Poco después del asesinato del violador en el que, por cierto James y Alyssa terminan cubiertos de sangre (bienvenidos al mundo de los adultos), a Alyssa le baja la regla. La menstruación es uno de los indicadores por antonomasia de la llegada de la madurez a las niñas. Ya eres mujer, solemos escuchar.

De nuevo, sangre.

La excentricidad de la serie funciona y es un éxito porque está pensada como el propio pensamiento de un adolescente. El montaje a trompicones, la música, las incoherencias entre lo que piensan y dicen los protagonistas… Todo es una imitación de cómo funciona la cabeza de los adolescentes.

¿Y por qué está hecho así? ¿Por qué funcionamos así a esa edad?

Fácil. Porque nos enfrentamos al FIN DEL MUNDO.

Nos cuesta comprender que somos demasiado mayores para seguir siendo niños.

Beatriz de Silva

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